Compartir 

E-Shift: las levas llegan al Taycan eléctrico

Taycan del año modelo 2027 incorpora levas para elegir entre ocho marchas virtuales gracias al nuevo sistema E-Shift. Porsche recupera un gesto ligado a su historia en competición y lo adapta a la conducción eléctrica.

En 1986, Hans-Joachim Stuck se puso al volante de un Porsche 962 C equipado con la transmisión PDK. Junto a Derek Bell consiguió una victoria en Monza con aquel desarrollo. La tecnología llevaba años gestándose en Porsche. Se había probado en el 956 en 1983 y había llegado a competición en 1984. En sus comienzos, los pilotos accionaban el cambio con una palanca; después llegaron dos botones al volante, uno para subir de marcha y otro para reducir. Así podían mantener las manos sobre él incluso al cambiar en plena curva. Más de cuatro décadas después, las levas del Taycan recuperan ese gesto para ofrecer otra manera de participar en la conducción de un Porsche eléctrico. 

La novedad se llama E-Shift y llega con el Taycan del año modelo 2027. El conductor puede accionar las levas del volante GT Sport para elegir entre ocho marchas virtuales. Cada cambio se percibe en la respuesta del coche y aparece en el cuadro de instrumentos. También puede seleccionar el modo automático y dejar que el Taycan gestione los cambios. Porsche ha desarrollado la función tomando como referencia el comportamiento de su transmisión de doble embrague PDK. 

La PDK llegó a los deportivos de carretera en 2008, como opción para el 911 Carrera de la generación 997. Un año después, una versión del Panamera la incorporó de serie. Con el tiempo, Porsche ha adaptado esta transmisión a distintas formas de propulsión. El 911 Carrera GTS con tecnología T-Hybrid, por ejemplo, integra un motor eléctrico en su PDK de ocho velocidades. El Taycan aprovecha otras posibilidades. Sus motores eléctricos responden de inmediato y el software de E-Shift permite al conductor intervenir en esa respuesta marcha a marcha. 

La idea es sencilla de entender desde el asiento del conductor. Se aproxima una curva, se acciona una leva y el Taycan adopta la relación virtual elegida. En una salida de curva, el conductor puede decidir cuándo pasar a la siguiente. La función devuelve a sus manos una decisión que ha formado parte de la conducción deportiva de Porsche durante décadas. Tras esa sensación hay un trabajo preciso sobre la entrega de potencia, la transmisión y la información que muestra el coche.

El Taycan entrega el par de forma inmediata y acelera con continuidad. Cuando el conductor cambia de marcha con E-Shift, el sistema reduce brevemente ese par y vuelve a aumentarlo. Así aparece el salto que se percibe en la aceleración. Porsche ha programado siete secuencias de cambio adicionales y ha llevado a las unidades de control comportamientos de una PDK real. El sistema contempla las reducciones al frenar y distintas estrategias para gestionar las relaciones virtuales. Las cifras de aceleración global del Taycan se mantienen; cambia la participación del conductor en el modo de entregarlas. 

Cada relación tiene su propio comportamiento. Al reducir, por ejemplo, E-Shift adapta la respuesta del par y produce un efecto de retención asociado a la marcha seleccionada. También incorpora un limitador de revoluciones virtual. Son decisiones de programación con una consecuencia muy concreta para quien conduce. La elección de una marcha influye en lo que siente al acelerar o preparar una curva. La simulación funciona porque el coche responde a lo que indica el cuadro y a lo que acaba de pedir el conductor con la leva. 

La instrumentación permite seguir esa secuencia de un vistazo. Un cuentarrevoluciones virtual ocupa la posición central y llega hasta las 7.500 vueltas. A su lado aparecen la marcha seleccionada y una luz que señala el momento de cambiar. Cuando se acciona una leva, la indicación avanza a la nueva relación mientras el coche modifica su entrega de par. Porsche ha relacionado ambas respuestas para que el conductor pueda anticipar el cambio y reconocer inmediatamente su efecto. 

En el Taycan existe además una transmisión que cambia de marcha físicamente. Está situada en el eje trasero y tiene dos velocidades. La primera, más corta, favorece la salida desde parado. La segunda contribuye a la eficiencia y mantiene reservas de potencia a velocidades elevadas. E-Shift incorpora esta particularidad a su funcionamiento. El paso de la segunda a la tercera marcha virtual coincide con el cambio mecánico real. Durante ese instante, el movimiento de la transmisión y la relación que ve el conductor avanzan juntos. 

El conductor activa E-Shift desde un interruptor del volante GT Sport y puede alternar entre el funcionamiento automático y el manual. Las levas sirven también para otras funciones. Con E-Shift desactivado, permiten seleccionar entre dos niveles de recuperación de energía. Al tirar de ambas a la vez se activa Push-to-Pass, que proporciona un aumento puntual de potencia. El volante concentra así distintas maneras de adaptar la respuesta del Taycan a cada momento de la conducción. 

En modo manual, las levas permiten decidir cuándo subir o reducir mientras se conduce. En modo automático, E-Shift selecciona las relaciones y aplica la respuesta programada para cada cambio. El conductor puede pasar de una forma de uso a la otra desde el propio volante. 

E-Shift está disponible como opción para todas las motorizaciones y carrocerías del Taycan del año modelo 2027. El Taycan Turbo GT lo incorpora de serie. Los ajustes de la función se adaptan a cada versión. La novedad amplía la manera de conducir el Taycan y permite elegir entre dejar que el coche gestione los cambios o tomar esa decisión desde el volante. 

En los Porsche de competición, los mandos de cambio situados junto a las manos del piloto respondían a una necesidad muy concreta. Le permitían elegir la marcha sin perder el control de la dirección en una curva. E-Shift lleva al Taycan esa relación directa entre un gesto y la respuesta del coche. Al mover una leva, el conductor toma una decisión; el sistema modifica la entrega de par y le muestra el cambio en la instrumentación. Porsche amplía así la participación del conductor al volante en una experiencia que conserva las prestaciones del Taycan.