Menú

El 911 que nació preparado para el futuro tenía nombre propio: Porsche 996

Si existe un coche que define a Porsche es sin duda el 911. Un símbolo de todo lo conseguido que ya alcanza su octava generación con el 992, un ejemplo perfecto que resume los más de 70 años de historia de Porsche.

En 1963 comenzaba la larga vida del Porsche 911 con su primer modelo, pero dentro de la crónica de este icónico bólido no solo importa el primogénito, todos tienen su propia y única historia. Como el Porsche 996, la quinta generación del Porsche 911.

Después de 34 años fabricando el coche que catapultó a la fama a Porsche, el 911, el icono cambió y se renovó por completo. En el año 1997 se presentó la quinta generación con una idea, la de mantener la tradición pero adaptándola tecnológicamente al futuro. En el mundo del motor Porsche trabaja a la vanguardia y el 996 fue un ejemplo más de cómo la empresa se adapta y crece para luchar siempre por conseguir un modelo aún mejor. 

Su estética diferente a la de sus hermanos, firmada por Pinky Lai, le convirtió en único en la familia. Las ópticas delanteras del Porsche 996, iguales que las del Porsche Boxster para reducir gastos en la fabricación de las piezas, fueron un ejemplo más del cambio en la imagen que el Porsche 911 proyectaba al mundo.

La nueva carrocería, algo más grande -18,5 cm más largo, 3 cm más ancho y con un espacio entre ejes que aumentaba 80 milímetros-, permitía que el Porsche 996 tuviera un interior amplio y cómodo. Hasta el cuadro de instrumentos del interior cambió con respecto a sus antecesores, con las cinco esferas enlazadas. 

Con un motor que llegaba de 0 a 100 en 5,2 segundos y que alcanzaba una velocidad punta de 290 km/h, el Porsche 996 se convirtió en el primer 911 con un motor bóxer refrigerado por agua que dejaba atrás la clásica refrigeración por aire. La ingeniería de su motor le permitió mejorar los datos de consumo, emisiones y ruido con respecto a su antecesor, el Porsche 993 en un trabajo mecánico audaz y un planteamiento técnico tan novedoso como revolucionario.

El rendimiento del motor de seis cilindros y cuatro válvulas de 3.6 litros, permitió al Porsche 996 incrementar la potencia a 320 caballos, y en la edición conmemorativa “40 años del Porsche 911” llegó a los 345 caballos.

La versión turbo de esta quinta generación cambió su estética en 2002 con las nuevas ópticas del 996 Turbo. EL vehículo contaba con un propulsor seis cilindros de 3.2 litros, el mismo que tenía el 911 GT1 que ganó en las 24 Horas de Le Mans de 1998. Este nuevo 996 Turbo fue el primer Porsche fabricado en serie que consiguió alcanzar los 300 km/h. Además el primer coche que se vendió en serie con frenos carbono cerámicos también pertenece a la serie del 996. Una máquina que llegaba a los 490 caballos llamada Porsche 911 GT2.  

El Porsche 996, marcó el principio del cambio. Ese mismo motor pero sin turbo se utilizó para el mítico 911 GT3 que apareció en el año 2003 como una variante de esta quinta generación del Porsche 911. Las versiones deportivas del clásico Carrera RS fueron lo mejor que regaló la serie 996 al mundo, los Porsche 911 GT3 y GT3 RS.

Entre el año 1997 y el 2005, Porsche fabricó un total de 175.262 unidades del modelo 996. Una generación del 911 que nació preparado para el futuro antes incluso de que este llegara. 

Compartir 

Otros artículos que te interesarán