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Un sueño al alcance de cualquiera. Así es la historia del Porsche 912

En 1965 llegó al mercado un modelo pensado para aquellos enamorados del Porsche 911 que no pudieran permitírselo. Una alternativa más económica y algo menos potente que se encontrara en una horquilla de precio entre el Porsche 356 clásico y el nuevo deportivo 911. 

Así nació el Porsche 912, un modelo con un motor bóxer trasero que gastaba menos combustible que el Porsche 911 -unos 7,8 litros a los cien, aproximadamente- gracias a una aerodinámica más depurada y al cambio en el motor pero que exteriormente, era prácticamente idéntico al deportivo al que emulaba. 

El motor bóxer de 4 cilindros y 1,6 litros refrigerado por aire del que nacía, era el del 356 SC. La potencia de este se redujo de 95 a 90 CV a 5.800 rpm para aumentar la tracción y conseguir así una mayor estabilidad. Contaba con una transmisión realizada con una caja de cambios manual de 4 velocidades, y llegaron a fabricarse dos modelos al igual que ocurría con el 911: el 912 1.6 coupé entre el 65 y el 69, y un modelo Targa fabricado de 1967 a 1969 con techo plegable.

Tenía alma Porsche. Llave de encendido a la izquierda. Pedales deportivos. Potencia. Y una estética tan cuidada y bella que hicieron que el 912 superara en ventas al 911 llegando a doblar sus cifras ya en el primer año de su fabricación. Más de 32.000 unidades del modelo coupé y targa se produjeron en esos cuatro años. Incluso uno de ellos fue el Porsche número 100.000 que se fabricaba. El Porsche 912 Targa que hizo historia patrulló las calles porque curiosamente, se destinó a la policía alemana.

Hasta el año 1969, este modelo fue punta de lanza de Porsche que consiguió con él democratizar aún más el sueño de tener un coche deportivo con este modelo, que se fabricó en el mismo taller que el primer hito de Porsche, el 356.

Aunque disfrutó de una segunda oportunidad en EEUU en el año 75 -donde se fabricó un nuevo Porsche 912E Coupé con un motor de 2 litros del que se hicieron 2.092 unidades-, en Europa terminó por sucederle el Porsche 914, un nuevo proyecto creado en colaboración con Volkswagen.

Aunque su objetivo inicial era que el Porsche 912 fuera un coche urbano, este modelo no deja de tener su pequeña historia en el mundo de la competición. En 1967 se hizo con el Campeonato Europeo de Rally para turismos y ese mismo año en el Rally de Polonia, la segunda carrera de rally activa más antigua después del de Montecarlo, un Porsche 912 con el número 47 se hizo también con la victoria. El piloto polaco Sobiesław Zasada fue el encargado de cruzar la meta con las manos en el volante de un Porsche 912.

Además, el 29 de enero de 2012 un Porsche 912 de 1968 restaurado y con el número 35 se convirtió en el ganador de su clase en el Rally de la Copa Mundial de Londres a Ciudad del Cabo 2012, conducido por Hayden Burvill y Alastair Caldwell. En la clasificación general consiguieron el séptimo puesto en una carrera tan exigente que atraviesa 14 países, tres continentes y que, durante 26 días, recorre 14.000 kilómetros. Una carrera extrema que es la demostración de que los coches clásicos tienen tanta hambre de victoria como los modelos más nuevos. 

El Porsche 912 nació para que el sueño de tener un 911 pudiera estar al alcance de cualquiera. El sueño de conducir un deportivo con esencia de campeón. Un anhelo que sigue embargando años después a cualquiera que se cruce en la carretera con esta joya clásica.

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