Porsche 924: el modelo que abrió la era transaxle
El 924 abrió una de las etapas más particulares de la historia de Porsche y dio origen a toda una generación de deportivos transaxle entre los años setenta y noventa.
El Porsche 924 ocupa un lugar muy concreto dentro de la historia de Porsche. Presentado en 1976, fue el primer modelo de producción de la marca desarrollado bajo la arquitectura transaxle, una configuración que marcaría casi dos décadas de evolución técnica y daría forma posteriormente a los 928, 944 y 968. Cincuenta años después del inicio de esta etapa, el 924 sigue representando el punto de partida de una de las eras más particulares de Porsche.

El origen del 924 se remonta a principios de los años setenta. Porsche trabajaba entonces en el proyecto EA 425, un deportivo desarrollado inicialmente para Volkswagen. Cuando Volkswagen decidió cancelar el programa en 1974, Porsche retomó el desarrollo y transformó aquel proyecto en un modelo propio. El resultado terminó convirtiéndose en un coche que ampliaría la gama Porsche hacia una nueva dirección técnica y comercial.

Fabricado en Neckarsulm y presentado oficialmente en 1976, el 924 introdujo una filosofía distinta dentro de Porsche. Frente a la tradicional arquitectura con motor trasero, el nuevo deportivo apostaba por una disposición transaxle: motor delantero y caja de cambios situada junto al eje trasero, unidos mediante un eje de transmisión. El objetivo era lograr un reparto de pesos especialmente equilibrado y un comportamiento estable y progresivo en carretera.

La arquitectura transaxle terminaría convirtiéndose en uno de los elementos más importantes del 924. Porsche utilizó esta configuración para desarrollar un deportivo capaz de combinar equilibrio dinámico, practicidad y facilidad de conducción dentro de un formato más utilizable en el día a día. Aquella idea terminaría definiendo toda una generación de modelos Porsche entre finales de los años setenta y mediados de los noventa.
.jpg)
El diseño también desempeñó un papel fundamental dentro de la identidad del 924. Los faros retráctiles, el frontal bajo, las superficies limpias y el gran portón trasero ayudaron a construir una silueta muy característica dentro de los deportivos de la época. Su aerodinámica y sus proporciones respondían además a una filosofía orientada al equilibrio visual y a la eficiencia.
.jpg)
En el interior, el 924 seguía la misma lógica funcional. La disposición de los mandos, la visibilidad y el aprovechamiento del espacio reflejaban una interpretación distinta del deportivo Porsche, más orientada a la ergonomía y al uso cotidiano. Ese planteamiento permitió además atraer nuevos perfiles de clientes y ampliar la presencia internacional de Porsche.

A lo largo de su evolución, el 924 también fue aumentando prestaciones y sofisticación técnica. Versiones como el 924 Turbo introdujeron mayores niveles de rendimiento, mientras que modelos posteriores como el Carrera GT, Carrera GTS y Carrera GTR llevaron el concepto transaxle directamente al automovilismo y a la homologación deportiva.

La competición terminó desempeñando un papel especialmente importante dentro de la historia del 924. Porsche desarrolló distintas evoluciones derivadas del modelo para resistencia y rallyes durante los años ochenta. El 924 GTP participó en Le Mans en 1980 y 1981, donde los motores de cuatro cilindros demostraron una gran fiabilidad en carreras de larga duración. Más adelante llegaron las versiones Carrera GTS y Carrera GTR destinadas a competición cliente, mientras Walter Röhrl pilotó una versión de rally derivada del 924 en el Campeonato Alemán de Rallyes.

La presencia del 924 en competición ayudó también a transformar parcialmente la percepción del modelo. Más allá de su posicionamiento dentro de la gama Porsche, el 924 demostró la capacidad de la arquitectura transaxle para adaptarse a escenarios muy diferentes, desde la carretera hasta circuitos y pruebas de resistencia.

Con el paso del tiempo, el 924 terminó convirtiéndose además en el punto de partida de toda la evolución transaxle de Porsche. El 928 reinterpretó posteriormente esta arquitectura desde el enfoque de gran turismo V8, el 944 refinó el equilibrio entre prestaciones y uso diario, y el 968 llevó el concepto a su etapa final durante los años noventa. Todos ellos nacieron a partir de la misma filosofía introducida por el 924 en 1976.

Cinco décadas después, el 924 sigue ocupando un lugar especialmente relevante dentro de la historia de Porsche. El aniversario de la era transaxle celebrado durante 2026 por el Museo Porsche vuelve a situar al modelo en el centro de una etapa que permitió explorar nuevas soluciones técnicas, atraer nuevos clientes y ampliar la forma de entender un deportivo Porsche.