Muchas grandes historias comienzan con garabatos en una servilleta. El Escudo de Porsche, por ejemplo, comenzó como un boceto que Ferry Porsche dibujó sobre una de ellas, lo primero que tenía a mano en ese momento.
El lugar donde nacen los sueños. Así podría definirse de una forma bucólica el Centro de Desarrollo de Weissach en el que Porsche insufla vida a todos sus vehículos.
Son más de una veintena los motores bóxer que han formado parte de la historia viva de Porsche en su 911. Lo que hace de este deportivo lo que es, no es solo su pulcra y cuidada apariencia, la elegancia de sus líneas o su cuidada fisonomía, sino lo que esconde bajo el capó.
La firma Aimé Leon Dore (ALD) bebe de la cultura y la cotidianeidad para inspirar sus colecciones. Su sello de identidad es que es capaz de mezclar tradición y vanguardia con un estilo único, también cuando hablamos de colaboraciones.
La marca neoyorkina Aimé Leon Dore, ha repetido por segundo año su colaboración con Porsche. Fundada en 2014, Aimé Leon Dore, ha sabido crear una moda masculina con un punto transgresor y a la vez clásico, sin perder modernidad.
Si buscáramos una experiencia de conducción única podríamos imaginarnos conduciendo un descapotable en alguna carretera sinuosa de la costa mientras cae la tarde. El sol acariciando la piel, el viento en la cara. Una imagen bucólica en la que las sensaciones se incrementan en cada curva.