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Porsche 928, de la carretera a las salas de cine de todo el mundo

Originariamente pensado por el presidente de Porsche AG Ernst Fuhrmann para sustituir al 911, el Porsche 928 veía la luz por primera vez en el año 1977. El concepto que se perseguía con él era el de convertir un sedán de cuatro plazas en un maravilloso deportivo que no solo triunfaría entre los amantes de Porsche, sino que pasaría a formar parte de la historia en numerosos aspectos.

El Porsche 928 lograba combinar la potencia de un coche deportivo con el confort de un turismo de lujo. A pesar de sus marcadas líneas deportivas y de su carrocería de coupé, es un cuatro plazas real ya que el motor no es un bóxer trasero, sino un motor delantero refrigerado por agua. Un deportivo para cuatro personas que a día de hoy sigue llamando mucho la atención y que apenas tuvo variaciones durante los 18 años que se fabricó.

Este modelo se convirtió en uno de los Porsche de la era transaxle de la marca de Stuttgart, diseñado con el sistema de propulsión del mismo nombre. Antes que él, el 924 y después el 944 y el sobrio 968. La potencia entre el motor delantero y el eje trasero del 928 se transmite a través de un eje de transmisión colocado en un tubo fijo, consiguiendo así un reparto del peso mucho más equilibrado para un deportivo y más seguro.

Porsche presentó el 928 en Ginebra en 1977 como «el nuevo gran deportivo de Porsche», un vehículo que redefinía la jerarquía del automóvil. Tres vehículos en uno, rezaba el folleto de marketing de Porsche: un deportivo de pura raza de altas prestaciones, un coupé de lujo de gran confort y un vehículo utilitario multiusos.

El motor que hacía la magia en este nuevo modelo era un V8 cuyos cilindros se disponían formando un ángulo de 90°. La cilindrada se amplió en esa primera serie a 5,4 litros, pero la gran apuesta no solo venía por innovador motor para un deportivo, sino por la reducción del peso con la capota del motor, las puertas, el spoiler delantero y los guardabarros fabricados en aluminio, que le convertían en un ligero coupé.

Bajo la supervisión de Anatole Carl Lapine, el diseño exterior corrió a cargo de Wolfgang Möbius, quien pensó para este histórico coche en líneas redondeadas y unos característicos faros plegables. La parte trasera, más abultada pero sin perder aerodinámica, es otro de sus puntos clave para identificarlo. El diseño de todos los detalles interiores fue trabajo del diseñador de interiores Hans Braun.

Un año después de su presentación, el Porsche 928 hizo historia. Se convirtió en el único modelo de Porsche, hasta la fecha, que se ha convertido en Coche del Año en Europa en el año 1978, y el único de la historia de estos galardones que es un deportivo. La mayoría de periodistas de automovilismo vieron en el Porsche 928 el automóvil deportivo más moderno de su tiempo. 

Se convirtió en el primer Porsche producido en serie con motor V8 y este cambio a una estructura más tradicional le permitió colarse en el mercado americano y alcanzar el éxito. Durante 1983, el 928S fue el coche vendido en América del Norte con la velocidad punta más alta, porque esta nueva serie del ya mito alcanzaba una velocidad máxima de 235 km/h. 

En 1986 se convirtió en el coche de producción más rápido del mundo llegando a los 277 km/h en las llanuras de sal de Utah, consiguiendo hasta un récord de velocidad. Tal era la velocidad que este híbrido entre coupé, deportivo y gran turismo alcanzaba, que hasta la publicidad en Estados Unidos se enfocó con eslóganes como "El más rápido que se puede mover sin tener que contratar un asistente de vuelo".

El Porsche 928 no solo es único por esto. Sus logros más desconocidos y también los más curiosos han sido en el mundo del cine. Fue el coche que conducía Tom Cruise en la película 'Risky Business' (1983) y el 928S fue el elegido para 'El precio del poder' (1983), donde podemos ver a Al Pacino en el papel Tony Montana montándose en uno de estos clásicos.

Pero al 928 no solo le reconocemos por sus formas. El peculiar sonido de su motor V8 también forma parte de la historia del cine. A pesar que usó un DeLorean DMC-12 como inspiración y se fabricaron siete para la trilogía, si escuchas atentamente el sonido del motor en 'Regreso al futuro', es el V8 del 928 lo que puedes escuchar.

Grave, profundo y casi animal, como el rugido de un león. El inconfundible motor del Porsche 928 se utilizó como doble de sonido en la trilogía de ciencia ficción. Una muestra más de que los Porsche no son solo para verlos, también para sentirlos. Aunque esta vez sea en una sala de cine.

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