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Los iconos de la familia Porsche que no fueron para Porsche

Los iconos de la familia Porsche que no fueron para Porsche

Una de las características más increíbles de Porsche y de sus fascinantes más de 70 años de historia, es que la marca alemana no solo ha sido la creadora de coches tan míticos como el maravilloso 911, sino también se ha convertido en inspiradora de muchos proyectos que se alejaban de la marca de Stuttgart. 

Este es el caso de Volkswagen, que comenzó su andadura tras la Primera Guerra Mundial y que lo hizo de manos de la familia Porsche. Ferdinand Porsche fue el ingeniero encargado de dar vida a un automóvil que formaría para siempre, parte de la historia. No hablamos del 356, el coche con el que siempre soñó el fundador de Porsche y que terminó siendo también el sueño de su hijo Ferry, sino del primer Volkswagen del mundo. El Escarabajo.

"Debe parecerse a un escarabajo. Solo se necesita observar a la naturaleza para saber qué línea debe tener su carrocería". El Tercer Reich encargó a Ferdinand Porsche un coche económico y popular. El ingeniero, forzado por la situación, le presentó un motor de aire refrigerado de ocho litros, tracción trasera, 26 CV y con una velocidad máxima de 100 km/h. Los primeros planos se mostraron en 1934, cuando se calculó un precio de 1.500 marcos, pero se tuvo que rebajar los costes hasta los 900 marcos para adaptarse a las exigencias del productor.  

Así nació en el taller de Zuffenhausen el primer Volkswagen, el Tipo 1. Pero la inminente guerra dejaría aplazado el proyecto para fabricar el Escarabajo a gran escala, y forzaría a que Porsche trasladara sus instalaciones de Zuffenhausen a Gmünd (Austria), en el año 1944. 

Un año después, en 1945, Ferdinand Porsche fue arrestado y encarcelado en Dijon (Francia) junto a su hijo Ferry y su yerno Anton Piëch. Sin que se celebrara siquiera un juicio, Ferdinand y Piëch estuvieron encerrados durante dos años, mientras Ferry Porsche era exonerado de la acusación. Durante esa condena, el ingeniero demostró que podía ser un genio incluso en las peores circunstancias posibles. Antes de ser liberado, Ferdinand Porsche fue forzado a trabajar en diseños para Renault. Y de la circunstancia más adversa salió otro pedazo de historia, el Renault 4CV.

Este modelo, conocido en España como el Renault 4/4  gracias a tenía cuatro puertas, cuatro plazas y cuatro caballos, simbolizaba el vehículo de la libertad en la posguerra. Y a pesar de que las circunstancias de su diseño no fueron las ideales para Ferdinand Porsche, fue un ejemplo de cómo la genialidad y el talento se mantienen siempre por encima de cualquier obstáculo. 

Tal fue su éxito, que en el año 1951 se creó en España la FASA (Fabricación de Automóviles Sociedad Anónima) para producir y fabricar en España este modelo, que no llegó hasta el 1 de octubre de 1953, cuando se fabricó el primer Renault 4 CV en la fábrica de Valladolid de FASA. 

Aunque la creación del Volkswagen Tipo 1 tuvo un oscuro comienzo empañado por las circunstancias en que Ferdinand Porsche se vio obligado a crearlo, tras la Segunda Guerra Mundial la firma alemana continuó con la producción y venta del que fue el primer automóvil de Volkswagen. 

Un año después de que Ferdinand Porsche fuera liberado, su hijo Ferry presentó el sueño con el que su padre soñaba, el Porsche 356. Para ello, Ferry se basó en el diseño de ese primer Volkswagen Tipo 1 que su padre se había visto obligado a crear, y que cambiando su motor y haciendo un diseño de líneas mucho más elegantes y suaves, se convirtió en el primer vehículo de Porsche. El comienzo de nuestra historia.

Tres modelos unidos por el mismo hombre que durante toda su vida demostró que hacer historia también es cumplir sueños, como el que cumplió con el 356. “Miré a mi alrededor y no encontré el deportivo de mis sueños, así que decidí construirlo yo mismo”.

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