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Ferdinand Porsche diseñó el primer eléctrico: Egger-Lohner C.2 Phaeton

El Taycan es el primer deportivo 100% eléctrico de Porsche. Desde su presentación acumula más de 40 galardones internacionales como Coche del Año en el Mundo 2020, tanto en las categorías de Prestaciones como de Lujo (World Car of the Year, WCOTY), y lidera el ránking del GEOM index como el coche mejor valorado por los internautas españoles. 

Se ha convertido en el coche que da comienzo a una nueva era, más sostenible y 100% eléctrica. El Taycan es el presente de Porsche que mira al futuro de los eléctricos y que forma parte del ambicioso plan que busca que en el año 2025 la mitad de los vehículos vendidos sean eléctricos. Pero en contra de lo que pueda parecer, este futuro lleva presente en la marca desde mucho antes de que el primer deportivo eléctrico de Porsche formara parte de la familia. 

Desde muy joven, Ferdinand Porsche había sentido fascinación por la energía eléctrica. En el año 1893 entró a trabajar en Brown Boveri en Viena, una empresa del sector eléctrico que a día de hoy pertenece a la multinacional suiza Asea Brown Boveri (ABB). A finales del siglo XIX las calles de las ciudades europeas más importantes estaban abarrotadas de coches de caballos, pero la electricidad ya formaba parte de la vida doméstica e industrial así que ¿por qué no usarla también en un coche? 

Con 23 años, en el año 1898, el joven Ferdinand Porsche pasó a formar parte de la división de automóviles de Jacob Lohner, también en Viena. Su propietario, Ludwig Lohner, puso en sus manos el proyecto de convertir los coches de caballos en vehículos eléctricos y ese mismo año Ferdinand Porsche creó el Egger-Lohner C.2 Phaeton, también conocido como P1 (Porsche número 1), uno de los primeros coches registrados en Austria. 

El primer eléctrico Porsche: el Egger-Lohner C.2 Phaeton

El 26 de junio de 1898 las ruedas del P1, el predecesor del Taycan, pisaron las calles de Viena por primera vez, y en septiembre de 1899 se presentó de forma oficial en la Exhibición Internacional de Berlín. Con un diseño similar al de los coches de caballos ya existentes, este vehículo estaba fabricado en madera y contaba con un motor eléctrico octogonal de 130 kilos y 12 complicadas velocidades. Lograba alcanzar una potencia de entre tres y cinco caballos, y su velocidad máxima era de 25 km/h. Contaba con tracción delantera y una autonomía de 80 kilómetros gracias a su batería de 500 kilos.

En aquellos años, todas las empresas del sector buscaban construir los mejores sistemas de propulsión, así que para fomentar una sana competitividad se anunció una carrera que se disputaría el 28 de septiembre de 1899 en Berlín. 40 kilómetros para demostrar qué coche eléctrico era el mejor y más eficaz. 

El P1 se hizo con la victoria en esta primera competición en la que participó el propio Ferdinand Porsche y en la que logró una ventaja de 18 minutos con respecto al segundo clasificado. Además de hacerse con el mejor tiempo, el P1 registró el consumo de energía más bajo de los participantes, la mitad de los cuales ni siquiera pudieron terminar la carrera por problemas técnicos. 

El Lohner-Porsche con tracción integral

Un año más tarde, en 1900, se presentó en París el que sería el relevo de este primer germen de los coches eléctricos de Porsche. Ferdinand Porsche desarrolló el motor eléctrico en el cubo de la rueda y presentó el Lohner-Porsche propulsado por 4 motores eléctricos y con una potencia de 2 x 2,5 CV que alcanzaba una velocidad máxima de 37 km/h. Este nuevo modelo se convirtió en el primer coche eléctrico de la historia de tracción integral.

Ese mismo año, Porsche diseñó el primer coche híbrido funcional del mundo, el "Semper Vivus", en latín, siempre vivo. La semilla de electromovilidad de Porsche estaba más que arraigada. 

Ahora, más de un siglo después, ese P1 de Ferdinand Porsche alcanza con el Taycan su máximo exponente. El primer eléctrico de Porsche y un pedazo de la historia de la electromovilidad.

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