Compartir 
Transaxle

El Porsche 968 Turbo RS: el último gran Transaxle de competición

El Porsche 968 Turbo RS llevó la arquitectura Transaxle a la competición GT. Cuatro unidades, dos configuraciones y hasta 350 CV dieron forma a uno de los proyectos de competición más exclusivos desarrollados sobre esta arquitectura.

En 2026 se cumplen 50 años del nacimiento de la arquitectura Transaxle en Porsche. El 924 inició en 1976 una etapa que continuaría con el 928, el 944 y el 968, todos ellos con el motor situado en la parte delantera y la caja de cambios sobre el eje trasero. Dentro de esta historia, el Porsche 968 Turbo RS representa una de sus expresiones más radicales y su última gran evolución orientada a la competición.

El Porsche 968 llegó en 1991 como evolución del 944 y como último representante de los Transaxle de cuatro cilindros. Su motor atmosférico de tres litros desarrollaba 240 CV y utilizaba el sistema VarioCam para modificar la distribución y mejorar la entrega de potencia y par. La arquitectura mantenía la disposición que había caracterizado a esta familia durante años, con el motor delantero y la transmisión situada en la parte posterior.

Sobre esta base, Porsche desarrolló el 968 Turbo RS para la categoría GT. El planteamiento era muy específico: trasladar las cualidades de la última generación del Transaxle de cuatro cilindros directamente a la competición. Solo se construyeron cuatro unidades, una cifra que permite entender la dimensión y exclusividad de un proyecto concebido para los circuitos.

Esta reducidísima producción se distribuyó entre 1992 y 1994 y tuvo incluso una identificación propia a través del color de cada unidad. El primer 968 Turbo RS fue rojo y corresponde a 1992; en 1993 se produjeron dos ejemplares, uno amarillo y otro azul; y la cuarta unidad, de color negro, corresponde a 1994. Los cuatro coches fueron destinados a equipos privados de competición, trasladando el desarrollo del 968 Turbo RS directamente a las carreras.

El principal cambio estaba bajo el capó. El motor atmosférico del 968 daba paso en el Turbo RS a un cuatro cilindros de tres litros con sobrealimentación. Porsche preparó dos configuraciones diferentes para responder a distintos reglamentos y tipos de competición.

La versión desarrollada para la ADAC GT Cup entregaba 337 CV (248 kW). Para las carreras de larga distancia existía una segunda especificación que elevaba la potencia hasta los 350 CV (257 kW). El 968 Turbo RS podía responder así a las necesidades específicas de las carreras GT y de las pruebas de resistencia mediante configuraciones adaptadas a cada escenario.

La arquitectura Transaxle seguía ocupando una posición fundamental. El motor permanecía en la parte delantera y la caja de cambios sobre el eje trasero, manteniendo una distribución de los principales componentes que favorecía un reparto equilibrado de masas. Una solución desarrollada durante años en los Transaxle de Porsche que llegaba al Turbo RS adaptada a las exigencias de un coche concebido para competir.

El 968 Turbo RS estuvo presente en las parrillas de campeonatos GT de diferentes lugares del mundo. Dependiendo del reglamento aplicable, sus cuatro cilindros turbo desarrollaban entre 337 y 350 CV. La competición permitía así explotar las posibilidades de una arquitectura que había evolucionado durante casi dos décadas desde la aparición del primer 924.

La especificación de 350 CV estaba destinada precisamente a las carreras de larga distancia. El Turbo RS extendía de esta manera la presencia del 968 a una disciplina especialmente vinculada a la historia deportiva de Porsche, aplicando la sobrealimentación y la configuración Transaxle a las necesidades de la resistencia.

El desarrollo del Turbo RS también dio lugar a una de las versiones de carretera más exclusivas de la familia. A partir del coche de competición, Porsche creó el 968 Turbo S homologado para uso en carretera. Solo se construyeron 14 unidades, convirtiéndolo también en una de las variantes más escasas de toda la etapa Transaxle.

La relación entre ambos modelos resulta especialmente interesante porque el recorrido se produjo desde el circuito hacia la carretera. El Turbo RS nació como coche de carreras y su planteamiento sirvió posteriormente como base para desarrollar el Turbo S. Competición y producción quedaban así conectadas en la etapa final de evolución del 968.

El 968 Turbo RS ocupa por ello una posición muy particular dentro de los modelos Transaxle. El 924 había estrenado esta arquitectura en 1976; el 944 desarrolló ampliamente sus posibilidades tanto en carretera como en competición; y el 968 llevó la evolución de los cuatro cilindros Transaxle hasta sus últimas versiones. El Turbo RS aplicó todo ese recorrido a un proyecto creado específicamente para las carreras GT.

Sus cuatro unidades, las configuraciones de 337 y 350 CV y su presencia en campeonatos GT muestran hasta dónde llegó el desarrollo de esta arquitectura en competición. El Turbo RS concentró en un mismo modelo el equilibrio característico de los Transaxle, la sobrealimentación y una preparación determinada por los reglamentos y las exigencias de las carreras.

Dentro de los 50 años de historia de los Transaxle, el Porsche 968 Turbo RS representa la vertiente de competición más extrema del último modelo de cuatro cilindros de esta familia. Un Porsche desarrollado para competir, producido en solo cuatro unidades y capaz de alcanzar 350 CV en su especificación de larga distancia.

El 968 Turbo RS llevó así la evolución de los Transaxle a uno de sus puntos más especializados. Una arquitectura estrenada en 1976 llegaba casi dos décadas después a las parrillas de los campeonatos GT convertida en un coche de carreras desarrollado específicamente para aprovechar sus posibilidades en competición.

 

Otros artículos que te interesarán

c v
Transaxle

El 50 aniversario de los modelos transaxle ha vuelto a poner el foco sobre una de las...

09-06-2026
Transaxle

La historia de Porsche 944 Turbo Cup comenzó antes de su presentación. En 1984, cuando...

21-07-2026