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Transaxle

Los Porsche 968 Turbo RS: cuatro unidades únicas, cuatro destinos diferentes

Solo se construyeron cuatro Porsche 968 Turbo RS. Nacieron para competir y sus trayectorias los llevaron por caminos muy diferentes, desde los circuitos alemanes hasta Le Mans, Sudáfrica, Estados Unidos y las colecciones privadas.

En 2026 se celebran 50 años de los Transaxle de Porsche, una arquitectura inaugurada por el 924 en 1976 y desarrollada posteriormente en el 928, el 944 y el 968. El motor delantero y la caja de cambios situada sobre el eje trasero definieron una familia que evolucionó durante dos décadas y que también encontró su lugar en competición. Dentro de ella, el Porsche 968 Turbo RS ocupa una posición excepcional: fue desarrollado para las carreras GT y únicamente se construyeron cuatro unidades. 

Porsche creó dos especificaciones del Turbo RS. La destinada a la ADAC GT Cup desarrollaba 337 CV (248 kW), mientras que la preparada para carreras de larga distancia alcanzaba 350 CV (257 kW). Ambas utilizaban un motor turbo de tres litros y representaban la vertiente de competición de la última generación de deportivos Transaxle de cuatro cilindros. A partir del Turbo RS se desarrollaría además el 968 Turbo S homologado para carretera, limitado a 14 ejemplares. 

La historia de los cuatro coches comenzó entre 1992 y 1993. El primero fue el prototipo y vehículo de desarrollo terminado en rojo; después llegaron tres ejemplares destinados a competición y clientes, identificados por sus acabados amarillo, negro y blanco. 

A partir de ahí, cada chasis siguió su propio camino. Uno llegó hasta Le Mans y posteriormente compitió en Estados Unidos. Otro salió directamente hacia Sudáfrica. El modelo en negro recorrió diferentes pruebas de la BPR Global GT Series. El blanco estuvo ligado a Joest Racing y posteriormente a Roock Racing. Cuatro coches construidos alrededor del mismo concepto y cuatro vidas deportivas muy distintas.

 

El Porsche 968 Turbo RS rojo: Chasis 820065

La primera unidad del Porsche 968 Turbo RS nació en color rojo y comenzó su trayectoria como coche de desarrollo antes de incorporarse a la competición con Joest Racing. En 1993, Manuel Reuter consiguió con ella la cuarta posición en AVUS dentro de la ADAC GT Cup, uno de los primeros resultados destacados de un coche que todavía tenía por delante una larga vida deportiva.

En 1994 cambió completamente de escenario y también de aspecto. Thomas Bscher adquirió el coche y Seikel Motorsport lo preparó para disputar las 24 Horas de Le Mans. El rojo dejó paso a una decoración amarilla y blanca y el Turbo RS recibió el dorsal 58. Al volante se alternaron Thomas Bscher, Lindsay Owen-Jones y John Nielsen. Completaron 84 vueltas antes de abandonar la carrera.

Después de Le Mans comenzó una nueva etapa al otro lado del Atlántico. Lloyd Hawkins adquirió el coche, que recuperó su color rojo y continuó compitiendo en Estados Unidos. En 1995 terminó 18.º en las 12 Horas de Sebring y posteriormente participó en otras pruebas norteamericanas.

La trayectoria de esta primera unidad permite recorrer buena parte de los escenarios para los que había sido concebido el 968 Turbo RS: comenzó como coche de desarrollo, pasó por la ADAC GT Cup, llegó a Le Mans y terminó prolongando su carrera deportiva en Estados Unidos.

 

El Porsche 968 Turbo RS amarillo: Chasis 896061

La segunda unidad tomó un camino completamente diferente. Porsche la terminó en amarillo y, en lugar de incorporarse a los campeonatos europeos en los que competirían otros Turbo RS, viajó directamente a Sudáfrica para un cliente privado.

También salió de Porsche con una particularidad que la distinguía de sus hermanos: en el habitáculo había dos asientos baquet de competición. Una configuración poco habitual en un coche de carreras de estas características y uno de los detalles que hacen especialmente singular a esta unidad.

Su traslado a Sudáfrica la alejó de las competiciones internacionales que dieron mayor visibilidad a los otros Turbo RS. Su trayectoria posterior resulta por ello mucho menos conocida. Mientras las unidades roja, negra y blanca dejaron un rastro relativamente amplio a través de campeonatos, equipos y carreras europeas y estadounidenses, buena parte de la vida del ejemplar amarillo transcurrió lejos de esos escenarios.

También es el coche cuyo destino posterior resulta más difícil de seguir. Más de tres décadas después de abandonar Alemania, continúa siendo la unidad más misteriosa de las cuatro.

 

El Porsche 968 Turbo RS “Bubbles” negro: Chasis 896062

Salió terminado en negro y es probablemente el Turbo RS más reconocible visualmente. Porsche lo mostró en el Salón de Essen de 1993 con la decoración de formas circulares que acabaría dando origen al sobrenombre “Bubbles”. Erik Henriksen lo adquirió en 1994 y compartió el volante con Justin Bell en la BPR International GT Endurance Series. El Turbo RS comenzó entonces un recorrido por algunas de las principales pruebas europeas del campeonato, con participaciones en circuitos como Dijon, Spa-Francorchamps, Montlhéry y Vallelunga.

En Dijon consiguió terminar sexto absoluto y posteriormente alcanzó la octava posición en Jarama. Su paso por la BPR convirtió a “Bubbles” en uno de los Turbo RS con mayor exposición internacional y dejó además una configuración de competición que el coche conservaría durante las décadas siguientes.

Más de treinta años después, volvió a ocupar el primer plano. En 2026 apareció en The Amelia Auction, organizada por Broad Arrow en Florida, después de recibir un servicio en Porsche Motorsport North America. Su llegada a Amelia conectó directamente su etapa como coche de carreras de los años noventa con el interés actual por los Transaxle históricos de Porsche.

 

El Porsche 968 Turbo RS blanco: Chasis 896063

La cuarta unidad fue construida en blanco para Joest Racing y comenzó su trayectoria en la ADAC GT Cup. Su primera temporada quedó marcada por un fuerte accidente en Nürburgring en 1993 que provocó importantes daños en la parte delantera.

El accidente tampoco puso fin a su carrera. Roock Racing adquirió posteriormente el coche y emprendió su reconstrucción para devolverlo a los circuitos. En 1994, el mismo chasis estaba nuevamente compitiendo en Alemania, ahora bajo los colores de su nuevo equipo.

Sus destinos permiten entender también cómo envejece un verdadero coche de competición. Equipos, pilotos, decoraciones, reglamentos, reparaciones y cambios de propietario forman parte de la identidad que cada unidad fue adquiriendo después de salir de Porsche.

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