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Porsche 924: el héroe sin capa

Porsche 924: el héroe sin capa

Como en la estructura clásica de las películas de superhéroes, en los momentos complicados siempre aparece un salvador. El Porsche 924 lo fue cuando se comenzó su fabricación en el año 1976. ¿Por qué?

Porsche en aquellos años no atravesaba una situación económica demasiado favorable, pero gracias a este vehículo, se pudo seguir desarrollando y mejorando el proyecto 911, por lo que podemos hablar de un vehículo satisfactorio y muy querido por la marca.

Este vehículo deportivo, contó con numerosos escépticos cuando Porsche lo desarrollaba como sucesor del modelo 914. Los más puristas no pensaban de inicio que fuera posible la fabricación de un vehículo deportivo de calidad más accesible para todo el mundo. Y vaya que si lo fue. Las casi 140.000 unidades vendidas en todo el mundo hasta el cese de su producción en 1985 lo avalan.

Quizás, este vehículo no era del tipo que estaban acostumbrados los “porschistas” de la época, pero se encontraron frente a un vehículo con un motor muy elástico, con una caja de cambios de cuatro marchas manuales y la posibilidad de utilizar tres de modo automático, con un comportamiento excepcional que sorprendió a muchos.

Con una aceleración de 0 a 100 km/h en 10 segundos y un consumo reducido, situado en torno a 7,7 litros cada 100 km, nos encontramos ante un Porsche más asequible.

El vehículo fue presentado en sociedad ante la prensa en noviembre de 1975 en el puerto francés de La Grande-Motte 976, pero el Porsche 924 ve la luz en 1976.

Todo el proyecto comenzó con un encargo propuesto por el grupo Audi-NSU y Volkswagen a Porsche, que buscaban fabricar un coupé de cuatro plazas destinado al gran público. Las dificultades surgidas tras la Crisis del petróleo de 1973, hicieron que Volkswagen se retirase del proyecto, lo que supuso para Porsche una mayor libertad para poder producir un coche destinado a un público más numeroso, que costaba casi la mitad que el buque insignia de la marca, el Porsche 911.

Por lo tanto, Porsche compró el proyecto a Volkswagen por mucho menos de lo que se lo había vendido y se decidió emprender la producción en serie en solitario.

Finalmente, el acuerdo se materializó con resultados en la cadena de montaje, que se situó en las instalaciones de Neckarsulm de Audi. De esta factoría saldría un vehículo con una excelente aerodinámica, equilibrado y ágil, como denota el capó adaptado al motor plano, los faros plegables, y el inconfundible acabado Porsche en el cristal trasero con spoiler negro.

Este modelo fue producido en las distintas variantes marca de la casa, el pack básico, Turbo, Carrera GT, GTS, GTR y S, comenzando así la era de vehículos Transaxle en Porsche, principio por el cual el reparto de peso y la tracción trasera, garantizaban un rendimiento y comportamiento del vehículo extraordinario.

La configuración de Transaxle situaba el motor en la parte delantera y refrigerado por agua, cuyos cilindros estaban situados linealmente y el diferencial junto a la caja de cambios en posición trasera.

El Porsche 924 básico contaba con un potente grupo de 125 CV, que se adaptó y modificó debidamente del Audi 100, puesto que Porsche sólo había estado trabajando con motores traseros y central traseros de tipo bóxer refrigerados por aire.

A partir de 1986, comenzó a fabricarse la versión S, cuyo motor ya era cien por cien Porsche, puesto que se le añadió el del 944, un cuatro cilindros en línea de 2,5 litros de entre 150 y 160 CV. Esto supuso una revalorización técnica del 924S, que incluía otros componentes del 944 como los frenos, el chasis, parte de las piezas del interior y las llantas de aluminio tipo “teléfono”. 

De manera que, nos encontramos finalmente ante un vehículo que de inicio (como pudo ocurrir con el Porsche Cayenne, el Macan, o el Panamera) no era del todo bien recibido por los amantes de la marca, pero que permitió abrir la casa Porsche a un público más amplio, y sorprender a los que ya formaban parte de la familia.

 

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