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La mitología de un deportivo único

Vienés de nacimiento, Ernst Fuhrmann fue uno de los primeros empleados de Porsche. Su amor por el mundo del motor le llevó a unirse al departamento de Diseño de Porsche en el año 1947 y junto a Ferry Porsche, desarrolló algunos de los más icónicos modelos de la marca, como el modelo de competición Cisitalia 360.

Este encargo del empresario italiano y piloto Piero Dusio terminó convertido en un monoplaza de 718 kilogramos con un motor central de 12 cilindros y 1.5 litros. Una bestia de 300 CV con sobrealimentación de dos compresores y un sistema de tracción total desconectable que supone una de las semillas de lo que es hoy Porsche.

Años después, y ya como el Dr.-Ing. Ernst Fuhrmann, Ferry Porsche le encargó desarrollar una versión de alto rendimiento del motor de cuatro cilindros de la nueva serie 356. De ese trabajo nació uno de los motores más famosos de Porsche, el de doble árbol de levas en cabeza que aún a día de hoy tiene especificaciones técnicas consideradas distintivas de los deportivos Porsche, como la lubricación por cárter seco. 

El motor bóxer de 1.5 litros desarrollado por Dr.-Ing. Ernst Fuhrmann en 1952 fue conocido como el "motor Fuhrmann". Un complejo propulsor de cuatro cilindros fabricado en aluminio que llegaba a cifras extraordinarias, 8.000 rpm, en numerosos modelos de competición como el 356 Carrera o el 550 Spyder. Un motor que provocó la victoria de Porsche en numerosas carreras, como la doble conseguida por de Frère/Frankenberg y Herrmann/Glöckler con un ligerísimo Porsche 550 Spyder en las 24 Horas de Le Mans de 1953. 

Ernst Fuhrmann dejó la empresa en 1956, cuando el puesto de Director Técnico en Porsche fue asignado a otra persona, pero su historia con Porsche no terminaría ahí. Cuando las familias Porsche y Piëch convirtieron Porsche en una sociedad anónima, sus caminos se cruzaron de nuevo. Fuhrmann se convirtió en el primer responsable de Porsche que no pertenecía a la familia fundadora, y lo hizo primero como Portavoz del Consejo de Dirección y luego, desde noviembre de 1976, como Presidente del Consejo de Dirección de Porsche AG.

Fue en esa época cuando se encargó de impulsar el 911 Carrera RS 2.7 y continuar desarrollando el primer superdeportivo de la marca, el 911 Turbo con un motor bóxer de 3.0 litros. Pero algunas de esas ideas ya pisaron el asfalto incluso antes de su nacimiento.

Lo hacían como un precioso 911 coupé negro registrado en 1974 con motor de 3.0 litros y 190 CV con un maravilloso alerón trasero, características únicas en un 911 en esas fechas de fabricación. Una rareza adelantada a su tiempo. Un fabuloso Porsche 911 completamente único que ahora pertenece al distribuidor y especialista en Porsche Walter Hoffmann. 

Desde julio de 1974 hasta enero de 1976, durante 18 meses, esta rareza fue el coche de Ernst Fuhrmann. Tenía el motor bóxer de seis cilindros del 911 Carrera 3.0 que se presentó en 1975 pero con 190 caballos en lugar de los 200 con los que se produjo finalmente. Contaba con el sistema de inyección Bosch K-Jetronic para rebajar el consumo de combustible, propulsor que fue la base para el 911 Turbo que también se comenzó a vender en 1975 y que tenía el mismo alerón que el 911 propiedad de Fuhrmann. Y todo ello un año antes de presentarse por primera vez.

Su tapicería amarilla contrasta de una forma salvaje con su acabado negro y era un símbolo más de que estabas frente a una especia exótica, única, casi mitológica. Como ver a un unicornio en mitad de una selva. No debería estar ahí, ni siquiera debería existir, pero tus ojos no pueden engañarte. Un deportivo único en su especie.

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