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Cuando el aire juega a favor del Cayenne Electric

El aire es uno de los mayores desafíos para cualquier automóvil. En el Cayenne Electric, Porsche lo convierte en un aliado mediante un conjunto de soluciones aerodinámicas que actúan de forma continua para mejorar la eficiencia, la estabilidad y el rendimiento, muchas de ellas de forma completamente invisible para el conductor.

Cada vez que el Cayenne Electric gana velocidad, el aire se convierte en un elemento más de su ingeniería. La forma de la carrocería, los bajos, el frontal o la zaga han sido desarrollados para reducir la resistencia al avance, mantener la estabilidad y refrigerar los componentes cuando las condiciones lo requieren. El diseño eficiente, signo de identidad de Porsche, se mantiene en el Cayenne Electric.

El resultado es un coeficiente aerodinámico de 0,25 en el Cayenne Electric y de 0,23 en el Cayenne Coupé Electric. Porsche también utiliza el valor CxA, que relaciona el coeficiente aerodinámico con la superficie frontal del vehículo. En este caso, el SUV registra 0,71 m², mientras que el Coupé reduce esa cifra hasta 0,65 m² gracias a una silueta más tendida y a un desarrollo específico de su carrocería. Son dos cifras que reflejan el mismo objetivo: desplazar la menor cantidad posible de aire para recorrer la mayor distancia utilizando la misma energía.

Quien conduce no percibe esos números, pero sí sus consecuencias. En un viaje por autopista, mantener una velocidad constante requiere menos energía cuando el vehículo encuentra menos resistencia al avance. Esa reducción también permite aprovechar mejor la batería y contribuye a que el comportamiento del Cayenne Electric siga siendo estable incluso cuando aumenta el ritmo.

Buena parte de ese trabajo sucede en lugares que nunca se ven. El fondo del vehículo está prácticamente carenado para que el aire circule con la menor cantidad posible de interrupciones. En la parte delantera, las Air Curtains tridimensionales canalizan el flujo alrededor de las ruedas delanteras, una de las zonas que más turbulencias genera en cualquier automóvil. Cada solución actúa sobre una parte concreta del vehículo, pero todas persiguen el mismo resultado: que el aire avance de la forma más limpia posible.

Las llantas también forman parte de ese desarrollo. Porsche ofrece diseños Aero específicos para el Cayenne Electric, disponibles desde las Cayenne S Aero de 20 pulgadas hasta las Cayenne Turbo Aero de 21 pulgadas. Su diseño se integra en el tratamiento aerodinámico de los pasos de rueda y contribuye al trabajo conjunto realizado alrededor de la carrocería.

La aerodinámica del Cayenne Electric tampoco permanece fija. El sistema Porsche Active Aerodynamics (PAA) adapta distintos elementos del vehículo durante la marcha. Las compuertas activas de refrigeración situadas en el frontal permanecen cerradas cuando no es necesario aumentar el caudal de aire hacia la batería, los motores eléctricos o el sistema de alta tensión. Cuando estos componentes requieren una mayor refrigeración, las compuertas se abren automáticamente para dirigir más aire hacia ellos. Todo el proceso se realiza sin intervención del conductor.

En la parte posterior, el alerón adaptativo modifica su posición en función de la velocidad y de las necesidades del vehículo. En el Cayenne Coupé Electric trabaja junto con la propia geometría de la zaga para controlar el flujo de aire antes de que abandone la carrocería. El conductor únicamente percibe el resultado: un vehículo que mantiene la estabilidad con naturalidad tanto en desplazamientos cotidianos como cuando aumenta la velocidad.

Las versiones Cayenne Turbo Electric y Cayenne Turbo Coupé Electric incorporan además una solución inédita en Porsche: los Aeroblades activos. Permanecen integrados en la parte posterior de la carrocería y se despliegan automáticamente a partir de 55 km/h. Su función consiste en prolongar los bordes laterales de separación del flujo de aire para mejorar el rendimiento aerodinámico. También se despliegan cuando se activa el Launch Control, incluso con el vehículo detenido. En ese momento dejan visible la inscripción "Porsche Active Aero" y las coordenadas del túnel de viento del Centro de Desarrollo de Weissach donde fueron concebidos.

La importancia de este trabajo se entiende especialmente en el Cayenne Turbo Electric, el Porsche de producción más potente desarrollado hasta la fecha. Con 850 kW (1.156 CV) y 1.500 Nm de par máximo mediante Overboost con Launch Control, acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 260 km/h. Gestionar correctamente el flujo de aire resulta imprescindible para que un vehículo con estas prestaciones mantenga el equilibrio entre rendimiento, estabilidad y eficiencia.

En el Cayenne Electric, la aerodinámica forma parte del vehículo desde el primer boceto. La carrocería, los bajos carenados, las Air Curtains, las llantas Aero, las compuertas activas de refrigeración, el alerón adaptativo y los Aeroblades del Turbo trabajan como un único sistema. Mejorarando el comportamiento del vehículo en cada kilómetro. Una ingeniería que apenas se ve, pero que está presente en cada trayecto.