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Así es el nuevo 911 Cup desarrollado con e-fuels

El desarrollo del nuevo 911 Cup se ha llevado a cabo utilizando e-fuels durante todo el proceso técnico.

Desde hace más de tres décadas, las copas monomarca Porsche se articulan alrededor de una idea muy concreta: un 911 derivado directamente del modelo de serie, técnicamente idéntico para todos los participantes y capaz de ofrecer prestaciones, fiabilidad y costes controlados en cualquier parte del mundo. Ese concepto no es una construcción retrospectiva. Nace en 1990 con el Porsche 911 Carrera 2 Cup (964), el primer modelo concebido específicamente para la recién creada Porsche Carrera Cup Alemania.

Aquel 964 Cup, basado en el Carrera 2 de serie y equipado con un motor bóxer atmosférico de 3,6 litros, sentó las bases de todo lo que vendría después. Igualdad técnica absoluta, una relación directa con el 911 de calle y una filosofía de competición centrada en el piloto. Desde entonces, cada generación del Cup ha evolucionado siguiendo ese mismo hilo conductor, pasando por los 993, 996, 997, 991 y 992, sin romper nunca con la arquitectura original del 911.

En 2026, esa línea evolutiva alcanza un nuevo capítulo con el 911 Cup basado en la generación 992.2, un coche que no supone una ruptura, sino una depuración profunda del concepto. Y lo hace incorporando, desde su fase de desarrollo, un elemento técnico que forma ya parte del ecosistema Porsche en competición: el uso continuado de e-fuels durante todo el programa de pruebas.

El nuevo 911 Cup deriva directamente del 911 GT3 de la generación 992.2 y se fabrica, como sus predecesores, en la planta de Stuttgart-Zuffenhausen junto a los modelos de serie. Mantiene el motor bóxer atmosférico de seis cilindros y 4.0 litros, ahora con 520 CV, diez más que la generación anterior, y un régimen de giro propio de un propulsor concebido para un uso intensivo en circuito. A pesar del aumento de potencia, la vida útil del motor permanece inalterada, con revisiones previstas cada 100 horas de uso en pista, un dato clave para campeonatos cliente.

El trabajo de desarrollo comenzó en Weissach a principios de 2024 y se centró en mejorar la aerodinámica, la estabilidad del eje delantero, la gestión térmica, los frenos, la electrónica y la facilidad de conducción. El eje delantero adopta soluciones más cercanas a las empleadas en la competición GT profesional, mientras que la carrocería introduce un frontal rediseñado, optimización de bajos y una zaga completamente nueva, con elementos fabricados en fibra de carbono reciclada combinada con resinas de origen biológico.

Durante todo este proceso de desarrollo, Porsche Motorsport utilizó exclusivamente la mezcla de e-fuel empleada en la Porsche Mobil 1 Supercup, una decisión técnica relevante por su alcance y continuidad. No se trata de un uso puntual ni simbólico, sino de la utilización sistemática del mismo combustible en pruebas de banco, simulaciones y test en pista en circuitos como Monza, Lausitzring y el Centro de Desarrollo de Weissach.

Esta mezcla de combustible sintético cumple con los requisitos del Anexo J de la FIA para combustibles renovables avanzados y presenta una proporción de componentes renovables cercana al 80% en volumen. Su índice de octano alcanza los 100,5 ROZ y ha sido desarrollada específicamente para motores bóxer atmosféricos de competición, manteniendo las exigencias de rendimiento, estabilidad térmica y constancia necesarias en un entorno de carrera.

El hecho de que el nuevo 911 Cup se haya desarrollado íntegramente utilizando este combustible tiene implicaciones claras. En primer lugar, demuestra que la evolución técnica del coche, aumento de potencia, mejoras aerodinámicas, nuevos sistemas electrónicos y de frenos, se ha realizado sin alterar la arquitectura del motor ni introducir soluciones específicas para el combustible. El propulsor sigue siendo un bóxer atmosférico de altas revoluciones, fiel al ADN del 911 Cup desde el 964 original.

En segundo lugar, refuerza la coherencia del ecosistema de competición cliente de Porsche. El 911 Cup es uno de los coches de carreras más producidos del mundo, con más de 5.300 unidades fabricadas desde 1990 y más de 1.100 unidades del modelo anterior (992) construidas desde 2021. Su uso se extiende a más de una docena de países, a la Porsche Mobil 1 Supercup y a numerosos campeonatos nacionales, Sprint y Endurance Challenges. Que este coche se desarrolle y compita con e-fuels significa que esa tecnología se integra directamente en una plataforma global, homogénea y exigente.

En este contexto, el papel de los e-fuels no se presenta como un elemento accesorio, sino como parte del marco técnico en el que Porsche sigue evolucionando sus vehículos de competición cliente. La utilización del mismo combustible en la Supercup, en el desarrollo del nuevo 911 Cup y en su entrada en competición a partir de 2026 consolida una línea de trabajo coherente, aplicada de forma sistemática y compatible con la herencia técnica del 911.

Desde el 964 Cup de 1990 hasta el 911 Cup 992.2 de 2026, el hilo conductor no se ha roto. El concepto sigue siendo el mismo: un 911 auténtico, derivado del modelo de serie, pensado para competir en igualdad y evolucionar con precisión. La incorporación de e-fuels en su desarrollo no altera esa identidad. La acompaña.

Ese es, en el fondo, el valor del nuevo 911 Cup. Representa la continuidad de una idea nacida hace más de tres décadas, adaptada a las exigencias técnicas actuales y desarrollada con herramientas que permiten seguir avanzando sin renunciar a la esencia del automovilismo Porsche.