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Porsche en la Carrera Panamericana de 1953

¿Se imaginan una carrera que mezclase la resistencia de las 24 Horas de Le Mans, el trazado del circuito de Nürburgring, y la historia y cercanía al espectador de La Mille Miglia o el Gran Premio de Trípoli? Estamos hablando de La Panamericana, el evento deportivo relacionado con el motor por excelencia de México. Podemos dividir su historia en dos etapas, la primera, “la época dorada” sucedió entre 1950 y 1954. La segunda, la época moderna, se retomó en 1988 y sigue disputándose en la actualidad.

La Pana o The Carrera, es una competición tipo rally de resistencia cuyo trazado sucede a través del país azteca, y que fue creada en 1950 como medio para atraer turistas e inversiones internacionales. También se concibió la carrera para promocionar el tramo recién terminado de la Ruta Panamericana (pensada para cubrir la distancia entre Alaska y Tierra de Fuego) que atraviesa el país desde Tuxtla Gutiérrez, en el estado de Chiapas hasta Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua. Rápidamente consiguió el apoyo económico oficial, así como de las empresas constructoras y patrocinadores.

El recorrido original de 1950 constaba de 3000 km aproximadamente, divididos en nueve etapas, que sucedían durante seis días. Gracias a la participación en sus primeras ediciones de importantes pilotos norteamericanos, esta carrera ganó gran popularidad en Estados Unidos, para posteriormente tener repercusión en el resto del mundo, ya que, como hemos comentado, ofertaba un enorme espectáculo por la aparición de los grandes pilotos de la época como Alberto Ascari, Phil Hill o Manuel Fangio. Ello supuso que grandes fabricantes europeos como Porsche, Ferrari, Lancia, o Mercedes desplazaran sus equipos en dirección a México, que se presentaba como un nuevo escaparate para publicitar modelos y marcas.

La relación de Porsche con México se gesta en 1952, tras una exhibición en Stuttgart en verano del mismo año. Tras esto, Count Berckheim que acababa de regresar de la Mille Miglia, intenta adquirir los derechos de distribución de Porsche en México para el príncipe Alfonso Von Hohenlohe, y ya en la edición de ese año de La Panamericana, inscriben dos 356s, los primeros vehículos de la marca de Stuttgart en llegar a la historia del país centroamericano.

Entre los días 19 y 23 de noviembre del año 1953, se produce la cuarta edición de la carrera panamericana, la más madura de todas las ediciones según los expertos. Esto es, en cuanto a la organización de la competición y participación de la policía y ejército, que fueron esenciales para controlar a las masas de población que se acercaban al trazado para animar. Por otro lado también fue la edición más dura, en cuanto a accidentes mortales y víctimas de aficionados.

En este mismo año que se decidió establecer cuatro categorías, Sport Internacional, Sport Pequeña Cilindrada (1600 cc), Turismo Internacional y Turismo Especial. Este aumento en las categorías facilitó el incremento de inscripciones de marcas, escuderías y pilotos. Además, 1953 fue el primer año en el que la Carrera Panamericana ingresó dentro del circuito del World Sportscar Championship, que agrupaba las carreras más icónicas a nivel mundial. La carrera constó de 3077 km divididos en 8 etapas, que debían realizarse en 4 días, realizando dos etapas diarias.

Porsche, como único representante alemán en la prueba (ya que Mercedes-Benz no participó en está edición), realizó un auténtico desembarco sobre la pequeña cilindrada, la que ocupaba menos de 1600 cc,  con los distintos chasis del Porsche 550 Spyder, que iban a ser conducidos por los consagrados pilotos europeos Hermann y Kling, así como en sus distintas versiones coupé para otros pilotos, entre los que se encontraban locales como Herrarte y Segura.

Los pilotos europeos de Porsche, para sorpresa de los analistas, tuvieron que retirarse pronto de la carrera, ya que Hermann tuvo problemas mecánicos en la transmisión y Kling tuvo un accidente que podría haber sido mortal (por suerte llegó sano y salvo a la ciudad de Puebla). Tras un problema mecánico del Borgward de Hartmann, Porsche logró hacerse con la victoria de la carrera en esta categoría de vehículos Sport, gracias a la regularidad de Herrarte y Segura. Los vehículos que éstos conducían mantenían el techo duro utilizado en Le Mans, con un añadido en el tanque de reserva de aceite.

El icónico modelo actual, el Porsche Panamera, fue bautizado así para rendir homenaje con su nombre abreviado a esta carrera de resistencia, así como a los Porsche 550 Spyder y el comienzo de su historia de récords al otro lado del charco.

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