Originariamente pensado por el presidente de Porsche AG Ernst Fuhrmann para sustituir...
Porsche Transaxle: el diseño convertido en identidad
Faros abatibles, grandes superficies de cristal, colores atrevidos y tapicerías que marcaron una época. El diseño de los Porsche Transaxle permite recorrer casi dos décadas de evolución sin perder de vista la esencia Porsche.
La esencia Porsche se reconoce a primera vista. Décadas de tradición han convertido el diseño en una de las expresiones más claras de esa identidad. Las proporciones cambian, cada generación habla el lenguaje de su tiempo y la gama ha crecido hasta abarcar coches muy diferentes, pero algunos rasgos siguen creando un vínculo inmediato. La flyline del 911 es quizá el mejor ejemplo. Una silueta que nació ligada al deportivo y cuya influencia llega hasta modelos tan distintos como el nuevo Cayenne Coupé Electric, con una línea de techo inspirada precisamente en la del 911.

Esa identidad también ha permitido crear modelos con una personalidad propia dentro de Porsche. Los Transaxle son uno de los mejores ejemplos. En 2026 se cumplen 50 años de la llegada del 924, el primero de una familia con el motor delante y la caja de cambios situada en el eje trasero a la que después se sumarían 928, 944 y 968. Desde 1976 hasta 1995, sus diseños recorrieron tres décadas a través de frontales bajos, grandes superficies acristaladas, faros abatibles y una forma de entender el deportivo que fue cambiando con cada época.
El 924 fue el punto de partida. Presentado como modelo de preproducción en 1975 y fabricado en serie desde 1976, introdujo unas líneas limpias, un capó largo y una gran cúpula de cristal en la parte posterior. Uno de sus principales responsables fue Harm Lagaaij, diseñador neerlandés que había llegado a Porsche en 1971 con 24 años para trabajar en el equipo dirigido entonces por Anatole Lapine, responsable de Diseño de Porsche entre 1969 y 1988. La propuesta exterior de Lagaaij fue la elegida para el 924, mientras que la característica cúpula acristalada procedía de una idea de su compañero Richard Soderberg. Lagaaij volvería años después a Porsche para dirigir el departamento de Diseño entre 1989 y 2004, una etapa en la que también participó en el 968.

Los faros abatibles completaron una imagen que resulta inseparable de los Transaxle y de los deportivos de aquella época. En el 924 quedaban integrados en el frontal cuando estaban apagados y giraban hacia atrás al activarse, un sistema que mantendría posteriormente el 944. Permitían crear un frontal especialmente bajo y limpio, con las ópticas ocultas durante el día. El 928, presentado en 1977 y concebido como un gran turismo de altas prestaciones con motor V8, eligió una solución propia. Sus faros redondos permanecían visibles incluso plegados y giraban hacia delante al encenderse.
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Los faros escamoteables fueron perdiendo presencia a medida que avanzaron las tecnologías de iluminación y cambiaron el diseño de las carrocerías y los requisitos de seguridad. El 968, presentado en 1991, permite ver esa transición dentro de la propia familia. Sus ópticas seguían elevándose, pero permanecían visibles cuando estaban recogidas siguiendo un principio similar al empleado en el 928. Tres maneras de resolver los faros que permiten identificar casi inmediatamente un 924 o un 944, un 928 y un 968.
La trasera aportó otro de los rasgos esenciales. La gran superficie de cristal del 924 daba acceso al maletero y se integraba en una carrocería concebida también para ofrecer una utilización cotidiana práctica. Los Transaxle contaban con una configuración 2+2 y un espacio para el equipaje especialmente aprovechable para un deportivo. Esa combinación entre diseño y funcionalidad acompañaría a la familia durante su evolución.
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Con el 944, presentado en 1981, la silueta heredada del 924 ganó volumen. La diferencia se aprecia especialmente alrededor de las ruedas. Las aletas —la parte de la carrocería que rodea los pasos de rueda— sobresalían más y hacían visualmente más ancho al coche. Porsche ya había explorado unas formas similares en el 924 Carrera GT de 1980, una versión desarrollada para homologar el modelo con el que Porsche competiría en la categoría Grupo 4. En el 944, esos pasos de rueda más marcados pasaron a definir la imagen del propio modelo.

Y el contexto importa. Los primeros Transaxle nacieron en unos años setenta que habían heredado la explosión de color y la experimentación gráfica de la década anterior. La geometría, los tonos intensos y las combinaciones atrevidas llegaron también a Porsche. Moonstone es un buen ejemplo: disponible para 924 y 928 en 1979 y 1980, podía percibirse blanco, lila o rosa dependiendo de la luz.
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Los ochenta trajeron una estética más rotunda. El 944 reflejó ese cambio con una carrocería visualmente más ancha y, en sus versiones de mayores prestaciones, con una aerodinámica cada vez más visible. El 944 Turbo incorporó un frontal específico y soluciones propias en la parte posterior. El 968 llevó después esa línea evolutiva hasta los noventa, con superficies más redondeadas y un frontal completamente renovado.
El viaje por las décadas continúa dentro. Hans Braun, diseñador de Porsche especializado en interiores, fue responsable de los habitáculos del 924 y el 928. Instrumentación, salpicaderos, volantes y asientos respondían a la ergonomía y funcionalidad que Porsche buscaba para estos modelos, mientras los colores y tejidos permitían una libertad estética difícil de separar de aquellos años.

Pasha es probablemente su expresión más conocida. Este tejido de formas geométricas, inspirado en el movimiento de una bandera a cuadros, apareció públicamente en el 928 en 1977 y después estuvo disponible también para 924 y 944. Su creación estuvo vinculada al equipo de Anatole Lapine y a Vlasta Hatter, diseñadora de textiles y colores de Porsche. Blanco y negro es hoy su combinación más reconocible, aunque existieron diferentes variantes cromáticas.
El tartán llevó todavía más lejos esa conexión con la moda de la época. Porsche ofreció los diseños McLaughlan, en rojo y azul, y Black Watch, en verde y azul, en el 924 entre 1980 y 1982 y en el 928 en 1980. También aparecieron el terciopelo de rayas finas y, ya durante los ochenta y los noventa, tejidos en los que el propio nombre Porsche formaba parte del estampado. Las tapicerías eran diseño, igual que una carrocería, unas llantas o la forma de un faro.

Cincuenta años después, reunir un 924, un 928, un 944 y un 968 permite recorrer casi dos décadas de diseño Porsche. Cambiaron las formas, los colores, los materiales y hasta la manera de resolver unos faros. Permaneció una identidad capaz de evolucionar con cada época y de hacer reconocible a cada uno de ellos.
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