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La pasión por los clásicos de Adam Levine

En el año 1979 nacía en Los Ángeles, California, Adam Noah Levine. Su historia comenzó con la banda de rock alternativo Kara's Flowers en 1994, con la que editó un único álbum, “The Fourth World”. Tras él, la banda se separó. Pero después de su estrepitoso primer intento, Adam Levine formó Maroon 5. En el año 2003 su álbum "Songs About Jane" les catapultó a la fama. Tras él y durante años, llegaron los reconocimientos: tres premios Grammy, ocho premios Billboard Music, tres American Music Awards, un MTV Video Music y un World Music. 

Adam Levine tiene dos pasiones en la vida, la música y el mundo del motor. Es el líder del grupo Maroon 5 pero también un gran aficionado a los coches, en especial a Porsche. Asegura que su amor por Porsche comenzó con su tío, que siempre tuvo diferentes modelos que le hacían soñar con cómo serían los que él tendría cuando dejara de ser un niño. 

Tras su éxito, el cantante comenzó a dar rienda suelta a su pasión por el motor. Un Nissan GTR, un Chevy Camaro SS clásico o un Ferrari 330 GT son algunos de los coches con los que disfruta de su pasión, pero el cantante tiene especial cariño a dos modelos de Porsche harían las delicias de cualquiera. Su Porsche 911 Turbo S de 2014, capaz de alcanzar los 318 km/h y con una aceleración de 0 a 100 en 3,1 segundos en color negro, es una pieza no solo potente, es elegante, y el modelo más actual que Adam Levine tiene en su haber. 

Pero al cantante no solo le gustan los coches modernos, es un gran admirador de los coches clásicos, como el Porsche 356A de 1958 de color negro que conserva en perfecto estado. Lo tiene desde hace más de una década porque cuando lo vió, pensó que “el coche más bonito que había visto en la vida” y pasea con él por las calles de Los Ángeles.

Un coche que conserva la potencia que su motor bóxer de 4 cilindros de 1,5 litros le da. Casi 120 CV en un speedster que el cantante conduce con la misma ilusión que cuando lo compró. El primer automóvil de serie fabricado por Porsche es una pieza única que, a pesar de los años, continúa siendo una joya. No solo es un coche de coleccionista sino una declaración de intenciones que demuestra que es un fan incondicional de Porsche.

Por ese motivo, Porsche decidió juntar a la primera generación con lo más nuevo de la marca para que el cantante hiciera una prueba. El 100% eléctrico de Porsche volaría con él en el Experience Center de Los Ángeles. El, por aquel entonces, Mission E galopó por la pista sin rugir pero sin perder ni un ápice de fuerza en manos de Adam Levine. 

Un sueño hecho realidad para cualquier porschista.

Como fan de los deportivos negros, coger el blanco inmaculado de Porsche fue toda una experiencia. Su conexión con la carretera, la facilidad de su conducción y la experiencia de pasar del mayor clásico de Porsche a su modelo más vanguardista, conquistó a Adam Levine. 

Ahora la pregunta es si cambiará el clásico por el nuevo Taycan o decidirá que en su garaje ambos, quedaría mucho mejor. 


Escrito por: Javier del Campo

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