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El Cayenne Electric redefine la experiencia interior

La evolución del Cayenne también se vive por dentro. Así es el nuevo Driver Experience del Cayenne Electric.

El Cayenne siempre ha sido un punto de inflexión dentro de Porsche. Un modelo capaz de ampliar el territorio de la compañía sin diluir su ADN. Con la llegada del Cayenne Electric, ese papel evoluciona una vez más, también desde el diseño interior y mejorando la relación directa entre el conductor y el coche. No se trata solo de electrificación, sino de cómo se vive Porsche desde dentro en una nueva era marcada por la digitalización, la personalización y la conectividad.

El Cayenne Electric debuta con un concepto completamente nuevo de Driver Experience, basado en la interacción digital Porsche Digital Interaction. Por primera vez, un Porsche integra de forma tan profunda software, hardware y diseño para crear un entorno coherente, personalizable y pensado para acompañar al conductor en cada situación. El habitáculo deja de ser únicamente un espacio funcional para convertirse en una auténtica zona de experiencia, sin perder el enfoque claro en la conducción.

Las necesidades de los conductores ya no son homogéneas. En algunos mercados, la conducción sigue siendo directa y fluida; en otros, el tráfico denso forma parte del día a día. El Cayenne Electric responde a esta realidad con un interior flexible y adaptable, capaz de ajustarse a cada contexto sin comprometer la esencia Porsche. Todo gira en torno al conductor, con cada función diseñada para apoyar la tarea de conducir y no para distraerla.

El corazón de este nuevo interior es una arquitectura de pantallas inédita hasta ahora en Porsche. Hasta cuatro displays conviven en el salpicadero, formando la mayor superficie digital jamás vista en un modelo de la compañía. El elemento central es la nueva Flow Display, una pantalla OLED curva que se integra de forma fluida con la consola central y redefine por completo la lógica de manejo. No es solo una cuestión estética. Su diseño incorpora un reposamuñecas específico que facilita el uso preciso y ergonómico incluso en situaciones de conducción dinámica, manteniendo siempre el control.

Frente al conductor, un cuadro de instrumentos digital OLED de 14,25 pulgadas muestra la información esencial sobre velocidad, navegación, sistemas de asistencia e infoentretenimiento. Entre sus vistas destaca la Signature Screen, una reinterpretación moderna de los clásicos relojes redondos que durante décadas definieron la identidad visual de Porsche. Es un guiño directo al pasado, integrado de forma natural en un entorno completamente digital.

La tecnología del Cayenne Electric está pensada para acompañar. Por ello, junto a la digitalización, se mantienen controles físicos y capacitivos para las funciones más utilizadas. Botones situados en el volante, en el borde exterior de la pantalla y bajo la Flow Display permiten acceder de forma directa a la climatización, el sistema de audio, el teléfono o las funciones de asistencia. Dos botones configurables adicionales permiten adaptar el coche a los hábitos personales de cada conductor, reforzando la sensación de control intuitivo.

El asistente de voz con inteligencia artificial, Porsche Voice Pilot, añade una nueva capa a esta experiencia. Basado en modelos avanzados de lenguaje, comprende instrucciones complejas y permite interactuar con el coche de forma natural. Gestiona funciones de confort, navegación y entretenimiento sin necesidad de comandos rígidos, y su capacidad evoluciona con el tiempo gracias a actualizaciones inalámbricas. El Cayenne Electric está preparado para recibir nuevas funciones a lo largo de su vida útil, del mismo modo que ocurre con un dispositivo digital, reforzando la idea de un coche que se mantiene actualizado.

La experiencia se amplía también para el acompañante. La pantalla opcional de 14,9 pulgadas situada frente al copiloto permite controlar aplicaciones, reproducir vídeo o gestionar contenidos sin interferir en la conducción. A ello se suma el head-up display con realidad aumentada, que proyecta información directamente en el campo visual del conductor con un tamaño equivalente a una pantalla de 87 pulgadas, integrando indicaciones de navegación y sistemas de asistencia sobre la propia carretera.

La personalización digital alcanza un nuevo nivel gracias a la aplicación Themes. A través de cinco mundos cromáticos, el conductor puede adaptar el color y la atmósfera de todas las superficies digitales y de la iluminación interior. La interfaz deja de ser solo funcional para convertirse en un elemento de diseño más, capaz de transformar el carácter del habitáculo con un solo ajuste.

El Cayenne Electric también eleva el confort a una nueva dimensión. Los asientos traseros con ajuste eléctrico de serie permiten priorizar comodidad o capacidad de carga según el uso. Los modos de ambiente coordinan iluminación, climatización, sonido y funciones de asiento para crear distintas atmósferas dentro del coche. El techo panorámico de cristal con control variable de luz, el mayor instalado nunca en un Porsche, refuerza la sensación de amplitud y permite regular la transparencia mediante tecnología de cristal líquido.

La nueva calefacción de superficie amplía el confort térmico a reposabrazos y paneles de puerta, creando una sensación más homogénea y eficiente que los sistemas tradicionales. 

Además, nunca antes un Cayenne había ofrecido tantas posibilidades de personalización interior. Trece combinaciones de color, múltiples paquetes de interior y de detalles, nuevos tonos como Gris Magnesio, Lavanda o Gris Salvia, y opciones sin cuero con Race-Tex y estampado Pepita reinterpretado amplían el abanico estético. A esto se suma el acceso a Porsche Exclusive Manufaktur y al programa Sonderwunsch, que permiten llevar la individualización a un nivel prácticamente artesanal, incluso dentro del universo eléctrico.

El Cayenne Electric es una declaración sobre cómo Porsche entiende la relación entre conductor, tecnología y diseño en el presente y en el futuro.