La movilidad eléctrica no es un concepto futurista. No solo por la importancia que tiene en la sostenibilidad de la industria del automóvil, sino porque a día de hoy ya es el presente y futuro de la automoción.
La suspensión decide cómo se siente un deportivo en el primer metro y también en el último, cuando el viaje se alarga, el firme cambia y el ritmo sube y baja con naturalidad.
Hoteles de lujo, gastronomía y espacios de ocio integran la carga dentro del recorrido. La electromovilidad en Porsche se incorpora al viaje de larga distancia sin alterar su planificación.
El Cayenne Electric integra la sostenibilidad desde la producción hasta la conducción: fabricación optimizada, módulos de batería propios, arquitectura de 800 voltios y recuperación de energía en frenada forman parte de una ingeniería que combina eficiencia y rendimiento.
Reducir velocidad en un deportivo eléctrico de Porsche activa un proceso energético preciso. La frenada regenerativa convierte la energía cinética del vehículo en electricidad y la devuelve a la batería de alto voltaje. La desaceleración pasa a formar parte del propio sistema de propulsión.
El Cayenne Electric mantiene la tradición off-road del Cayenne mediante un chasis, una suspensión y una gestión de la tracción diseñadas para afrontar terrenos exigentes fuera del asfalto también en la era eléctrica.