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Porsche 911R VS

Porsche 911 R: pureza, potencia y tradicionalidad

En un primer momento, Porsche no consideró el modelo 911 para su inscripción en competiciones de carreras. Sin embargo, y a raíz de las modificaciones que algunos particulares realizaron en los 911 originales para competir en Le Mans, en 1967 Porsche se decidió por realizar un 911 purasangre para carreras.

El coche pasaría a llamarse Porsche 911 R, siendo esta última letra referente a la palabra “Renn”, palabra utilizada por los germanos para definir las carreras. Ferdinand Piëch, uno de los sobrinos de Ferry Porsche, tuvo la visión y el poder para ir un paso por delante. Por ello fue el director de este ambicioso proyecto.

El equipo, capitaneado por Piëch, se centró primeramente en la aerodinámica y el peso del vehículo. Se utilizó fibra de vidrio para los parachoques, la tapa del maletero, el capó y los revestimientos de las puertas. Además, el primer 911 R que salió de fábrica, llevaba incorporado algo único, como era el chasis de aluminio ligero.

El interior del coche estaba totalmente desmantelado, reduciendo los diales de cinco a tres y dejando, por ejemplo, las palancas de apertura de las puertas en simplemente una correa para tirar de cuero. Otro dato curioso es que las ventanas estaban fabricadas en un material ligero llamado Perspex.

Para reducir el peso al máximo posible, Porsche retiró también el sistema de calefacción del vehículo, la insonorización e incluso la guantera, con lo que se consiguió el 911 de fábrica más ligero jamás construido, que pesaba únicamente 800 kg.

En el Salón del automóvil de Ginebra de 2016, Porsche quiere volver a los orígenes y, para ello, nos presentaron el nuevo 911 R. Nos encontramos ante un vehículo ligero, que pesa únicamente 1370 kg y del que sólo se fabricaron 991 unidades, siendo, por lo tanto, de tirada limitada y logrando crear una enorme especulación a su alrededor.

El Porsche 911 R es un vehículo biplaza de tipo coupé. Esta maravilla de la carretera incorpora un motor bóxer atmosférico 4 litros de 500 cv que, los ingenieros, situaron longitudinalmente en la parte trasera del vehículo. Gracias a este magnífico motor de seis cilindros y 3.996 cc (que le viene heredado del Porsche 911 GT3 RS), el vehículo alcanza los  323 km/h. Así mismo, pasa de 0-100 km/h en solamente 3,8 segundos. Su consumo varía entre los nueve y los veinte litros por cada 100 km, dependiendo de si se trata de consumo urbano o carretera.

Incorpora, además, el eje trasero direccional del GT3 y la transmisión se realiza a través de una palanca de cambios manual de 6 velocidades. Para frenar a este supercoche, se le colocaron frenos de disco cerámicos ventilados de serie. Además dispone del sistema de estabilidad PSM adaptado a las cualidades del coche, así como una aerodinámica específica gracias al parachoques y al difusor trasero.

Actualmente se trata del 911 más ligero de toda la gama, con una apariencia más clásica que el resto debido a la retirada del alerón y a su diseño. Los ingenieros de Porsche utilizaron nuevos materiales para su fabricación como carbono para el capó y las aletas, el techo y las llantas, de magnesio; y plástico para las ventanillas laterales y el parabrisas trasero.

Todo ello ha sido finalizado con una pintura de serie en blanco o plateado, con dos líneas de competición que atraviesan el techo en rojo o verde y una banda en los bajos de color negro con el nombre de la marca, con su coste adicional. Además del blanco y el plateado, se puede elegir en negro, amarillo o naranja, pero también con un desembolso extra.

El interior destaca por su equilibrado diseño, con los asientos deportivos en fibra de carbono, pero con un toque retro al incorporar el tapizado en la tela que recuerda a los Porsche 911 de los años 60, Pepita Tartán. Además incluye una chapa metálica en el asiento del copiloto con el número de serie de los 991 unidades disponibles.

Por lo tanto, después de todo lo anterior, podemos decir que el Porsche 911 R cuenta con las características de un 911 clásico, pero equipado con tecnología GT de alta competición. Se trata de un coche auténtico, casi chapado a la antigua. Un vehículo, ligero y potente, con cambio de marchas manual, perfecto para los más puristas del motor y amantes de la conducción.

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