Desde los 260 CV del primer 911 Turbo hasta los 711 CV actuales, la evolución de la gama ha seguido una misma dirección. El sistema T-Hybrid se integra en ese desarrollo y define el nivel más alto alcanzado hasta ahora.
El Cayenne eléctrico se desarrolló con un objetivo concreto: mantener prestaciones, confort y capacidad dentro de una arquitectura eléctrica. Ese equilibrio define el modelo.
El Porsche 918 Spyder introdujo una nueva forma de trabajar la energía dentro de un deportivo. Su sistema híbrido sentó las bases de desarrollo que hoy definen los eléctricos de Porsche.
El Porsche 99X Electric utiliza sistemas de análisis de datos, simulación y gestión energética en tiempo real. Estos procesos forman la base del desarrollo técnico que se traslada a los modelos eléctricos de Porsche.
El Panamera Turbo S E-Hybrid se sitúa como el modelo más potente de la gama. Con 782 CV, una arquitectura híbrida avanzada y un chasis completamente activo, representa el punto más alto en la evolución del Panamera.
La carga en un Porsche eléctrico combina potencia, gestión energética y nuevas soluciones como la carga inalámbrica.