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Chad McQueen, heredero del gen de carreras

Chad McQueen, heredero del gen de carreras

Viajemos hasta el año 1970. Steve McQueen la superestrella del cine y conductor de carreras, conduce su Porsche 917 ataviado con los colores característicos de Gulf, el azul y el naranja, y con el característico número 20, en la accidentada carrera que discurre durante las 24 Horas de Le Mans. Se está rodando la película “Le Mans” protagonizada por el mismo Steve Mcqueen. Pero ese año, no es el único con ese apellido que conduce en la zona del set de rodaje.

No muy lejos de las curvas del circuito, un niño de diez años en un karting de carreras da vueltas en una pista encerrada en pacas de heno. Y no es otro que Chad Mcqueen.

Chadwick McQueen fue el primer y único hijo de Steve y Neile McQueen. Desde los nueve años compite en carreras de motocross, pasando en solo tres años a ser el ganador de su clase en el Mini Gran Premio Mundial. Tras esto, Chad da el salto rápidamente a las carreras de coches.

Ganó su primera carrera: el evento Mini Le Mans, una pista solo para niños creada en el set de la película Le Mans. Mientras su padre, que desempeña el papel del corredor Michael Delaney, pierde en su espectacular duelo contra el segundo Porsche 917 Gulf, Chad triunfa en el desafío de los niños mientras su hermana Terry le observa.

Antes de que finalizara el rodaje, Chad experimenta la emoción de las carreras a velocidades de infarto, sentado en el regazo de su padre mientras que va al volante de un Porsche 917.  De manera que después de esto no quedaría duda de que el gen de las carreras de McQueen pasaría a la siguiente generación.

Cuando era un niño, Chad McQueen, como muchos hijos sueñan en ser como sus padres por lo que también quería convertirse en un actor tan famoso como su ídolo paterno. Su papel más destacado fue en “The Karate Kid” pero el gran éxito que tuvo su padre como actor lo esquivaría a él.

Como él mismo cuenta:  "A veces, el talento actoral parece saltarse una generación". Desde entonces, el joven McQueen decide dedicarse a su otra inevitable pasión, decide dedicarse al automovilismo.

Uno de sus deseos como apasionado del motor, y su pensamiento más ferviente de aquellos días de infancia despreocupados en Francia lo acompañó durante toda su vida: algún día competiría en Le Mans como conductor de verdad, con el objetivo de finalizar el auténtico clásico de veinticuatro horas.

Cuando Chad regresó a tiempo completo a las carreras, compitió en el Grand American Road Race Series en las categoría de prototipos GT. Se subió al podio en varias ocasiones teniendo la esperanza de conducir en Le Mans, regresando al lugar donde comenzó su pasión por las carreras. Sin embargo, el sueño tuvo un final trágico el 7 de enero de 2006, cuando en el circuito de Daytona Beach en Florida, en la última curva antes de la última recta, Chad perdió el control de su Porsche 911 GT3, rodando y dando varias vueltas de campana. Desde entonces, tornillos y placas de acero han estabilizado su columna vertebral.

Según Chad, Porsche ha marcado su vida desde que era niño. El mismo cuenta sus recuerdos al escuchar el sonido del motor del 911 S cuando su padre apareció con él en casa.

El color del vehículo, pizarra, y el modelo inspiraron a Steve Mcqueen para la escena inicial de Le Mans. En ella, Michael Delaney, conduce por la preciosa geografía francesa, toma una curva en dirección a Le Mans y, decide detenerse junto al famoso circuito.

En 2010, Chad lanza McQueen Racing para aprovechar su experiencia en el desarrollo de automóviles, motocicletas y accesorios personalizados de edición limitada y alto rendimiento. Al año siguiente en 2011, el Porsche utilizado en la película fue subastado y vendido por casi un millón de euros. Pero no el auténtico "911 McQueen".

El vehículo privado del actor permanece hasta hoy en el garaje de la familia. Para Chad es como un cofre del tesoro de los recuerdos de su padre. Las excursiones y momentos vividos con él, por ejemplo. Unas escapadas que aún hoy McQueen Jr. emula de vez en cuando yendo a los mismos lugares a los que solía ir con su padre.

Definitivamente para este hombre Porsche ha marcado fuertemente su vida.

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