El primer Kit Manthey para el 911 GT3 RS 992 instalado en la red Porsche Ibérica
Un 911 GT3 RS de la generación 992, todas las piezas del Kit Manthey y varios días de trabajo para completar una transformación centrada en la aerodinámica, la suspensión, los frenos y la puesta a punto. El proceso ha terminado con el primer Kit Manthey para esta generación instalado por un Centro Porsche de la red oficial en España.
El proyecto comienza con la revisión de los componentes y del utillaje específico necesario para el montaje. A partir de ahí, el equipo técnico de Centro Porsche Girona desmonta el deportivo por fases, incorporando cada uno de los nuevos sistemas y completando la instalación sobre las básculas Manthey. El resultado supera los 1.000 kilogramos de carga aerodinámica y cambia tanto la imagen del 911 GT3 RS como su configuración para circuito.
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Manthey nació en 1996 como equipo de competición. Su trayectoria se desarrolló alrededor de los campeonatos de GT y las carreras de resistencia, con el 911 como uno de sus grandes protagonistas. Porsche adquirió posteriormente el 51% de la compañía y esa experiencia acumulada en circuito pasó a aplicarse también al desarrollo de componentes para deportivos homologados para carretera.
El Kit Manthey reúne una serie de elementos aerodinámicos, una suspensión KW específica, modificaciones en el sistema de frenos y una puesta a punto propia. Cada pieza interviene en una zona distinta del coche, aunque todas forman parte de una misma configuración. El splitter, los canards, los elementos del techo, la aleta dorsal, el alerón, los discos aerodinámicos de las ruedas traseras y el difusor gestionan el aire desde el frontal hasta la zaga. La suspensión, la electrónica y los frenos completan el trabajo bajo la carrocería.

La primera jornada comienza con la llegada y revisión del material. El kit se presenta en una caja de grandes dimensiones junto a otra con las herramientas necesarias para realizar la instalación. El taller también recibe los pesos y las básculas específicas de Manthey que se utilizarán durante la configuración final.

Las piezas se colocan junto al 911 GT3 RS antes de iniciar el desmontaje. Sobre el suelo quedan el nuevo splitter delantero, los componentes del fondo, cuatro canards, los elementos laterales del frontal, seis perfiles para el techo, la pieza trasera con la aleta dorsal, las nuevas partes del alerón, los discos aerodinámicos para las ruedas posteriores y el difusor de fibra de carbono.
La suspensión KW, los latiguillos metálicos y las pastillas de freno forman parte de la intervención mecánica. El conjunto se completa con un arnés eléctrico, una segunda centralita y siete sensores encargados de recoger la información de la suspensión. La suspensión aparece como una partida independiente dentro del presupuesto de la instalación.

Una vez revisadas todas las piezas, el trabajo empieza en el interior. Los técnicos desmontan los elementos necesarios para introducir el nuevo arnés eléctrico y conectar la segunda centralita. Esta unidad gestiona la información recibida por los siete sensores de la suspensión y mantiene su integración con los ajustes disponibles desde el volante del 911 GT3 RS.

La primera fase deja parte del habitáculo desmontado y abre el camino para el trabajo que continuará en los pasos de rueda, el frontal y la zaga. La instalación eléctrica debe quedar preparada antes de cerrar el interior y la suspensión tiene que ocupar su posición antes de realizar la geometría final.

Durante la segunda jornada, el 911 GT3 RS ya se encuentra elevado, sin ruedas y con el parachoques delantero fuera. El interior sigue parcialmente desmontado mientras el equipo avanzaba sobre diferentes zonas del coche.
Las suspensiones originales se retiran para instalar la configuración KW. Se desmonta el sistema de elevación del eje delantero y se incorpora a las nuevas suspensiones. El coche conserva así esta función junto con la nueva regulación de altura, compresión y extensión.
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Cada componente se mide y revisa antes de continuar. La suspensión trabaja junto con los siete sensores, el nuevo arnés y la segunda centralita. Los controles situados en el volante mantienen su función y pasan a gestionar la nueva configuración.
Con el coche todavía elevado, el trabajo se traslada al parachoques delantero. El Kit Manthey incluye unas plantillas que indican la posición exacta de las piezas y los puntos en los que debe modificarse la carrocería. Una marca la ubicación de los canards. Otra señala dónde deben abrirse los pasos para los tensores del splitter. Una tercera se coloca sobre el techo y define la posición de los seis perfiles aerodinámicos.
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El splitter original se sustituye por una pieza de mayores dimensiones. Dos tensores lo conectan con el parachoques y mantienen su posición. En los laterales se incorporan dos canards por cada lado, cuatro en total, además de nuevos elementos en los extremos del frontal.
La parte inferior recibe también un fondo específico. El splitter, los canards y este nuevo panel actúan juntos sobre el aire que llega al frontal y el que circula bajo el coche.

El segundo día deja también una de las comparaciones más claras de todo el proceso. El difusor original se coloca junto al del Kit Manthey y ambas piezas se miden sobre el suelo del taller. El primero alcanza aproximadamente cuatro centímetros de altura. El nuevo llegaba a diez centímetros.
La diferencia es de seis centímetros. El difusor Manthey presenta dos veces y media la altura de la pieza original en esa medición. Sus perfiles de fibra de carbono se extienden con mayor profundidad bajo la parte trasera y modifican la salida del aire que recorre el fondo del coche.

