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El futuro verde de Porsche más cerca que nunca

El cambio climático es una de las cuestiones que más preocupan a la sociedad actual. Los altos niveles de contaminación y el efecto invernadero son problemas a atajar y Porsche está más que dispuesto a sumarse a una lucha que nos afecta a todos. Por eso se ha comprometido a tener una huella de carbono neutra para 2030 y este 2021 ha puesto en marcha la primera productora de e-fuel del mundo.

En 2018, anunció que dejaría de vender las versiones diésel de todos sus modelos y se ha comprometido a invertir 15.000 millones de euros en movilidad eléctrica y digitalización hasta el año 2025. En 2030 más del 80% de sus coches tendrán un motor electrificado, ya que la movilidad sostenible es completamente prioritaria. Y aunque la electrificación ya se deja notar con el aumento en la fabricación de coches híbridos y eléctricos como el Taycan, no se deja de lado la investigación y desarrollo de combustibles menos contaminantes, como los e-fuels, también llamados “gasolina verde”. 

Los e-fuels son combustibles sintéticos hechos a partir de la captura de dióxido de carbono e hidrógeno. En una primera versión del Esso Renewable Racing Fuel que el equipo de científicos e ingenieros de ExxonMobil formuló, la mezcla de biocombustibles avanzados ya daba unos resultados asombrosos en los análisis previos. 

En 2019 Porsche y ExxonMobil comenzaron a realizar pruebas para testarlos en las condiciones más exigentes y en 2020 se hicieron test en banco de motores. También se realizaron experimentos de compatibilidad de materiales con componentes del sistema de combustible y pruebas funcionales de conducción. 

Solo un año más tarde, en 2021, Porsche ha comenzado a utilizar este tipo de combustibles en la Porsche Mobil 1 Supercup. Con una actualización de software se ha optimizado el rendimiento del motor y el combustible para que el motor del nuevo 911 GT3 Cup no se vea afectado ni comprometida su potencia.

Este biocombustible avanzado se mezcla con componentes adicionales que consiguen que las propiedades y el comportamiento del motor no varíen, pero si se disminuyan las emisiones de CO2 de manera significativa. Está previsto que al combinar el e-fuel con otros combustibles se reduzcan hasta en un 90 por ciento la emisiones de gases de efecto invernadero y CO2 en su uso en turismos.

Iconos como el 911 de Porsche, que tiene motor de combustión, son más que adecuados para el uso de e-fuels, y se busca que ese tipo de motorización no pierda absolutamente un ápice de su potencia, pero sí se reduzcan sus niveles de contaminación. Con ese objetivo en mente, el nuevo proyecto en el que participa Porsche es un paso de gigante para conseguir que cualquiera de los coches de Porsche que circulan hoy en día por las carreteras lo hagan con energía verde.

Afianzando su compromiso medioambiental, Porsche y Siemens Energy -junto con varias empresas internacionales-, han puesto en marcha el proyecto Haru Oni, la construcción de una planta dedicada a la producción de e-fuel en Punta Arenas, Chile. Se espera que esta planta tenga una producción de 130.000 litros en 2022 y unos 550 millones de litros en el año 2026 según el proyecto marcado. En la Porsche Mobil 1 Supercup de 2022 el e-fuel que se consuma vendrá del otro lado del charco y será el primer combustible procedente de Chile que usen los Porsche durante las carreras. 

Las condiciones de viento que se dan al sur de Chile, en la provincia de Magallanes donde se situará la planta, se aprovecharán para producir el combustible sintético a partir de mediados de 2022. Así, la energía eólica será la única necesaria para producir el e-fuel que se genera al combinar hidrógeno -conseguido mediante electrolisis- con dióxido de carbono capturado de la atmósfera. 

Esta fábrica es un proyecto más de Porsche que se suma a su compromiso con un futuro sostenible. Un futuro en el que podamos seguir disfrutando de la mejor conducción, con un menor impacto.

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