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El renacido Pink Pig: anatomía de un coche de leyenda 911

El renacido Pink Pig: anatomía de un coche de leyenda

Si alguna vez te has preguntado cómo llegó Porsche a tener un cerdito corriendo en Le Mans, la respuesta es sencilla y tiene un nombre: Anatole Carl Lapine. En 1971 la leyenda rosa cobraba vida y nacía el Porsche 917/20, el coche que durante la carrera de Le Mans de ese mismo año consiguió acaparar todas las miradas y que terminó llamándose simplemente Pink Pig.

Con una carrocería inusualmente más ancha y con los neumáticos prácticamente escondidos, esta máquina de carreras fue el resultado de la investigación aerodinámica que la compañía francesa SERA (Société d'Études et de Réalisations Automobiles) llevó a cabo. Pero sin duda el toque maestro que convirtió el Porsche 917/20 en una leyenda casi animal, fue el del diseño de Tony Lapine. 

Años después la historia del por qué de ese diseño tan especial, bien parece parte de los mitos y leyendas de Porsche. Unos dicen que fue una venganza medida del diseñador por el resultado increíblemente ancho de la remodelación del 917. Otros apuestan más porque quiso darle un toque de humor al modelo. Incluso tal vez las formas recuerden a la figura de un cerdo, aunque tal vez el diseño de su pintura fue simplemente una genialidad. Las voluptuosas formas de la carrocería sirvieron de inspiración para que Lapine creara uno de los coches más reconocibles de la historia de Porsche.

Siguiendo las líneas del coche de carreras, el diseñador plasmó el patrón que utilizan los carniceros para despiezar a los cerdos. Sobre un color rosa palo dibujó líneas punteadas en rojo marcando cada pieza de carne y decidió además, añadir los nombres de cada corte. Con esta peculiar y divertida apariencia el coche se situó en la parrilla de salida de las 24 horas de Le Mans en 1971, aunque nunca logró terminar la carrera por culpa de una accidente. Hasta que el Pink Pig renació.

En el año 2018 y coincidiendo con el setenta aniversario de Porsche, los de Stuttgart llegaban a la prueba de resistencia más reconocida del mundo con un homenaje. Los dos 911 RSR participantes de Porsche lucirían dos diseños míticos, uno con los colores de Rothmans y el otro devolviéndole a la vida al famoso cerdito.

El Porsche 917 y el 911 tienen mucho más en común de lo que pueda parecer, a pesar de que cuenten con 50 años de diferencia. La disposición mecánica de sus motores atmosféricos y su propulsor central, les unen. 

Con el número #92, el Pink Pig volvía a la pista dispuesto a hacer historia y convertirse en el único cerdo de carreras capaz de ganar en las 24 horas de Le Mans. En manos del francés Kévin Estre, del belga Laurens Vanthoor, y del originario de Dinamarca Michael Christensen, los 510 CV del Porsche rugían mientras los fans se deleitaban con la velocidad del cerdito, que lucía impresionante hasta al caer la noche. 

344 intensas vueltas hicieron falta para que el Pink Pig renacido de las cenizas planeara como un ave fénix y se convirtiera en el campeón en la clase GTE-Pro. El segundo puesto fue para su hermano de carrera, el número 91 con los colores de Rothmans, y con este doblete sumaron la victoria de categoría número 106 para Porsche. Cincuenta años después el Pink Pig por fin cruzó la meta, y lo hizo entre vítores y aplausos que inundaron Le Mans mientras ondeaba la bandera de la victoria. 

El "Truffle Hunter" había vuelto y lo había hecho a lo grande, dejando patente durante los más de 13.000 kilómetros de la carrera que era una bestia imparable que no solo conquista por su divertido aspecto, sino por su terrible voracidad en la pista. 

Un homenaje a los setenta años de Porsche que culminó con una victoria histórica y más que merecida para el único cerdo capaz de ganar la prueba de resistencia más exigente del mundo.

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