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La valentía que llevó a Ferdinand Piëch a formar parte de la historia de Porsche

El 17 de abril de 1937 nacía en Viena Ferdinand Piëch. El cuarto hijo de Louise y Anton Piëch se convirtió en la semilla de la que nació uno de nuestros coches más exitosos, y en el artífice del renacer de Volkswagen. Uno de los hombres más influyentes e importantes del mundo del automóvil. 

El nieto de Ferdinand Porsche podría haber sido lo que quisiera, pero por sus venas corría la pasión por los coches. Por eso, tras estudiar en Salzburgo y en un internado, decidió dar rienda suelta a su vocación y dedicarse a la ingeniería mecánica. Fue en 1962 cuando se graduó en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich en Maschinenbau, especializándose en turbinas de gas y vapor.

Tal era su cariño por los coches y las carreras, que su proyecto de fin de carrera no fue otro que uno sobre el desarrollo de un motor de Fórmula 1. Piëch participó en el desarrollo del motor bóxer de ocho cilindros refrigerado por aire del 804 de Fórmula 1, con el que Porsche consiguió sus dos únicas victorias como fabricante de chasis en el Gran Premio de Francia de 1962, y en la carrera fuera del campeonato celebrada en Solituderennen, Stuttgart, con Dan Gurney como piloto.

Podría haber llegado a la cima sin esfuerzo, al fin y al cabo era el nieto del gran Ferdinand Porsche, pero en su familia el esfuerzo y el trabajo empezaba desde abajo y aún hoy, Porsche continúa con esa misma línea en la que el trabajo, la constancia y el esfuerzo son sinónimos de éxito.

En 1963 su tío Ferry Porsche creó el primer 911, símbolo indiscutible de la marca alemana desde entonces, y el 1 de abril de ese mismo año y con tan solo 26 años, Ferdinand Piëch se convirtió en un miembro más del Porsche KG en Stuttgart como empleado en el departamento de pruebas de motores. 

Diseñó un radiador de aceite para el 904, uno de los automóviles de carreras producidos por Porsche entre 1964 y 1965, que fue creado para competir en las categorías de Gran Turismo del Campeonato Mundial de Resistencia. Además, trabajó en un motor de competición con seis cilindros de 180 CV, que le valió para convertirse tres años más tarde, en 1966, en Jefe del Departamento de Pruebas de Porsche. 

Bajo su dirección se desarrolló el mítico motor bóxer de seis cilindros del Porsche 911, y en 1968, Ferdinand Piëch fue nombrado Jefe de Desarrollo. Ese año, y bajo su mandato, se invirtieron dos tercios del presupuesto anual de carreras de Porsche para construir 25 coches de carrera. 25 Porsche 917 con un motor de 12 cilindros refrigerado por aire de 600 caballos de potencia y con un único objetivo: obtener una victoria absoluta en las 24 horas de Le Mans.

El coche, capaz de acelerar de cero a 100 km/h en menos de 2.5 segundos y alcanzar una velocidad máxima superior a los 396 km/h, fue presentado en 1969 y constituyó el que aún a día de hoy es considerado como uno de los modelos más exitosos de Porsche. Ferdinand Piëch y su 917 fueron el comienzo de una nueva era para la compañía de Stuttgart.

Con él, la marca logró sus primeras victorias absolutas en las 24 Horas de Le Mans en los años 1970 y 1971. Y todo a pesar de que Piëch apostó por él aún poniéndose en contra de su propia familia. "No es posible llevar una empresa a la cima centrándose en el más alto nivel de armonía", declaró años después en su autobiografía. 

En 1971 se convirtió en director de las áreas de tecnología y desarrollo externo en el Consejo de Dirección de Porsche KG, lo que a día de hoy sería el departamento I+D de la marca. A principios de 1972 y debido a la transformación de Porsche KG en Porsche AG, los Porsche-Piëch llegó a un acuerdo en el que ningún miembro de la familia podría ostentar un cargo en la directiva de la marca.

En ese momento comienza la historia de Ferdinand Piëch fuera de Porsche al unirse a Audi ese mismo año. En solo tres años Piëch se convirtió en responsable de ingeniería de la marca y en 1993 se pasó a Volkswagen AG para sustituir a Carl Hahn como consejero delegado y presidente del consejo de administración del Grupo Volkswagen, reestructurando desde ese momento una marca al borde de la quiebra. 

Tras más de 20 años de carrera, la Universidad Técnica de Viena le otorgó un doctorado Honoris Causa en Ingeniería en el año 1984, y en 1999, un jurado compuesto por 132 periodistas automovilísticos y expertos de la industria del motor le nombraron "Car Manager of the Century" (Gestor del Automóvil del Siglo). 

Pero nunca dejó de estar vinculado a Porsche. Desde 1981 a 2015 formó parte del Consejo de Supervisión de nuestra compañía. Por eso tras su fallecimiento el pasado 27 de agosto a los 82 años de edad, Oliver Blume, presidente del Consejo de Dirección de Porsche AG recordaba con cariño a uno de los ingenieros que hicieron historia en Porsche. "Su amor por los coches y su constante deseo de impulsar el progreso técnico nunca serán olvidados. Piëch era un hombre de automoción de pies a cabeza. Su pasión y la valentía ha llevado a Porsche a logros sobresalientes en ingeniería."

 

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