Así funciona la tecnología Push-to-Pass que eleva el rendimiento eléctrico Porsche
La función Push-to-Pass traslada a la carretera una de las claves del rendimiento moderno en Porsche como es gestionar la energía eléctrica como un recurso estratégico. En los modelos electrificados más prestacionales, este sistema amplifica la respuesta y refuerza el carácter deportivo en momentos concretos de conducción.
La electrificación ha permitido a Porsche introducir una nueva forma de entender el rendimiento. En el Cayenne Turbo Electric, esa evolución se materializa de forma clara a través de la función Push-to-Pass, un sistema que libera 176 CV adicionales (130 kW) durante un intervalo máximo de 10 segundos, directamente inspirado en la competición eléctrica. Esta reserva puntual de potencia no busca impresionar con cifras aisladas, sino ofrecer una respuesta inmediata y controlada en momentos concretos de conducción real, como adelantamientos o incorporaciones rápidas, manteniendo siempre la estabilidad y el control propios de Porsche.

El Cayenne Turbo Electric se sitúa como el SUV eléctrico más potente desarrollado por Porsche hasta la fecha. Su sistema de propulsión alcanza hasta 850 kW (1.156 CV) y 1.500 Nm de par cuando se activa el Launch Control, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos. En conducción normal, el sistema entrega hasta 630 kW (857 CV), una cifra ya muy elevada que se complementa con el Push-to-Pass como refuerzo temporal. Esta función se acciona mediante un mando específico y está completamente integrada en la electrónica del vehículo, que gestiona de forma automática la entrega de potencia, la tracción total ePTM y la estabilidad del conjunto.
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El Push-to-Pass del Cayenne Turbo Electric forma parte de un planteamiento técnico coherente que tiene su origen en la Fórmula E, donde la gestión estratégica de la potencia es tan importante como la capacidad mecánica del sistema. En este contexto, Porsche traslada al uso diario una lógica de competición validada en pista, adaptándola a un SUV eléctrico de gran tamaño y uso polivalente. El resultado es una experiencia de conducción en la que el conductor decide cuándo acceder a ese extra de rendimiento, siempre dentro de un marco técnico perfectamente controlado.

Este enfoque convive con otras estrategias de gestión de potencia presentes en la gama eléctrica Porsche. En el Taycan, por ejemplo, la liberación puntual de potencia adopta una forma distinta. Las versiones Taycan Turbo y Taycan Turbo S utilizan la función de overboost asociada al Launch Control, que permite alcanzar potencias superiores durante las aceleraciones desde parado. En el Taycan Turbo S, esta estrategia permite llegar hasta 560 kW (761 CV), mientras que el Taycan Turbo alcanza 500 kW (680 CV) en overboost. A diferencia del Push-to-Pass del Cayenne Turbo Electric, en el Taycan esta ganancia de potencia está vinculada específicamente a la salida desde cero y no se activa manualmente durante la conducción en marcha.

Ambos sistemas comparten una misma filosofía técnica. Porsche adapta la gestión del rendimiento a la arquitectura, el peso y el planteamiento dinámico de cada modelo. En el Taycan, deportivo eléctrico de cuatro puertas con centro de gravedad muy bajo, el énfasis se sitúa en la aceleración longitudinal y la repetibilidad de las prestaciones. En el Cayenne Turbo Electric, SUV eléctrico de altas prestaciones, el Push-to-Pass refuerza la capacidad de respuesta en situaciones reales, aportando una capa adicional de control al conductor sin comprometer el confort ni la estabilidad.
La introducción de estas tecnologías es posible gracias a la arquitectura eléctrica de alto voltaje y a una gestión térmica avanzada. En el Cayenne Turbo Electric, el motor eléctrico del eje trasero cuenta con refrigeración directa por aceite, una solución procedente del mundo de la competición que permite mantener una alta potencia continua sin degradación. Este planteamiento técnico garantiza que tanto el Launch Control como el Push-to-Pass puedan utilizarse de forma repetida, manteniendo prestaciones constantes incluso en conducción exigente.

La capacidad de regeneración del Cayenne Electric también forma parte de este equilibrio. En la versión de acceso, el sistema alcanza hasta 600 kW de potencia regenerativa, con aproximadamente el 97% de las frenadas gestionadas de forma eléctrica en el uso diario. Esta eficiencia energética permite que la reserva de potencia disponible se integre dentro de un ciclo de conducción realista, donde la aceleración, recuperación y gestión térmica trabajan de forma conjunta.
En conjunto, el Push-to-Pass representa una nueva capa de interacción entre el conductor y el sistema de propulsión eléctrica Porsche. No se trata de una cifra máxima ni de una función pensada para titulares, sino de una herramienta técnica con un uso definido, un tiempo limitado y un objetivo claro. Su presencia en el Cayenne Turbo Electric demuestra cómo la electrificación permite modular el rendimiento con una precisión inédita, trasladando al uso cotidiano conceptos que hasta hace poco pertenecían exclusivamente a la competición.

Así, Porsche continúa ampliando el lenguaje del rendimiento eléctrico. La potencia deja de ser un valor estático para convertirse en un recurso gestionable, disponible cuando se necesita y siempre bajo control. El Push-to-Pass del Cayenne Turbo Electric, junto con las estrategias de overboost del Taycan, muestran cómo la experiencia en competición eléctrica se traduce en soluciones reales, aplicadas con rigor técnico y pensadas para reforzar la experiencia de conducción que siempre ha definido a Porsche.