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Grant Larson: diseñador de iconos

Grant Larson: diseñador de iconos

En uno de los momentos más difíciles para la marca de Stuttgart, el comienzo de la década de los 90 este hombre fue uno de los artífices de que hoy podamos seguir disfrutando de los magníficos vehículos con diseño deportivo de Porsche.

Este gran diseñador americano, nacido en Montana y criado en Wisconsin ya desde niño enloquecía con el aroma y el sonido de los gases de escape de los automóviles. A eso hay que sumarle una desenfrenada actividad artística en torno al dibujo. Después de asistir al Instituto de Arte y Diseño de Milwaukee, se mudó a Pasadena, California para estudiar en ArtCenter, donde recibió una beca de General Motors. Una vez graduado, paso a trabajar para Audi en Alemania, una compañía a la que admiraba su honestidad en el diseño, función y precisión. Finalmente tras tres años en el estudio de Munich, Larson fue a Porsche en 1989.

Situados aquí el problema del momento era principalmente la crisis económica mundial, pero también unos modelos productivos que se estaban quedando anticuados y que finalmente creaban en este caso vehículos caros de fabricar.

En este contexto, el entonces director de Porsche, Wendelin Wiedeking y su equipo tuvieron la acertada decisión de pensar que la solución debía de venir de la mano de un nuevo deportivo más accesible y fabricado mediante un proceso productivo más eficiente, y por ende, más económico.

Desde 1989, Grant Larson ha estado diseñando vehículos para nuestra casa, generando como resultado modelos verdaderamente icónicos. Como diseñador de la parte exterior del vehículo, ha sido responsable de diseños tan audaces e innovadores como el Boxster y el Panamera originales, cuya producción sorprendió al mundo del motor y ha llevado a Porsche a un nivel aún más alto que el que ocupaba.

En el año 1993 Porsche presentó en el Salón de Detroit el Boxster Concept, el prototipo de lo que sería finalmente el Boxster de producción que salió al mercado en el año 1996. La elección de Detroit como lugar de presentación fue meditada y por otra parte acertada, pues por aquel entonces, aproximadamente el 60% de las ventas que efectuaba Porsche eran en territorio americano.

Por lo que respecta al estilo del vehículo, el joven Grant Larson -bajo la dirección de Harm Lagaay- diseñó un exterior muy inspirado en el famoso 550 Spyder -fijaos en la forma en la que desciende el largo capó trasero desde justo después de los asientos, en las aletas traseras- con un lenguaje muy minimalista y con unas curvas y proporciones sencillamente deliciosas. Las curvas de las aletas traseras, más que fuerza aportan ritmo, compensan el descenso de su capó trasero, y aportan movimiento.

Grant Larson también fue responsable de los diseños para el Carrera GT, el 911 de la generación tipo 997 Carrera y Turbo, y otros automóviles  como el 911 Speedster, Boxster Spyder y 911 Sport Classic más recientes. Pero también, este hombre es conocido por participar en el diseño de uno de los modelos más sorprendentes de los últimos años, el renovado 935 “Moby Dick”.

Este proyecto realizado en Weissach, fue de alto secreto, prácticamente hasta el final. Ni siquiera dentro de la empresa otros departamentos tenían noticia del “Proyecto Flatnose” ya que se evitaron las filtraciones por todos los medios. Esto significó que cuando se presentó en el circuito de Laguna Seca, la sorpresa fuera tan inmensa como el par máximo del nuevo automóvil.

Grant Larson y su equipo se encontraban conmocionados debido a la inmensa tensión que habían vivido durante todo ese tiempo de voto de silencio. Después de meses de suspense, el espléndido diseño de Larson por fin veía la luz, por fin llegaba el momento esperado.

El 935 estuvo activo entre 1976 y 1986, y causó tanto furor como terror a sus rivales en pistas internacionales. Este vehículo fue utilizado por los equipos de trabajo de Porsche, así como por los equipos de carreras privados, y ganó el Campeonato Mundial FIA de Marcas para Porsche, cuatro veces consecutivas. Además dominó en las 12 Horas de Sebring, 24 Horas de Daytona y 24 Horas de Le Mans.

Como dice el propio diseñador: "asumir al heredero de un Porsche tan legendario nos llenó de orgullo a todos y cada uno de nosotros desde el primer momento", mirando hacia atrás en el tenso período de desarrollo.

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