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El poderoso Porsche 911 Carrera 3.0 que conquistó Montecarlo

En el año 1965 Porsche se propuso un objetivo que marcaría la historia del 911. Usando el rally de Montecarlo como una herramienta de marketing, Porsche pretendía sorprender al mundo participando en la carrera que terminaba frente a los príncipes de Mónaco, el príncipe Rainiero y su esposa, la glamurosa actriz de Hollywood Grace Kelly.

La idea inicial era que el nuevo Porsche 911 presentado en 1963 demostrara su doble función, un deportivo perfecto para su uso diario pero que los fines de semana pudiera dar rienda suelta a su lado más salvaje en competiciones. Para ello Herbert Linge y Peter Falk, empleados de Porsche, se pusieron al volante pensando únicamente en llegar frente al palacio de los príncipes de Mónaco para que toda la prensa internacional pudiera ver las increíbles capacidades del 2+2.

Los inicios del Porsche 911 en el rally de Montecarlo

El coche, un coupé color rojo rubí, contaba con un motor de seis cilindros y dos litros que se aumentó desde los 130 CV de potencia que tenía de serie hasta los casi 150 CV. El rally comenzó en Bad Homburg y cruzó Holanda, Bélgica y Francia hasta Chambéry mientras la nieve y el viento asolaban la carretera dejando en algunos momentos sin visión a los pilotos. 

No solo llegaron intactos tras una durísima prueba sino que se hicieron con un quinto puesto en la clasificación general que inauguraba la participación del 911 en el mundo de los rallyes y marcaba el inicio de la trayectoria de Porsche en el Rally de Montecarlo.

En el año 1968 Porsche alcanzó su primera victoria en el “Monte” con dos Porsche 911 T, uno conducido por los finalistas del año anterior Vic Elford y David Stone y otro por el vencedor de 1966, Pauli Toivonen, que esta vez hizo pareja con Martti Tinkkanen. Así comenzaba la racha de victorias de Porsche, que convirtió al 911 en todo un experto en cabalgar las salvajes rutas del Rally internacional de Montecarlo.

El último 911 conquistador de Montecarlo

Una década después de esa primera victoria del 911 en los Alpes, 29 coches Porsche participaron en el Rally de Montecarlo de 1978. En total 216 vehículos participaron en la carrera, pero solo uno se hizo con la victoria. 

Jean-Pierre Nicolas, piloto francés de rallyes, se encontraba sin coche hasta que la suerte llevó a su puerta un Porsche 911 Carrera 3.0. El marsellés jamás había tenido un Porsche entre manos, pero la deportividad del fuerte y ancho 911 le conquistó desde el primer minuto. 

El coche fue preparado por un equipo privado capitaneado por los hermanos Alméras que tenían su sede en Montpellier, y el propio piloto hizo ajustes con ellos. Eligió para el 911 un motor algo menos potente para conseguir más par y una entrega de potencia más fácil de utilizar, que le daba 250 CV. El equipo no contaba con patrocinador hasta 15 días antes de la carrera, cuando terminó siendo Gitane.

Un caos completo en las condiciones climatológicas que cambiaban constantemente de la nieve al terreno seco pasando por zonas enlodadas y húmedas, provocó que fuera una carrera extremadamente difícil. La elección de los neumáticos, la habilidad del piloto y la potencia del motor fueron claves para que el Porsche 911 Carrera 3.0 sobreviviera a tan duras condiciones.

En Saint-Auban, el equipo Nicolas/Laverne se puso en cabeza y pudo mantener la posición gracias a que el 911 no falló. Se mantuvo fiero hasta el último tramo de carrera. Ya en la famosa «noche de los cuchillos largos» en los helados Alpes marítimos, el Porsche 911 Carrera 3.0 tenía una ventaja de 84 segundos sobre el Renault que pilotaba Jean Ragnotti. La gran tracción del 911 fue vital para convertirse en el más rápido en las alturas nevadas. 

Después de tres victorias consecutivas (de 1968 a 1970), un Porsche 911 volvió a hacer historia cuando el Porsche 911 Carrera 3.0 pilotado por Jean-Pierre Nicolas y Vincent Laverne consiguió la que era la cuarta victoria general de Porsche en el “Monte” con una aplastante diferencia de dos minutos con el segundo clasificado.

Diez años después de la primera victoria, el Porsche 911 volvía al podio más alto. El Porsche 911 Carrera 3.0 ganador fue restaurado en 2008 y pertenece a día de hoy al equipo de carreras español Teo Martín Motorsport. Un conquistador de las nieves que encontró en el Rally de Montecarlo su hábitat ideal.

 

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