En 2026 se cumplen 30 años de la llegada del primer Porsche Boxster. Tres décadas...
El Porsche Boxster, el origen del Cayman y el motor central
En 2005, Porsche amplió su gama de deportivos de motor central con el Cayman S. El nuevo coupé llegaba estrechamente relacionado con el Boxster y ocupaba una posición propia entre el Boxster S y el 911 Carrera. Un año después, fue elegido World Performance Car of the Year 2006.
En 2026 se cumplen 30 años desde la llegada del primer Porsche Boxster. Tres décadas en las que el roadster de motor central ha evolucionado a través de cuatro generaciones y ha dado lugar a numerosas versiones. Su historia también está directamente relacionada con el nacimiento de otro deportivo Porsche que adoptó la misma configuración de motor central con una carrocería diferente.
El Cayman llegó en 2005, nueve años después del lanzamiento del primer Boxster.

Para encontrar su origen hay que situarse en la segunda generación del roadster. Porsche había dado continuidad al primer Boxster 986 con la generación 987, manteniendo su configuración de biplaza con motor bóxer situado en posición central. En ese contexto, Porsche decidió ampliar su gama con un coupé que compartía este mismo concepto.
El primer modelo fue el Cayman S de la generación 987, presentado en 2005 y comercializado a partir de noviembre de aquel año. Era un coupé biplaza con motor central que se incorporaba a la gama Porsche ocupando un espacio específico.

Porsche lo situó por encima del Boxster S y entre este y el 911 Carrera tanto en precio como en prestaciones. El Cayman nacía así como una nueva propuesta dentro de la gama de deportivos, con una carrocería coupé y una identidad propia.
El primer Cayman llegó directamente como Cayman S. En posición central incorporaba un motor bóxer de seis cilindros y 3,4 litros que desarrollaba 295 CV. La transmisión manual de seis velocidades utilizada en el Boxster S fue desarrollada específicamente para su utilización en el nuevo modelo, mientras que Porsche ofrecía también como opción la transmisión automática Tiptronic S de cinco velocidades, adaptada al Cayman S.

Su configuración permitía alcanzar los 100 km/h desde parado en 5,4 segundos y una velocidad máxima de 275 km/h. Porsche había creado un nuevo coupé alrededor de la arquitectura de motor central que ya formaba parte de la identidad del Boxster.
El diseño servía para establecer diferencias entre los dos deportivos. El Cayman S incorporaba una línea de techo propia y una parte posterior descendente que definían la silueta del coupé. Porsche también señala entre sus referencias de diseño elementos procedentes del 550 Coupé de 1953 y del 904 Carrera GTS Coupé.

La carrocería cerrada daba lugar además a una distribución específica del espacio. Bajo el gran portón posterior se encontraba un maletero de 260 litros, que se sumaba al compartimento situado en la parte delantera gracias a la posición central del motor.
Con el Cayman S, Porsche ampliaba así la presencia de sus deportivos de motor central. El Boxster continuaba desarrollándose como roadster mientras el Cayman incorporaba una segunda alternativa de carrocería alrededor de esta configuración.
Su llegada obtuvo pronto reconocimiento internacional. En abril de 2006, pocos meses después de su comercialización, el Cayman S fue elegido World Performance Car of the Year 2006 durante el Salón Internacional del Automóvil de Nueva York.

El premio reconocía al nuevo deportivo durante su primer año en el mercado. Porsche recoge que el jurado destacó la combinación de comportamiento, diseño y prestaciones del Cayman S.
Ese mismo año se amplió la gama. En mayo de 2006 se incorporó el Cayman con motor de 2,7 litros, que acompañó al Cayman S y dio continuidad a la nueva familia de coupés de motor central.
A partir de aquel momento, Boxster y Cayman continuarían evolucionando en paralelo. Uno como roadster y otro como coupé, ambos quedaron vinculados dentro de la gama de deportivos de motor central de Porsche.
La relación se hizo todavía más visible con la cuarta generación. En 2016, Porsche recuperó la denominación 718 y los dos modelos pasaron a denominarse 718 Boxster y 718 Cayman, quedando integrados bajo una misma familia.

El nacimiento del Cayman forma así parte de la historia que comenzó con el Boxster. El roadster había recuperado para la producción en serie de Porsche el concepto de deportivo de motor central en 1996 y, nueve años después, Porsche amplió esa propuesta con una carrocería coupé.
El Cayman S fue el punto de partida. Un deportivo biplaza de motor central con 295 CV que Porsche situó entre el Boxster S y el 911 Carrera y que, apenas unos meses después de su llegada al mercado, consiguió el título World Performance Car of the Year 2006.

Treinta años después del nacimiento del Boxster, aquella ampliación de la familia constituye otro de los capítulos fundamentales de su trayectoria. El concepto iniciado con el roadster encontró en 2005 una segunda carrocería y un nuevo nombre que desarrollaría, a partir de entonces, su propia historia dentro de Porsche.
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