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The White Collection: el sueño de cualquier porschista

Ferry Porsche ya lo sabía, “el mayor logro es crear algo atemporal, algo que permanezca intacto ante el inevitable paso del tiempo”. Una de las mejores cualidades de un Porsche es que pasen los años que pasen, seguirá siendo un Porsche. No importa el tiempo. Permanece y se intensifica su valor. Por esa razón esta colección, una de las mayores y más espectaculares colecciones de Porsche de todo el mundo, es tan especial. 

Nadie sabe quién es su dueño, ni a qué se dedica. Ni siquiera se sabe dónde esconde sus preciados deportivos. Pero sí tenemos una certeza, ese garaje es el sueño de cualquier porschista.

Hablamos de la llamada “White Collection”, una colección de 65 deportivos de Porsche que tiene una particularidad que los hace únicos, todos son blancos como la nieve. El blanco lo inunda todo. Cada coche se posa como un copo caídos del cielo. Las paredes son blancas, los muebles, el suelo. Nada escapa de esa pureza. La sensación cuando entras es que estás atravesando las puertas del cielo y que lo que ves, no puede ser real.

Nos adentramos en la inmensidad de un sueño que comenzó cuando su propietario tuvo entre sus manos un Matchbox 911 Turbo. Este juguete despertó su alma porschista y ahora cuenta con la colección de Porsche más espectacular del planeta, solo superada por la contenida en el museo e instalaciones de la marca en Zuffenhausen.

Esta secreta colección abarca desde un Porsche 356 Continental del año 1955 a un Porsche 911 Turbo S Exclusive Series del año 2018. 63 años de historia blanca en la que sin duda el protagonista es el 911. El modelo de Porsche más icónico de la marca es el verdadero centro de la colección con más de 40 modelos diferentes en ella.

Los modelos RS de los años 70. El primer Porsche 959 Komfort fabricado en 1987 y del que solo se hicieron 337 unidades. Un precioso Porsche 918 Spyder, una de las máquinas deportivas más exclusivas y potentes de la marca, o modelos con motor delantero como el 944 y el 968 son algunas de las preciosidades que forman la “White Collection”. 

Cuenta además con varias unidades del 356 Carrera, las únicas que se salvan de ese color blanco que parece imbuir todo de un aire celestial. El Porsche 356A Speedster 1600 Super del año 1958 es de color marfil, por ejemplo, pero podemos encontrar también un 356 granate y otro gris.

Todos los demás tienen un blanco inmaculado, incluido un espectacular Porsche Carrera RSR de 1994, uno de los deportivos de carreras que Porsche fabricó para conducirse en la calle y que con sus detalles interiores en color rojo brillante y blanco le convierten en una pieza única. Este 993 es sin duda una de las piezas más especiales de la colección ya que solo se fabricaron 51 unidades.

Los coches que forman este paraíso blanco están cuidados por Carl Bauer, quien ha sido también el encargado de ordenarlos cuidadosamente dejando a un lado los más especiales y clasificando los demás por familias. Los Speedster están juntos, los transaxle tiene otra zona y los GT3, otra de las joyas de la colección, una zona exclusiva para ellos. Cada coche es cuidado con mimo y cada uno de ellos funciona perfectamente, aunque rara vez salen a la calle.

Además de los coches, la colección cuenta con todo tipo de material relacionado con Porsche, que abarca desde libros de fotografía oficiales de la marca a dos tractores Porsche Junior. Cientos de pósters ordenados cronológicamente, piezas de merchandising exclusivas, manuales de taller, fotografías, repuestos... Hasta cuenta con un juego de maletas de la década de los 70 y un significativo número de bicicletas de montaña también firmadas por Porsche. La lista parece infinita. 

Esta exposición es el sueño de cualquier porschista. Un sueño que, estamos seguros, contará con el nuevo Taycan en sus filas. Aunque eso sí, en un blanco inmaculado.

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