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Porsche, victorioso en la meta desde 1950

Porsche, victorioso en la meta desde 1950

A finales de los años 40, Europa se encontraba en fase de recuperación tras el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Francia fue uno de los países más afectados debido a su situación geográfica.

Las fábricas automovilísticas habían sido dañadas, no sólo por los bombardeos, sino por el cambio de ocupación que sufrieron algunas de ellas. El propio circuito de Le Mans, no escapó a los daños de la guerra, sino que las distintas fuerzas aéreas de uno y otro bando habían ocupado las instalaciones y las habían utilizado como aeródromo, convirtiéndose así en un objetivo claro para los bombardeos.

No fue hasta 1949 cuando realmente se puso en marcha la verdadera reconstrucción del circuito y cuando el ACO (Automobile Club de L’Ouest) reformó las normas para la carrera, sobre todo en materia de eficiencia y combustible, debido al racionamiento del mismo.

Porsche entró a participar en 1951 a la carrera de resistencia por excelencia, y fue un comienzo glorioso, porque suponen los primeros éxitos de la marca en la competición, como queda reflejado en el cartel.

También marcó un punto muy significativo, y es que se trataba de la primera marca alemana que entraba a competir después de la guerra. Los lazos hacia la recuperación y normalización de la situación en Europa se iban haciendo más fuertes.

El cartel además de Le Mans, también hace referencia al triunfo de Carl-Gunnar Hammarlund en el “Midnattssolsrallyt”, una famosa competición que se realiza en Suecia a través del Círculo Polar Ártico.

En la línea de la estrategia de promoción que utilizaba la marca de Stuttgart, se remarcan los triunfos de Porsche como principal arma.

En este caso, el estilo de Erich Strenger es original y característico. La técnica de pintura utilizada, similar a la acuarela, otorga al cartel de una belleza única, similar a un cuadro que podría exhibirse perfectamente en un museo de la época. El cielo, rememora a la bandera tricolor francesa, pero posiblemente también a los distintos tonos que va tomando el cielo durante las 24 horas que dura la prueba.

Para la participación de 1951, Porsche ya tenía una filosofía muy clara: el diseño ligero y aerodinámico eran tan importantes como el rendimiento de un motor potente. Porsche acudió a la cita con el 356 SL “Gmünd Coupe”, con su cubierta de aluminio  y su novedosa aerodinámica, cuya característica es que cubría también las ruedas. Gracias a su motor bóxer de cuatro cilindros, el vehículo logró una velocidad máxima de 160 km/h.

Y como no, el éxito estuvo asegurado. August Veuillet y Edmund Mouche ganaron en la clase de 751 a 1100 cc manteniendo una velocidad media de 118 km/h. Esta primera victoria era muy importante porque ya aseguró la permanencia de Porsche en ediciones posteriores.

En la siguiente edición del año 1952, Porsche regresó a la competición con más fuerza, y es que ese año se inscribieron tres 356 SL. Pero por desgracia no todos pudieron finalizar la carrera, solamente el conducido por Veuillet y Mouche, que de nuevo consiguieron alzarse con la victoria de clase, estableciendo un nuevo récord de distancia recorrida: 2955,4 km a una velocidad media de 123 km/h. ¡Impresionante!

Porsche continuó con su racha victoriosa en el año 1953, gracias una de las victorias más recordadas en Stuttgart. Fue el año en el que se introdujo el prototipo de 550 Spyder con techo rígido coupé. Fue el primer automóvil específicamente diseñado para la competición y supuso un punto de inflexión para la marca. Un vehículo verdaderamente compacto y ligero (pesaba sólamente 540 kg y era de un metro de altura) que introdujo novedades como el motor central por delante del eje trasero.

Dos 550 Spyder fueron inscritos bajo los mandos de Helm Glockër y Hans Herrmann, y de Richard Von Frankenberg (fundador del “Christophorus”) y Paul Frére. La victoria fue aplastante. Se estableció una nueva distancia récord de 3332 km con un promedio de 138 km/h. Frankenberg y Frére finalizaron por delante de Herrmann y Glöcker, pero siempre se ha considerado como una victoria doble.

El año 1954 también fue un gran año en Le Mans para Porsche. La introducción del nuevo motor “Fuhrmann” permitió el triunfo de Claes y Stasse en la categoría de 1500 cc. Y de nuevo, el 550 Spyder permitió otro triunfo en la categoría de 1.1 litros, bajo los mandos de Gustave Olivier y su compañera Arkus-Duntov.

Los años sucesivos, también estuvieron cargados de triunfos para Porsche en Le Mans, pero eso es otra historia… Respecto a lo que el cartel se refiere, es un claro ejemplo del marketing de victorias que utilizaba la marca y que consiguió que gracias a sus increíbles diseños algunos se hayan convertido en auténticas piezas de coleccionista.

 

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