Menú
La historia de Porsche en la Fórmula 1 y el Porsche 804

La historia de Porsche en la Fórmula 1 y el Porsche 804

Uno de los motivos por los que Porsche es una marca de prestigio y laureada es porque en sus inicios en la competición automovilística, la directiva de utilización de vehículos de pequeña cilindrada a los que se aplicaba una aerodinámica y peso reducidos, le permitían ser superior a rivales de mayor potencia en los circuitos. Ejemplo de ello es que desde 1958 Porsche triunfaba en la Fórmula 2, con un pequeño monoplaza de cuatro cilindros de alta velocidad, el Porsche 718 o el Porsche 787.

En 1961, cuando la normativa de la Fórmula 2 fue llevada a la Fórmula 1, limitando la capacidad de los motores a 1.5 litros, fue el momento esperado por muchos. Porsche entraba en las pistas de los Grandes Premios. Porsche se introducía en una de las competiciones más famosas de motor, donde volvió a demostrar sus credenciales. 

Para Ferry Porsche, la Fórmula 1, que solo podía transferirse al automóvil de producción de forma limitada, requería un alto nivel de inversión financiera. Como Porsche siempre consideró el automovilismo como el punto de partida para nuevos desarrollos y mejoras para el automóvil deportivo de producción, la Fórmula 1 no era una prioridad. Pero al tratarse de la categoría reina había que otorgarle una oportunidad.

En el año de estreno, casi se logra ya una primera victoria en Reims, Italia y Estados Unidos, donde Dan Gurney, el piloto oficial de Porsche consiguió medallas de plata. Pero la rendición no está en el ADN de Porsche. Cuando quieres algo tienes que luchar por ello hasta el final.

Por eso para la temporada de 1962 se desarrolla el Porsche 804, un auténtico vehículo de Fórmula 1 sucesor de los famosos 718 y 787. Porsche se preparaba para la batalla con un monoplaza de 8 cilindros.

Los ingenieros de Porsche tuvieron la oportunidad de elegir entre una variada gama de motores, optando finalmente por el ocho cilindros boxer 1.4 tras analizar 16 configuraciones diferentes. El nuevo propulsor contaba con un cárter de magnesio y cada cilindro estaba fabricado en aluminio. El árbol de levas era accionado por el cigüeñal a través de varios ejes.

El motor bóxer era refrigerado por aire, lo que le permitía entregar unos 180 CV a un máximo de 9200 revoluciones por minuto. El poder subir por encima de las 9000 revoluciones lleva a este vehículo a ser uno de los Porsche más sonoros de la historia, ya que el piloto Dan gurney tuvo que aguantar un sonido en torno a los 138 decibelios.

Respecto al diseño y el chasis, el Porsche 804 se presenta como un vehículo de carreras de motor central, con frenos de disco y el ventilador de refrigeración colocado horizontalmente sobre el motor. Con la menor necesidad de aspiración se pudo ahorrar peso montando menos radiadores, logrando un peso total de 460 kg.

Con este pequeño pero fiero monoplaza en julio de 1962, Porsche estaba preparado. Con el desarrollo del nuevo monoplaza terminado, los dos primeros chasis del 804 estaban listos para debutar en el Gran Premio de Holanda en Zandvoort, cita inaugural de la temporada de 1962. Los pilotos encargados de hacer debutar la nueva máquina fueron Dan Gurney y Jo Bonnier.

Dan Gurney gana el Gran Premio de Francia en Rouen por delante del fabricante Cooper tras una actuación histórica. Fue una victoria corta, dulce y muy significativa para Porsche, en la época dorada de una pista que algunos todavía consideran una de las mejores de Francia. 

En la siguiente carrera que disputó, pero que ya no entraba en el circuito de los Grand Prix, en Stuttgart, Gurney vuelve a ganar delante de la multitud de espectadores, en este caso por delante de Lotus. Porsche competía en casa y lo demostró con esta victoria.

A finales de 1962, Porsche concluyó su excursión a la tecnología de Fórmula 1, por lo tanto, volviendo su atención principalmente a los automóviles GT y a las competiciones de resistencia, el verdadero dominio de Porsche.

Compartir 

Otros artículos que te interesarán