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Vuelo en solitario de Esmee Hawkey

Esmee Hawkey aparece como una figura peculiar en el paddock de la Porsche Carrera Cup de Gran Bretaña. En su tercer año en el campeonato, la joven de 22 años nacida en Chiselhurst, en el sureste de Inglaterra, sigue siendo la única mujer piloto en la parrilla. Pero lejos de sentir la presión, en todo caso, esta singularidad parece darle una ventaja.

Después de lograr una meritoria tercera posición en la categoría Pro-Am en 2019, esta estrella naciente pasó del equipo GT Marques al equipo Parker Racing, que goza de gran relevancia en Reino Unido y que cuenta, también, con el nuevo piloto Júnior de GT, Harry King. Esto fue un gran paso para Hawkey y para su trayectoria profesional, que avanza a un ritmo imparable.

"Definitivamente, es un movimiento acertado en mi desarrollo como piloto. La temporada pasada solo tuvimos un mecánico y unos pocos empleados en el equipo, pero este año tendré una organización más completa detrás de mí, lo que me ayudará a mantenerme más centrada en la actuación sobre la pista. Es un paso certero si quiero llegar a los campeonatos GT o a las carreras de resistencia en el futuro".

La trayectoria de Hawkey empezó a definirse a una edad temprana, cuando ella misma decidió desafiar las tendencias típicas de una niña para seguir los pasos de su padre. “Crecí bailando ballet y claqué, entre otras actividades muy femeninas. Pero en aquellos años mi padre estaba corriendo el Campeonato de Resistencia de Karting de Mónaco y, cuando subió al podio, mi hermano pequeño y yo estuvimos junto a él compartiendo la emoción del momento. Fue una experiencia increíble y me gustó tanto que quise involucrarme en ese mundo”. 

Sin embargo, en una era de dominación masculina casi total del automovilismo, no pintaba fácil para la joven. "Necesité tiempo para dar el paso", recuerda Hawkey. "Prácticamente todos los que pilotaban karts eran hombres. Apenas se veían mujeres en aquel entorno. Pero en mi octavo cumpleaños me regalaron un kart y ahí es donde empezó todo".

Lo que siguió fue una progresión gradual en el karting nacional, asistiendo a carreras con su abuelo, su padre y su hermano, que también empezó a competir. Las victorias no tardaron en llegar. Después vino una temporada en el campeonato Ginetta Junior, una reconocida serie monomarca del Reino Unido, considerada como una de las mejores escuelas y antesala de competiciones de mayor entidad.

En cualquier caso, fue el siguiente movimiento de Hawkey el que resultaría decisivo en su carrera. El Campeonato Cayman GT4, que por aquel entonces daba sus primeros pasos, le ofreció a la piloto la oportunidad de entrar en Porsche desde una posición privilegiada. En este momento dejó clara su afinidad por los deportivos con motor bóxer de seis cilindros. En su primera temporada, Hawkey terminó en segunda posición. Apenas un punto la separó del título. Peor le fueron las cosas en la siguiente campaña, cuando un accidente en carrera se saldó con una pierna rota y un año entero al margen de la competición. 

“Tras prácticamente un año fuera de la pista, regresé al final de la temporada para hacer una única carrera. La idea era subirme de nuevo al coche para recuperar sensaciones. ¡Y terminé ganando! Sin duda, fue una muy buena manera de volver al ruedo”.

El aprendizaje siguió con la Porsche Carrera Cup, campeonato en el que Hawkey tomó parte como la única mujer piloto. Sin embargo, esto nunca fue un problema para ella. Se podría decir que esta condición ha tenido el efecto contrario. "Es bastante enriquecedor ser la única piloto femenina en la parrilla y me gusta el hecho de poder mostrarles a otras mujeres hasta dónde somos capaces de llegar. Tengo seguidores de corta edad que me siguen y vienen a saludarme en todas mis carreras, y es bueno saber que cuento con su admiración. La competición automovilística es un deporte aún dominado por los hombres y puedo demostrar que soy capaz de hacerlo tan bien como ellos".

Es alentador escuchar que Hawkey no solo está inspirando a una nueva generación, sino que también se ha convertido en parte de la existente. "No me veo inmersa en un ambiente negativo", dice ella. "Todos los pilotos son amables y acogedores conmigo, nadie tiene nada en mi contra. Para mí, ser mujer en un deporte dominado por hombres nunca ha sido realmente un problema. Tal vez cuando comencé a practicar karting, a los niños no les gustaba el hecho de que una chica les pudiera vencer, y estoy segura de que todavía hoy pasa algo parecido en la Carrera Cup, pero no hay mala sangre".

Hoy, Hawkey es un valor en alza. Tras una exitosa temporada en el campeonato femenino de las W Series en 2019, ha sido contratada como piloto de pruebas en el Campeonato Británico de Turismos, dentro del equipo de Mark Blundell, estrella de la Fórmula 1, para la temporada 2020. También sigue siendo embajadora del Centro Porsche South London y participa activamente en la promoción de la marca Porsche en el Reino Unido.

Pero esta joven ambiciosa que antaño acompañaba a su padre por los circuitos, sigue manteniendo un enfoque inquebrantable en las carreras. “Desde que entré a formar parte de la familia Porsche, siempre quise ver qué era capaz de lograr. Espero correr mi primera carrera de la Porsche Mobil 1 Supercup esta temporada y el objetivo es llegar a la categoría GT3 de resistencia. Confío que en el futuro tengamos más mujeres piloto sobre la pista".

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