El 50 aniversario de los modelos transaxle está permitiendo repasar una de las etapas...
Porsche 944 S2, el Transaxle más desconocido
El Porsche 944 S2 llevó a su máxima expresión el desarrollo atmosférico de la familia 944. Su motor de tres litros y cuatro cilindros, su arquitectura Transaxle y una puesta a punto orientada al equilibrio dieron forma a uno de los deportivos más completos de esta etapa de Porsche.
En 2026 se cumplen 50 años del nacimiento de la arquitectura Transaxle en Porsche. Medio siglo después de la llegada del 924, esta configuración sigue ocupando un lugar destacado en la historia de la marca por una propuesta técnica que priorizaba el equilibrio dinámico, la eficiencia y el comportamiento. El Porsche 944 S2 representa uno de los momentos de mayor madurez alcanzados durante esta etapa.

El Porsche 924 inauguró en 1976 una familia que transformó la historia de Porsche. El 924, el 928, el 944 y el 968 desarrollaron durante dos décadas una arquitectura que situaba el motor en la parte delantera y la caja de cambios sobre el eje trasero, combinando innovación técnica, prestaciones, estabilidad y facilidad de uso.
Dentro de esta familia, el Porsche 944 alcanzó una posición especialmente relevante. Presentado en 1981 como una evolución del 924, incorporaba una presencia más poderosa, mayores prestaciones y un motor de cuatro cilindros desarrollado por Porsche. Su progresiva evolución dio lugar a distintas versiones que ampliaron sus capacidades y consolidaron al 944 como el modelo de mayor éxito comercial de Porsche hasta ese momento.

El Porsche 944 S2 apareció en 1988 para sustituir al 944 S y representar la evolución más completa de las versiones atmosféricas de la gama. Su desarrollo reunió la experiencia acumulada desde el lanzamiento del primer 944 y la aplicó a un modelo con más cilindrada, mayor potencia, una entrega de fuerza progresiva y el comportamiento equilibrado característico de la arquitectura Transaxle.
Su principal elemento técnico era el motor delantero de cuatro cilindros en línea, refrigerado por agua, con 16 válvulas y 2.990 centímetros cúbicos. Desarrollaba 211 CV a 5.800 revoluciones por minuto y entregaba un par máximo de 280 Nm a 4.100 revoluciones. Estas cifras permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 7,1 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 240 km/h.

La cilindrada de tres litros convirtió a esta mecánica en el cuatro cilindros de mayor capacidad instalado en un turismo de producción de su época. Porsche había comenzado la evolución de este propulsor con el motor atmosférico de 2,5 litros del 944. La llegada del 944 S incorporó la tecnología de cuatro válvulas por cilindro y elevó su potencia hasta los 190 CV. El S2 amplió posteriormente la cilindrada hasta los tres litros y alcanzó los 211 CV.
Esta mecánica expresaba una interpretación propia de las prestaciones. Los 280 Nm disponibles a 4.100 revoluciones por minuto proporcionaban una elevada capacidad de aceleración desde regímenes intermedios, mientras que la entrega de potencia se mantenía progresiva y facilitaba una conducción precisa, fluida y predecible. El conductor podía aprovechar con facilidad el equilibrio del conjunto tanto en carretera como al enlazar curvas a un ritmo elevado.

La arquitectura Transaxle completaba este planteamiento. El motor estaba instalado en la parte delantera y transmitía su fuerza mediante un eje alojado en un tubo rígido hasta la caja de cambios situada en el eje trasero. Desde allí, la potencia llegaba a las ruedas posteriores.
Esta distribución de los componentes equilibraba el peso entre ambos ejes y contribuía a conseguir un comportamiento estable y preciso. La concentración del motor en la parte delantera y de la transmisión en la trasera proporcionaba una base especialmente adecuada para un deportivo con motor frontal. El tubo Transaxle conectaba ambos conjuntos y aportaba rigidez al sistema.

En curva, esta configuración permitía al 944 S2 responder de forma progresiva a las órdenes del conductor. La estabilidad direccional, el apoyo de ambos ejes y la capacidad para mantener la trayectoria formaban parte de una conducción eficaz y natural.
El diseño exterior reforzaba este carácter. El frontal integrado, los paragolpes envolventes, los marcados pasos de rueda y los faros escamoteables mantenían la identidad característica de la familia 944. La silueta combinaba un capó largo, un habitáculo retrasado y una amplia luneta posterior, elementos que definieron la imagen de los deportivos Transaxle de Porsche durante la década de 1980.

El trabajo aerodinámico también formaba parte de su evolución. Las superficies integradas del frontal, la continuidad entre la carrocería y los paragolpes y la forma de la parte posterior daban al S2 una imagen más depurada. Su diseño unía funcionalidad, presencia y una distribución interior que permitía utilizarlo con mayor frecuencia que otros deportivos de su tiempo.
La configuración 2+2 combinaba dos plazas delanteras con otras dos posteriores de uso ocasional, ampliando la versatilidad del conjunto sin renunciar a sus proporciones deportivas. Junto al amplio portón trasero, esta disposición facilitaba el uso cotidiano y reforzaba una de las cualidades más características del 944 S2: ofrecer un equilibrio entre prestaciones y funcionalidad.
Porsche también prestó atención al refinamiento del 944 S2. Durante su desarrollo se realizaron trabajos específicos en el laboratorio acústico para cumplir las nuevas exigencias legales conservando las prestaciones. Este proceso muestra el grado de madurez alcanzado por el proyecto 944 y la capacidad de Porsche para seguir perfeccionando un modelo que llevaba varios años evolucionando.

La gama se amplió en 1989 con el Porsche 944 S2 Cabriolet. Esta variante utilizaba el mismo motor de tres litros y 211 CV y trasladaba las cualidades del S2 a una carrocería abierta. Su aparición añadió una nueva dimensión al modelo y confirmó la importancia de esta mecánica dentro de la etapa final del 944.
Su posición dentro de la gama también explica su menor reconocimiento. El 944 Turbo concentró buena parte de la atención por el protagonismo de la sobrealimentación y sus prestaciones, mientras que el 968 asumió posteriormente el papel de último representante de los Transaxle de cuatro cilindros. El S2 quedó situado entre ambos como la culminación atmosférica del 944.

Esa posición permite valorar con mayor claridad sus cualidades. El Porsche 944 S2 reúne el diseño consolidado de la familia, el motor atmosférico más desarrollado de la serie y una configuración técnica orientada a aprovechar el equilibrio de la arquitectura Transaxle. Cada uno de sus componentes trabaja dentro de un conjunto coherente, desde la entrega de potencia hasta la distribución de pesos y la respuesta del chasis.
El Porsche 968 tomó el relevo en 1991 y prolongó la evolución del concepto hasta 1995. Con él concluyeron dos décadas de modelos Transaxle y una etapa formada por cerca de 400.000 vehículos. El Porsche 944 S2 ocupa un lugar propio en ese recorrido como una de las expresiones más completas alcanzadas antes de la transformación final de la familia.

Su condición de Transaxle menos conocido se explica por el momento en el que llegó al mercado. El protagonismo del 944 Turbo y la llegada posterior del 968 hicieron que el 944 S2 quedara en un segundo plano, a pesar de representar la máxima evolución atmosférica de la gama. Precisamente esa combinación de equilibrio, refinamiento y madurez técnica explica que hoy sea una de las versiones más valoradas por los aficionados a los modelos Transaxle y una pieza clave para entender la evolución del Porsche 944.
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