Compartir 

Qué tienen en común la Fórmula E, la inteligencia artificial y tu Porsche eléctrico

El Porsche 99X Electric utiliza sistemas de análisis de datos, simulación y gestión energética en tiempo real. Estos procesos forman la base del desarrollo técnico que se traslada a los modelos eléctricos de Porsche.

En Fórmula E, el rendimiento se mide en cómo se utiliza cada kilovatio disponible. El Porsche 99X Electric trabaja sobre ese principio: gestionar la energía con precisión en cada fase de la carrera. Ese planteamiento se apoya en sistemas de análisis avanzado y modelos de inteligencia artificial que intervienen en cuatro procesos: análisis de datos, simulación, estrategia en carrera y desarrollo de producto.

 

El primer proceso es el análisis de datos.

Cada monoplaza genera información constante a través de sensores distribuidos en el sistema eléctrico, la batería y el chasis. Se registran parámetros como temperatura, consumo, recuperación de energía y comportamiento dinámico en cada punto del circuito.

Estos datos se procesan mediante modelos de aprendizaje automático que permiten identificar relaciones entre variables. El sistema puede determinar cómo afecta la temperatura a la entrega de energía o cómo varía el consumo en función del uso del acelerador y la frenada.

El resultado es una lectura precisa del comportamiento del coche en cada vuelta. Esta información se utiliza para ajustar configuraciones y preparar el trabajo en pista.

 

El segundo proceso es la simulación.

Porsche reproduce cada circuito en un entorno virtual con modelos que incluyen trazado, condiciones del asfalto y variables ambientales. Sobre esa base se ejecutan simulaciones que permiten evaluar diferentes configuraciones del coche y distintas estrategias de uso de la energía.

El sistema calcula cómo evoluciona el consumo, cuánta energía se puede recuperar en cada fase y cómo afecta cada decisión al rendimiento global. La inteligencia artificial permite procesar múltiples escenarios y seleccionar los más eficientes antes de la carrera.

Este trabajo define una base clara para la puesta a punto del coche antes de salir a pista.

 

El tercer proceso tiene lugar durante la carrera.

La gestión de la energía se ajusta en cada vuelta. En Fórmula E, entre el 45 % y el 55 % de la energía utilizada puede provenir de la recuperación en frenada, dependiendo del circuito.

El sistema regula esa recuperación en cada curva. Tiene en cuenta la velocidad, la presión de frenado y el estado de la batería para optimizar la energía disponible.

El equipo trabaja con datos en tiempo real. Controla el consumo, calcula la energía restante y ajusta la estrategia en función de esos valores. Los modelos de análisis permiten anticipar la evolución de la carrera y definir el uso de la energía en cada fase.

 

El cuarto proceso es la transferencia a los modelos de producción.

Los datos obtenidos en competición se aplican al desarrollo de los deportivos eléctricos de Porsche. La gestión de la energía es uno de los ámbitos principales. El sistema decide cómo distribuir la energía, cómo recuperarla y cómo mantener el rendimiento de forma constante.

La gestión térmica también forma parte de este desarrollo. Mantener la temperatura dentro de rangos óptimos permite sostener la entrega de potencia durante más tiempo.

El software integra estos elementos. Interpreta los datos del coche y ajusta su comportamiento en función de las condiciones de uso.

Estos cuatro procesos forman parte del trabajo diario en Porsche Motorsport. El análisis de datos permite entender el comportamiento del coche. La simulación define la base antes de la carrera. La gestión en tiempo real ajusta la estrategia. Y el desarrollo de producto aplica ese conocimiento en los modelos de calle.

Ese recorrido conecta directamente la competición con los deportivos eléctricos de producción.