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Zuffenhausen, el corazón de Porsche en setenta años de historia

Ottomar Domnick recibió su 356 en color plata cuando tenía 43 años, y el destino quiso que Florian Böhme, la persona a quien le entregaron el primer deportivo eléctrico de Porsche en Zuffenhausen 70 años después, lo hiciera el mismo día de su 43 cumpleaños. El 26 de mayo de 1950 se entregaba ese primer deportivo Porsche producido en la fábrica de Stuttgart-Zuffenhausen. Un momento y un coche que sentaría las bases de Porsche y de su relación con la ciudad de Stuttgart.

En junio de 1938, la oficina de Diseño y Construcción de Porsche se trasladó del centro de Stuttgart -en Kronenstrasse 24-, donde nació en el año 1931, al distrito de Zuffenhausen dentro de esa misma ciudad. Un edificio que, tras más de 80 años, sigue siendo el corazón de la compañía. La fábrica ha ido creciendo, manteniendo la estructura original y la forma pero aumentando la extensión de la misma a lo largo de la historia. 

En el año 1938 la fábrica ocupaba un espacio equivalente a un campo de fútbol. En la actualidad hablamos de que la sede en Zuffenhausen ocupa unos 62 campos de fútbol, alrededor de 670.000 metros cuadrados. A día de hoy, el edificio original mantiene las salas de reuniones y el centro de entrega que se inauguró con ese primer 356 plateado, así como un taller exclusivo. 

Porsche ha pasado de los 176 empleados que tenía en el año de su inauguración a unos 30.500 en la actualidad, de los cuales un tercio se mantiene en Zuffenhausen. Y la producción anual de vehículos ha pasado de los 1.601 automóviles en el año 1953 a 255.683 en 2017 en el total de las fábricas, y una quinta parte de este dato sigue viniendo de Zuffenhausen. Los 911 y 718, así como los motores de gasolina para toda la gama de productos, salen de una fábrica con más de 80 años de historia que ha sabido adaptarse al futuro. 

Cuando comenzaron a fabricarse los primeros Porsche 356 en Zuffenhausen, en el año 1950, se hacía a mano y en una sala alquilada de la planta de chasis Reutter. Tras el éxito de este primer modelo, Porsche trasladó la producción a finales de 1952 a una sala de ensamblaje diseñada por el arquitecto Rolf Gutbrod, sala que ya en 1954 tuvo que expandirse por primera vez debido a la demanda de producción de Porsche. 

Tras la Segunda Guerra Mundial y después de haber tenido que abandonar Stuttgart de forma temporal, una nueva era comenzó en la fábrica y la Planta 1 se ocupó de nuevo con el departamento de diseño, el de pruebas y desarrollo de autos de carrera, el departamento personal comercial, y el de reparación de automóviles de empresas y clientes. La Planta 2 albergó la producción, las ventas y el departamento de suministros para piezas de repuesto. En 1960 Porsche comenzó a fabricar motores en la Planta 3 en Strohgäustrasse, y el 1 de diciembre de 1963, se hizo cargo de la planta de chasis Reutter. 

Mientras se erigían nuevos edificios, Porsche continuaba haciendo historia con nuevos modelos como el Porsche 901 que comenzó a producirse en el año 1963. La fábrica crecía en una expansión continúa. A finales de los 1980 se construyó la Planta 5 al otro lado de Schwieberdinger Strasse para albergar las nuevas instalaciones de producción de chasis. Con este nuevo edificio llegó el primer puente transportador que llevaba el chasis terminado hasta la estación de ensamblaje final en la Planta 2 a través de la vía que separa los diferentes edificios de Porsche.

En 2019 comenzó una nueva expansión, cerca del espectacular Porsche Museum, que pudiera hacer frente a la construcción del primer vehículo eléctrico de Porsche, el Taycan. La ampliación incluía un nuevo taller de carrocería en la Planta 5, uno de pintura en la Planta 1 y un nuevo edificio de ensamblaje en la Planta 2 hacia Adestrasse, así como un segundo puente transportador. 

Porsche no sería lo que es sin Zuffenhausen. Su conexión es tal que hasta existe en el distrito una calle conocida como Porschestrasse y una plaza llamada Porscheplatz. Más de 80 años de historia que continúan y una sede que demuestra que Porsche es tradición vanguardista en estado puro no solo haciendo coches, también con la fábrica que los lleva a cabo.

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