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Un deportivo convertido en héroe

Del latín inspiratĭo, la inspiración no es otra cosa que un estímulo creativo que nace de manera espontánea, como una pequeña planta silvestre en mitad del campo. Gracias a ella surgen los más grandes momentos de la historia y si la dejas libre, puede ser la culpable de auténticas obras de arte como el Porsche Boxster Concept Car, un diseño que marcaría tendencia.

Nacido como un cambio de estrategia, el Porsche Boxster estaba llamado a democratizar el lujo poniendo al alcance de mucha más gente un deportivo descapotable. Con una fuerte crisis afectando a las ventas de Porsche, ofrecer un coche de costes más bajos y por lo tanto, más barato, podía suponer la diferencia entre el fin de una marca o un nuevo comienzo.  

El nombre Boxster surgía fruto de unir las palabras ‘bóxer’ y ‘roadster’, pero no solo estos términos sino la esencia de ambos conceptos. Un descapotable con motor central que comenzaría solo como un prototipo y que a día de hoy es una gama imprescindible para Porsche.

Tal y como explica Horst Marchart, responsable de Investigación y Desarrollo y miembro del consejo de dirección en los años noventa cuando se dio luz verde a este proyecto, “la idea era crear un biplaza con componentes del 911, que costara alrededor de 70.000 marcos y que fuera un modelo atractivo para los más jóvenes”. 

El encargado de insuflar vida a este concept car fue Grant Larson, hoy Director de Proyectos Especiales en Porsche y en aquella época, responsable del desarrollo avanzado en el departamento de Diseño. Con una libertad total, Larson plasmó en papel todas sus ideas. Los borrados fueron la base para la construcción del Porsche Boxster Concept Car con ayuda del modelista Peter Müller. Los dibujos se convertían en realidad y el Porsche Boxster Concept Car se presentaba en el Salón del Automóvil de Detroit en enero de 1993. 

 

Tres años más tarde, en agosto de 1996, se producía el lanzamiento de su producción en serie después de que el diseño se convirtiera en tendencia y triunfara entre la prensa y el público. Sus suaves líneas y las referencias claras a modelos clásicos como el 718 RS 60 de la década de los cincuenta, enamoraron. 

Con un motor bóxer central de 6 cilindros, 2.5 litros, 204 CV de potencia y refrigeración por agua, el nuevo modelo venido a ser el héroe salvador de Porsche, tenía detalles como el corto voladizo trasero o la salida de escape en el centro de la zaga que eran un guiño a la historia de Porsche. Pero no todo era una revisión del pasado. Detalles innovadores como  las entradas y las salidas de aire o los grupos ópticos fueron clave en el diseño de esta nueva gama.

El primer Boxster de la generación 986 compartía elementos con el Porsche 911 de la generación 996 que se lanzó en 1997, como la parte delantera y las puertas, dato que demuestra que el diseño del Porsche Boxster Concept Car un año antes fue clave y marcó  tendencia. Además, al compartir elementos los costes de producción se reducían considerablemente, lo que contribuyó sin duda a que aumentaran los beneficios. 

Porsche lograba salir de esa crisis de ventas gracias a un modelo nuevo que pasó de ser un simple deportivo a un auténtico héroe que salvó a la marca en uno de sus peores momentos. Ahora, 25 años después, el Boxster es pasado, presente y sin duda también futuro en Porsche.

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