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Porsche 944 Turbo Cabriolet: 528 unidades para despedir una era
En 1991, cuando la trayectoria del Porsche 944 se acercaba a su final, apareció una de sus versiones más excepcionales. El 944 Turbo Cabriolet reunió por primera vez la carrocería abierta con el motor turbo de 250 CV, alcanzaba 260 km/h y se convirtió en el descapotable de cuatro cilindros más rápido del mundo en aquel momento. Solo se fabricaron 528 unidades durante unos pocos meses.
El Porsche 944 llevaba casi una década evolucionando cuando, en 1991, su gama recibió una última incorporación. Para entonces había pasado de los 163 CV del modelo original a contar con versiones S, S2 y Turbo, había dado lugar a su propia copa monomarca y también se había convertido en descapotable. Faltaba unir dos de esas ramas. El resultado fue el 944 Turbo Cabriolet, una versión que estuvo en producción durante apenas unos meses y que terminaría siendo una de las más escasas de toda la familia.

El camino hasta él había comenzado dos años antes. En 1989, Porsche lanzó el 944 S2 Cabriolet sobre la base del S2 de 211 CV. Era el primer descapotable de producción de la familia Transaxle y suponía una transformación importante respecto al Coupé. Entre sus particularidades estaba un parabrisas aproximadamente seis centímetros más bajo y con una inclinación mayor, una solución destinada a reducir las turbulencias y el ruido aerodinámico circulando con la capota recogida. Hasta 1991 se produjeron 6.980 unidades del 944 S2 Cabriolet.
Porsche disponía, por tanto, de una carrocería abierta y, al mismo tiempo, de una evolución considerablemente más potente del 944. El Turbo S presentado en 1988 había llevado el cuatro cilindros turboalimentado hasta los 250 CV. Un año después, esta mecánica pasó también al 944 Turbo. En 1991 ambas líneas terminaron encontrándose.

El 944 Turbo Cabriolet combinaba el planteamiento del Cabriolet con la técnica y el equipamiento del 944 Turbo más potente. Bajo el capó se encontraba un cuatro cilindros de 2.479 cm³ refrigerado por agua, con turbocompresor KKK. Entregaba 250 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 350 Nm a 4.000 rpm. Esa evolución del motor tenía además una conexión directa con la competición: la versión de 250 CV procedía del propulsor desarrollado para el Porsche 944 Turbo Cup y había llegado primero al Turbo S Coupé.

La arquitectura seguía respondiendo al principio que definió a esta generación de deportivos Porsche. El motor estaba situado delante y la caja de cambios manual de cinco velocidades se encontraba en la parte trasera, formando la configuración Transaxle. El 944 Turbo Cabriolet contaba además con un diferencial con un grado de bloqueo del 40 %. Con un peso en vacío de 1.400 kilogramos, aceleraba de 0 a 100 km/h en 5,9 segundos y alcanzaba una velocidad máxima de 260 km/h.
Esa última cifra convirtió al 944 Turbo Cabriolet en el descapotable de cuatro cilindros más rápido del mundo en 1991. Era una posición especialmente significativa para un modelo abierto derivado de una familia que había nacido una década antes: el primer 944, presentado en 1981, ofrecía 163 CV. La evolución hasta los 250 CV del Turbo Cabriolet muestra hasta dónde había llegado el desarrollo del concepto antes de su sustitución por el 968.

La transformación en Cabriolet iba más allá de retirar el techo. La capota de tela contaba con accionamiento eléctrico de serie, aunque Porsche mantuvo una particular intervención manual en el proceso. Para abrirla o cerrarla, el conductor tenía que liberar o asegurar primero sus anclajes al marco del parabrisas mediante una pieza metálica. Esta se introducía en dos alojamientos y, con un cuarto de vuelta, permitía fijar la capota al marco. Las herramientas destinadas a realizar esta operación se guardaban en la consola central.

El equipamiento también reflejaba la posición que ocupaba esta versión dentro de la gama. Además de la capota eléctrica, el aire acondicionado formaba parte de la dotación de serie. El precio acompañaba a esa condición: en Alemania costaba 103.725 marcos en 1991. Fue el único Porsche 944 cuyo precio nuevo superó la barrera de los 100.000 marcos.
Pero la característica que acabaría definiendo al Turbo Cabriolet llegaría directamente de su brevísima vida comercial. Porsche lo produjo únicamente durante unos meses y fabricó 528 unidades. Frente a las 6.980 unidades del S2 Cabriolet, la combinación de carrocería abierta y motor Turbo quedó reservada a una fracción muy pequeña de la producción del 944.

Su aparición coincidió además con el último año del modelo. También en 1991 se presentó el Porsche 968, encargado de continuar la evolución de los deportivos Transaxle de cuatro cilindros. El nuevo modelo conservaba el planteamiento de motor delantero y transmisión trasera, pero estrenaba una evolución del cuatro cilindros de 3,0 litros con 240 CV y una caja manual de seis velocidades, y desde su presentación estuvo disponible tanto como Coupé como Cabriolet.

El final del 944 dejó unas cifras muy distintas a las de aquella última versión abierta. Entre todas sus variantes, Porsche produjo 163.302 unidades y el modelo se había convertido hasta entonces en el deportivo más vendido de la historia de la compañía. Dentro de ese volumen, los 528 Turbo Cabriolet representan uno de los capítulos más breves de sus diez años de evolución.

El 944 había comenzado su trayectoria como un deportivo Transaxle de 163 CV y la terminó con una gama que había pasado por la competición, la turboalimentación y la carrocería descapotable. El Turbo Cabriolet reunió precisamente estas dos últimas evoluciones en 1991: 250 CV, 260 km/h, techo de lona y solo unos meses de producción. Una despedida especialmente poco común para uno de los Porsche que definieron la era Transaxle.
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