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Un Porsche 356 Cabriolet realmente único

La restauración de automóviles clásicos es en algunos momentos la oportunidad de descubrir piezas aún más únicas de lo imaginado en un primer vistazo. Es el caso del Porsche 356 Cabriolet que nos ilustra y que es una de las 394 unidades fabricadas por Porsche en el año 1953. La curiosidad es que este coche aparentemente normal es en realidad una pieza única.

Bajo ese color marfil se esconde una carrocería de aluminio que estaba reservada normalmente para coches de carreras, ya que se reducía el peso de forma considerable y les dotaba de una agilidad pensada para ganar, pero en los años 50 no se usaba para coches de producción. 

Con una carrocería construida por Karosseriewerke Reutter hace 66 años este modelo, un 356 1500 Cabriolet, ha sido reconstruido durante seis largos años por el equipo de Porsche. Bajo la supervisión de Rolf Sprenger, ingeniero de motores que llegó a Porsche en 1967 y fundó el departamento de encargos especiales Porsche Exclusive, se ha mimado cada detalle para hacer de este coche una de las piezas restauradas más especiales de Porsche.

Se cree que un miembro de la Asociación de Ingenieros Mecánicos (VdM) lo encargó con la estructura de aluminio, tal vez buscando dar solución a la pregunta de si la producción a pequeña escala de este tipo de vehículos podría ser viable. Quizá solo era el deseo de un hombre de tener algo único, o tal vez un capricho que terminó convirtiéndose en una pieza digna de un museo. 

A pesar de los esfuerzos de investigación del equipo de Porsche y de Reutter no se ha podido constatar el por qué de esta configuración tan especial que le convierten en el único 356 Cabriolet con carrocería de aluminio en el mundo. 

La fabricación de este tipo de carrocerías de aluminio no llegó a buen puerto. Tras trasladar la producción a Zuffenhausen se tomó la decisión de fabricarlas con placas de acero que resultaban más económicas y fáciles de producir. Además, y tal como afirmaba Ferry Porsche en sus memorias, a Reutter no le gustaba soldar carrocerías de aluminio, lo que hace pensar que la fabricación de un modelo de estas características estaba destinado desde el principio a ser una pieza única en su especie.

Se entregó en el concesionario de Porsche Glöckler en Frankfurt y no se volvió a saber de él hasta los años 70 cuando se intentó vender en Gloucester, Reino Unido, por un precio de mil libras. El anuncio afirmaba que se trataba de un “histórico y único Porsche Cabriolet Tipo 356 con carrocería de aluminio especialmente construida bajo pedido individual por Reutter, en Zuffenhausen, en marzo de 1953”.

El color original era blanco, con tapicería roja y capota negra. Ahora mantiene la tapicería en cuero rojo y el panel en tonos también rojizos que contrastan de una forma muy especial con el volante en tono marfil. Ese mismo tono, elegante y atemporal, cubre la carrocería y no deja entrever ese secreto que esconde y que hace de este 356 una pieza extraordinaria. Bajo el capó ruge un motor bóxer de cuatro cilindros Tipo 546. Este modelo restaurado alcanza los 160 km/h gracias a su carrocería de aluminio extra ligera y a una potencia de 55 CV a 4.400 rpm. 

Habían pasado 60 años desde que salió de la fábrica y el tiempo, siempre implacable, había hecho estragos en el metal en zonas clave. La corrosión por contacto entre el marco de acero y la superestructura de aluminio, por ejemplo, alargó el tiempo de restauración debido a la complejidad de su tratamiento. Ahora, tras seis años de cuidados, el coche parece recién salido de fábrica. 

Un precioso sueño que más de 60 años después se ha vuelto nítido, real y extraordinariamente dulce. Un coche realmente único. Una pieza que después de su restauración puede verse por las calles para deleite de todo aquel que se cruce en su camino.

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