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El Porsche 718 Spyder RS, el Boxster con corazón de 911 GT3
El Porsche 718 Spyder RS llevó por primera vez el motor del 911 GT3 a un descapotable de motor central. Con 500 CV y un desarrollo específico a partir del 718 Cayman GT4 RS, se convirtió en la interpretación más prestacional de la historia del Boxster.
El Porsche Boxster cumple 30 años. Desde su lanzamiento en 1996, el deportivo de motor central ha evolucionado manteniendo una relación muy particular entre el conductor, el chasis y la carretera. En esa historia, los Boxster Spyder ocupan un lugar propio por su construcción ligera, sus capotas simplificadas y su orientación hacia el placer de conducir a cielo abierto.
En 2023, Porsche presentó el Porsche 718 Spyder RS, la interpretación más prestacional de la historia del Boxster. Era la primera vez que un descapotable de motor central de Porsche incorporaba el motor atmosférico de altas revoluciones del 911 GT3. Sus 500 CV culminaban una evolución que había acercado progresivamente el roadster a la ingeniería de los deportivos GT.

El camino comenzó con el Boxster Spyder de 2009. Porsche recuperó entonces el espíritu de sus deportivos abiertos y ligeros mediante una capota manual sencilla, una carrocería más baja y una reducción de peso. La denominación Spyder recordaba también a modelos históricos de competición, entre ellos el 550 Spyder. En 2015 llegó una nueva interpretación con motor bóxer atmosférico de 3,8 litros y cambio manual. Cuatro años después, el Porsche 718 Spyder incorporó un seis cilindros atmosférico de cuatro litros y 420 CV, desarrollado por Porsche Motorsport, y compartió buena parte de su planteamiento técnico con el 718 Cayman GT4.
El paso decisivo para el Spyder RS llegó con el 718 Cayman GT4 RS, presentado en 2021. Porsche Motorsport había integrado en la arquitectura de motor central del 718 el seis cilindros de altas revoluciones del 911 GT3. El resultado fue un coupé de 500 CV con una configuración de chasis y aerodinámica especialmente orientada al circuito. Dos años después, Porsche llevó ese conjunto mecánico a una carrocería abierta. El 718 Spyder RS nació como el equivalente descapotable del GT4 RS, aunque con soluciones propias para la capota, la aerodinámica y la puesta a punto de la suspensión.

Las siglas RS, de Rennsport, remiten a una tradición que incluye al 911 Carrera RS 2.7 de 1972. En el 718 Spyder RS se unían esa búsqueda de prestaciones y ligereza con la historia de los roadster Spyder. La diferencia con el coupé se apreciaba especialmente en el enfoque del chasis: Porsche ajustó la suspensión del descapotable para favorecer la precisión y el disfrute en carreteras reviradas.
El motor bóxer atmosférico de seis cilindros y 4,0 litros desarrollaba 500 CV a 8.400 rpm y 450 Nm a 6.750 rpm. Podía alcanzar las 9.000 rpm y estaba estrechamente relacionado con el propulsor utilizado por el 911 GT3 y el 718 Cayman GT4 RS. Las tomas de admisión, situadas entre las barras antivuelco y las aletas posteriores, conducían aire al motor y hacían especialmente presente su sonido detrás de los ocupantes. La disposición central del propulsor convertía cada subida de revoluciones en una parte esencial de la experiencia a cielo abierto.

La transmisión PDK de siete velocidades era la única disponible. Con ella, el 718 Spyder RS aceleraba de 0 a 100 km/h en 3,4 segundos y alcanzaba los 200 km/h en 10,9 segundos. Su velocidad máxima era de 308 km/h con la capota desmontada. Frente al 718 Spyder de 420 CV, el RS aumentaba la potencia en 80 CV y rebajaba medio segundo el tiempo de aceleración de 0 a 100 km/h.
La ligereza condicionó buena parte del desarrollo. El 718 Spyder RS pesaba 1.410 kilogramos, 40 menos que el 718 Spyder con PDK y cinco menos que el 718 Cayman GT4 RS. Porsche empleó polímero reforzado con fibra de carbono en el capó y las aletas delanteras, redujo materiales de aislamiento y recurrió a elementos interiores ligeros, como los tiradores textiles de las puertas. La capota era una de las soluciones más representativas de este planteamiento.

En lugar de un techo convencional, Porsche diseñó una cubierta textil manual formada por dos piezas. Una servía de protección solar y podía utilizarse de manera independiente, como una cubierta tipo Bimini. La otra, con luneta trasera integrada, completaba la protección frente a la intemperie. El conjunto pesaba 18,3 kilogramos, 7,6 menos que la capota del 718 Spyder. Ambas piezas podían desmontarse y guardarse en el coche o dejarse fuera para ahorrar otros ocho kilogramos al conducir completamente descubierto.

El chasis combinaba componentes de los 718 Spyder y Cayman GT4 RS con una puesta a punto propia. La suspensión Porsche Active Suspension Management (PASM) rebajaba la carrocería 30 milímetros. Incorporaba Porsche Torque Vectoring (PTV) con diferencial autoblocante mecánico trasero y permitía ajustar distintos parámetros de la geometría y la suspensión. Frente al GT4 RS, Porsche eligió muelles y amortiguadores menos rígidos para adaptar la respuesta al uso en carretera.

También la aerodinámica se desarrolló para la carrocería abierta. El frontal compartía elementos con el Cayman GT4 RS, incluidos los conductos NACA para la refrigeración de los frenos, pero utilizaba un labio delantero menos pronunciado. En la parte posterior, un spoiler de tipo cola de pato sustituía al gran alerón del coupé. Esta combinación respondía a las necesidades de equilibrio aerodinámico del Spyder RS.
En el habitáculo, los asientos envolventes ligeros combinaban estructura de polímero reforzado con fibra de carbono, cuero y Race-Tex. El volante deportivo RS llevaba una marca central amarilla. El pack Weissach opcional añadía elementos de carbono visible y salidas de escape de titanio inspiradas en las del Porsche 935 de 2018. Con este paquete podían elegirse también llantas de magnesio forjado para reducir aún más el peso.

El 718 Spyder RS reunió así dos líneas de desarrollo que habían avanzado durante décadas: la de los Boxster Spyder, centrados en la ligereza y la conducción abierta, y la de los deportivos RS de Porsche Motorsport. La adaptación del motor del 911 GT3, el techo desmontable y la configuración específica del chasis dieron lugar a una interpretación del Boxster especialmente cercana a la ingeniería GT, concebida para disfrutar de cada curva con el cielo como techo.
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