En paralelo, se prepara la nueva configuración de la zaga. El cristal trasero se sustituye por una pieza de fibra de carbono sobre la que se instala la aleta dorsal. Este elemento mantiene el flujo de aire más estable y lo conduce hacia el alerón, conectando el trabajo realizado sobre el techo con los nuevos componentes de la parte posterior.
Durante la tercera jornada, la transformación aerodinámica comienza a reconocerse en la carrocería. El parachoques delantero ya está preparado para recibir el splitter, los tensores, los cuatro canards y las nuevas piezas laterales. Las plantillas han marcado cada punto de montaje y cada abertura necesaria.

Sobre el techo se instalan los seis perfiles aerodinámicos. Estas piezas conducen el aire hacia la aleta dorsal y el alerón. Su posición responde al funcionamiento del conjunto y completa el recorrido iniciado en el frontal. La pieza que sustituye al cristal trasero queda montada junto con la aleta dorsal. Desde ese punto, la línea aerodinámica continúa hacia el alerón, que también recibe cambios importantes.
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Las placas laterales del alerón aumentan de tamaño y la parte móvil adopta una nueva configuración dividida en dos secciones. El sistema DRS se mantiene y trabaja con estas piezas para gestionar el paso del aire. El conjunto aumenta la carga aerodinámica y conserva el mismo nivel de resistencia al avance.

Los discos instalados sobre las ruedas traseras mantienen un flujo más limpio alrededor de esa zona. Bajo ellas, el nuevo difusor completa el recorrido del aire desde la parte inferior del coche.
El sistema de frenos también se modifica durante el proceso. Los latiguillos originales dan paso a unos metálicos y se incorporan pastillas con un compuesto orientado a un uso más intenso en circuito. Los nuevos latiguillos soportan mejor la presión del sistema durante las frenadas repetidas y contribuyen a mantener una respuesta constante.
Después de tres jornadas, las principales piezas ya están instaladas o preparadas para ocupar su posición definitiva. El 911 GT3 RS ha pasado por el desmontaje del interior, la retirada de las suspensiones originales, la modificación del parachoques delantero, la sustitución del cristal trasero y la preparación del alerón y el difusor.

El montaje continúa con la revisión de cada componente y la configuración final sobre las básculas específicas de Manthey. Cada rueda se coloca sobre una plataforma independiente y se añaden pesos para reproducir la presencia del conductor. De esta forma, la distribución de las cargas se ajusta en unas condiciones próximas a las de uso.
A partir de esos valores, se configura la altura, las caídas y la alineación. Esta fase conecta la nueva suspensión con el comportamiento de los neumáticos y completa el trabajo realizado durante el montaje. Las piezas aerodinámicas ocupan ya su posición, la electrónica queda integrada y la geometría determina cómo se apoya el coche sobre el asfalto.

El antes y el después se aprecia desde el primer vistazo. El frontal original deja paso a un splitter más ancho, sujeto mediante tensores, acompañado por cuatro canards y nuevos elementos laterales. Sobre el techo aparecen seis perfiles aerodinámicos y la parte trasera incorpora una aleta dorsal que dirige el aire hacia el alerón. Las placas laterales del alerón crecen de forma considerable y su sección activa adopta un nuevo diseño. Las ruedas traseras reciben discos aerodinámicos y el difusor pasa de unos cuatro a diez centímetros de altura.

La configuración completa supera los 1.000 kilogramos de carga aerodinámica. El resultado procede del trabajo conjunto del splitter, el fondo delantero, los canards, los perfiles del techo, la aleta dorsal, el alerón, los discos de las ruedas traseras y el difusor.
La intervención también modifica los elementos que permanecen ocultos. La suspensión original se sustituye por un sistema KW conectado a siete sensores, un arnés específico y una segunda centralita. El sistema de elevación del eje delantero se conserva dentro de la nueva configuración. Los latiguillos metálicos y las pastillas de freno completan la adaptación para un uso exigente en circuito.

El resultado conserva las líneas reconocibles del 911 GT3 RS y muestra la transformación en cada zona sobre la que se ha trabajado. El splitter ocupa una mayor superficie en el frontal. Los canards marcan sus extremos. Los perfiles del techo conducen la vista hasta la aleta dorsal y el nuevo alerón. El difusor y los discos aerodinámicos concentran buena parte del cambio en la zaga.
Bajo esa imagen trabajan la suspensión KW, los sensores, la segunda centralita, el arnés, los latiguillos metálicos y las nuevas pastillas. La configuración sobre básculas une todas las piezas en un mismo ajuste.

El nombre Manthey aparece también en varios detalles del coche y se ilumina al abrir las puertas. Son elementos pequeños dentro de una instalación que afecta al comportamiento, a la aerodinámica y a la imagen del conjunto.
Esta unidad es el primer 911 GT3 RS de la generación 992 que recibe un Kit Manthey en un Centro Porsche de la red oficial en España. El proyecto comenzó con las piezas desplegadas junto a un 911 GT3 RS en su configuración original. Terminó con un splitter de mayores dimensiones, cuatro canards, seis perfiles sobre el techo, una aleta dorsal, un alerón modificado, discos aerodinámicos, un difusor de diez centímetros, una suspensión KW gestionada por siete sensores y una geometría ajustada sobre básculas Manthey.

El Kit Manthey transforma el coche desde el frontal hasta la zaga y desde la carrocería hasta los sistemas que trabajan bajo ella. Cada pieza cumple una función concreta dentro de una configuración creada para llevar más lejos el rendimiento del 911 GT3 RS en circuito.