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El 911 original (6ª parte): El 997, introducción de la inyección directa y el PDK

El 27 de noviembre se celebrará en Los Ángeles la presentación mundial de la octava generación del Porsche 911, cincuenta y cinco años después de que debutara el modelo original. Este es un motivo suficiente para echar un vistazo a las siete generaciones previas:

Desde 2004, el Porsche 911 estuvo disponible en más versiones diferentes de las que nunca había tenido hasta la fecha. Los clientes podían elegir entre Coupé o Targa, Cabriolet o Speedster, tracción trasera o integral, carrocería normal o ensanchada, motores refrigerados por agua atmosféricos o turbo, versión GTS o las deportivas GT2, GT2 RS y GT3, además de dos variantes GT3 RS. Incluyendo los modelos especiales, la gama tenía un total de 24 versiones, que se completaban con una amplia variedad de opciones de personalización.

Con el diseño de la serie 997, Porsche dio al 911 un aspecto más musculoso. El Carrera ya tenía una forma más pronunciada en la parte trasera, mientras que la anchura de los modelos S, GT y Turbo crecía 44 milímetros. La serie 997 se distingue de su predecesora por unos faros redondos de cristal transparente más inclinados, que marcan el regreso a un elemento de estilo importante en los 911 refrigerados por aire. Después de la actualización que experimentó en 2008, el frontal incorporaba faros bixenón y luces diurnas de LED.

La generación 997 del Porsche 911 también estableció nuevas referencias en el apartado técnico. El motor de seis cilindros y 3.6 litros del Carrera contaba inicialmente con 325 caballos. El diámetro del cilindro se incrementó en tres milímetros para los modelos S. Con una cilindrada de 3.8 litros, se convirtió en el motor bóxer más grande montado en un 911 de producción en serie.

Para la actualización que se llevó a cabo en 2008, Porsche renovó completamente la gama de motores e introdujo, por primera vez, la inyección directa de combustible. Como resultado de ello, el consumo de gasolina y las emisiones se redujeron considerablemente, pero las prestaciones siguieron aumentando: 345 caballos para la versión de 3.6 litros y 385 CV para el seis cilindros de 3.8 litros. El nuevo 911 Carrera GTS, que acortaba el salto entre los modelos S y GT3, alcanzaba incluso los 408 caballos.

El 911 Turbo también se benefició de la ofensiva tecnológica. Su motor de 3.6 litros fue el primero de gasolina que equipó un turbocompresor con turbina de geometría variable. El cambio posterior a una cilindrada de 3.8 litros y la incorporación de la inyección directa de combustible le permitió pasar de 480 a 500 caballos. El 911 Turbo S llegó incluso a los 530 CV, y utilizó por primera vez la transmisión de doble embrague y siete marchas como equipamiento de serie. Sólo el 911 GT2 RS era más rápido y más potente. Su propulsor desarrollaba 620 caballos, lo suficiente para rodar en un tiempo de 7 minutos y 18 segundos en la variante norte del circuito de Nürburgring.

Las versiones GT3 también se beneficiaron de un aumento de potencia, desde los iniciales 415 CV a los 435. El RS 3.8 llegó a tener 450 caballos. Sin embargo, el logro más importante se alcanzó con el GT3 RS 4.0. Este coche, del que se hizo una edición limitada a 600 unidades, tenía 500 CV.

De la generación 997 hubo bastantes series especiales, como el 911 Sport Classic. Los 250 ejemplares encontraron comprador en menos de 48 horas. Porsche produjo sólo 356 unidades del 911 Speedster, que también contaba con una potencia de 408 caballos. Un caso muy particular fue el del 911 Turbo S Edition 918 Spyder. Este vehículo fue diseñado aliviar el tiempo de espera de los futuros propietarios del nuevo 918 Spyder, hasta que se les entregara el superdeportivo híbrido. Por tanto, sólo 918 felices clientes tuvieron la posibilidad de pedir esa edición especial del 911. Porsche produjo un total de 213.004 unidades de la serie 997, entre 2004 y 2012.

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