Seis centímetros que llevan al Cayenne Electric fuera del asfalto
Cincuenta y cinco milímetros separan la posición normal del Cayenne Electric de su máxima altura fuera del asfalto. Su suspensión neumática adaptativa puede aumentar la distancia libre al suelo de 190 a 245 mm para afrontar roderas, desniveles, pendientes y pasos de agua.
El Cayenne lleva saliendo del asfalto desde 2002 y su generación eléctrica continúa haciéndolo. La suspensión neumática adaptativa de serie permite elevar la carrocería 55 milímetros respecto a su posición normal, hasta alcanzar 245 mm de distancia libre al suelo. Una capacidad desarrollada para moverse por terrenos complicados y puesta a prueba también en Basella, un lugar estrechamente ligado a la historia del Cayenne.

El primer Cayenne amplió considerablemente el terreno de juego de Porsche. Podía viajar por autopista, enlazar curvas y continuar después por una pista de tierra, atravesar barro o enfrentarse a pendientes que hasta entonces quedaban fuera de las posibilidades de cualquier otro Porsche de producción. Aquello formaba parte de su planteamiento desde el principio y sigue presente más de dos décadas después.
El Cayenne Electric recoge esa parte de la historia con una arquitectura completamente eléctrica y soluciones desarrolladas para seguir moviéndose fuera de la carretera. Una de ellas está en su suspensión. Cuando el terreno lo requiere, puede levantar la carrocería casi seis centímetros respecto a la posición que utiliza normalmente.

La cifra exacta es 55 milímetros. En su altura normal, el Cayenne Electric deja 190 mm entre el suelo y el punto más bajo del deportivo. Al seleccionar el primer nivel para circular fuera del asfalto, esa distancia aumenta hasta 210 mm. Todavía puede subir otros 35 mm y alcanzar los 245 milímetros de distancia libre al suelo.
Ese margen resulta especialmente útil cuando aparecen roderas profundas, piedras, desniveles o cambios de pendiente. Cuanto mayor es la distancia entre los bajos y el terreno, más espacio tiene el Cayenne para superar esos obstáculos. La altura también influye en sus cotas todoterreno. El ángulo ventral, que determina el desnivel que puede superar sin que la zona central de los bajos toque el suelo, pasa de 14,6 grados en la posición normal a 18,8 grados en la más elevada.
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El agua plantea otra situación en la que esos centímetros cuentan. La profundidad máxima de vadeo es de 500 mm con la suspensión en su posición normal, aumenta a 520 mm en el primer nivel off-road y llega a 555 mm con la carrocería completamente elevada. Más de medio metro de profundidad contemplado dentro de las capacidades del Cayenne Electric.
La responsable de variar esa altura es la suspensión neumática adaptativa, incluida de serie. El conductor dispone así de distintas posiciones para adecuar la distancia libre al suelo al recorrido. En carretera trabaja con una altura diferente a la que puede utilizar al entrar en una pista o afrontar un tramo especialmente irregular.

La preparación para salir del asfalto continúa con tres ajustes específicos de conducción. Gravel/Mud está destinado a grava y barro, dos superficies en las que la adherencia puede cambiar constantemente. Sand prepara el Cayenne Electric para circular sobre arena. Rock está concebido para terreno rocoso. Al seleccionar uno de ellos cambian parámetros como la respuesta del acelerador y la gestión de los sistemas de tracción para adecuarlos a las características del suelo.
Porsche ha trabajado estas capacidades en escenarios muy distintos durante el desarrollo del Cayenne Electric. Uno de ellos está en España. Basella, en Lleida, recibió los prototipos camuflados de la generación eléctrica para realizar pruebas sobre grava, agua, pendientes y superficies irregulares. Allí se trabajó, entre otros aspectos, en la suspensión y la tracción del deportivo.

El lugar tiene una relación con el Cayenne que viene de mucho antes. Basella ya formó parte del desarrollo de la primera generación antes de su lanzamiento en 2002. Porsche encontró allí las condiciones necesarias para trabajar las capacidades 4x4 de un modelo que abría un territorio completamente nuevo dentro de su gama. Las generaciones posteriores mantuvieron ese vínculo y Basella continúa ligada a Porsche a través de la Porsche Off Road Experience.

En el Cayenne Electric, los motores eléctricos permiten controlar con gran precisión el par que llega a las ruedas. El sistema de tracción total eléctrico Porsche Traction Management distribuye esa fuerza entre ambos ejes según la situación. La suspensión aporta a su vez la altura necesaria y los ajustes off-road adecuan la respuesta del deportivo a la superficie seleccionada.
Los casi seis centímetros adicionales forman parte de ese conjunto de recursos. En una pista relativamente regular pueden bastar los 210 mm del primer nivel elevado. Una zona con desniveles más acusados permite utilizar los 245 mm de la posición superior. Al regresar a una superficie regular, la suspensión recupera una altura más adecuada para ese escenario.

La capacidad todoterreno puede ampliarse con el paquete Off-Road disponible para el Cayenne Electric. Porsche incorpora con él elementos específicos para afrontar terrenos más exigentes y modifica determinadas cotas del deportivo. Este equipamiento merece un capítulo propio por la cantidad de soluciones que reúne, mientras que la regulación de altura forma parte de la suspensión neumática adaptativa que equipa el Cayenne Electric.
La misma posibilidad está presente en la carrocería Coupé. El Cayenne Coupé Electric equipa también suspensión neumática adaptativa y puede variar su distancia libre al suelo para circular fuera del asfalto. La elección de una silueta diferente mantiene, por tanto, esta parte de las capacidades del modelo.

Porsche ha conservado en la generación eléctrica una característica que acompaña al Cayenne desde su nacimiento. Puede abandonar la carretera y adaptar parte de su configuración al terreno que encuentra después. La suspensión es una pieza fundamental para hacerlo porque permite modificar físicamente el espacio disponible bajo el deportivo.
En cifras, el cambio parece sencillo. 190 mm en la posición normal, 210 mm en el primer nivel off-road y 245 mm en el más elevado. En la práctica, supone disponer de hasta 55 milímetros adicionales bajo la carrocería, mejorar el ángulo ventral hasta 18,8 grados y alcanzar una profundidad máxima de vadeo de 555 mm.

Casi seis centímetros que permiten al Cayenne Electric continuar una historia que comenzó con el primer Cayenne y que también tiene parte de sus raíces en España. Más de veinte años después, Basella vuelve a formar parte del desarrollo de un Cayenne preparado para seguir avanzando cuando termina el asfalto.