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El secreto mejor guardado de Porsche

Cuando el Porsche 928 fue presentado en 1977 y comenzó a fabricarse en serie en el año 1978, lo hizo con la idea original de su presidente Ernst Fuhrmann: sustituir al 911. Por suerte para los porschistas no fue algo que sucediera, a pesar del éxito de ventas del 928, y ambos convivieron durante años hasta que el último Porsche 928 salió de fábrica en la década de los 90. 

En el año 1978 se hizo con el prestigioso premio de Coche del Año en Europa, convirtiéndose así en el único deportivo que se ha hecho con este galardón. La clave del 928 era combinar la potencia de un deportivo con el confort de un turismo, y todo sin perder el lujo de vista. En este deportivo de la era transaxle primaba la ligereza, por lo que se decidió que las puertas, el spoiler delantero y el capó del motor se fabricarían en aluminio para reducir peso. Las formas buscaban la aerodinámica deportividad de los biplaza pero debía ser un automóvil que el usuario pudiera usar en el día a día. 

De este 928 surgieron prototipos como el Porsche 928-4 del año 1984, también llamado Porsche 942. Tomando un 928 S como base se creó un prototipo de cuatro plazas útiles que conseguía un espacio extra de 20 centímetros que las piernas de los ocupantes situados en la parte trasera podían disfrutar. 

El vehículo aumentaba 25 centímetros la distancia entre ejes e incluía una serie de modificaciones con respecto al coche de origen, como los faros delanteros que pasan de ser escamoteables a fijos. Aunque sin duda el cambio más importante es también el más visible y se encuentran en la parte trasera del vehículo. 

La característica trasera del 928 pierde la bella caída para dar paso a una forma más geométrica que modifica de este modo toda la vista lateral del coche -uno de los rasgos más característicos del Porsche 928- transformándolo en un deportivo “shooting brake”.

Este vehículo, que fue un regalo de cumpleaños para Ferry Porsche ese mismo año, ya nos indica de forma clara hacia dónde dirigía su vista Porsche, una berlina familiar. Aunque no fue hasta el año 1987 cuando Porsche diseñó el prototipo que a día de hoy es considerado uno de los primeros pasos de la marca hacia el Porsche Panamera. 

La versión de cuatro puertas del Porsche 928

El Porsche 928 H50 se diseñó en el año 1987 y tenía una característica que le convertía en único. Fue el primer diseño de Porsche que contaba con cuatro puertas y sin duda esto le convierte en el auténtico antecesor del Porsche Panamera.

Su existencia, un secreto hasta que se presentó en sociedad en Pebble Beach en el año 2012 justo tras la presentación del Panamera Sport Turismo, se debía a las ganas de experimentar de Porsche que ya en los ochenta buscaba un vehículo familiar que pudiera ser a su vez un deportivo. 

El diseño corrió a cargo de Anatole Lapine que incluyó como gran novedad en este modelo unas pequeñas puertas laterales con apertura inversa -también llamadas puertas suicidas- que aumentaban el peso del vehículo en 75 kg. Este acabado buscaba la comodidad de todos los pasajeros y transformaba por completo la vista lateral del coche. El Porsche 928 H50 continuaba con el techo extendido que ya vimos en el 928-4 que alargaba el coche hasta los 4,77 metros, 25 centímetros más que el Porsche 928 S que se usó como base para el prototipo.

Sin embargo este prototipo con un motor V8 de 5.0 litros se quedó bajo una tela durante dos más de dos décadas hasta que se lanzó el Porsche Panamera y todo cobró sentido. La idea de una berlina de cuatro puertas que conservara el salvaje carisma de un deportivo y lo combinara con una carrocería más grande y aún más confortable, llevaba años gestándose en Porsche. 

Un secreto que se mantuvo oculto hasta cumplir su propósito, crear la primera berlina familiar de Porsche sin perder ni un ápice de su esencia deportiva innata.

 

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