Podríamos decir que Porsche es una marca de película por muchas razones.
Porsche Classic
Del latín inspiratĭo, la inspiración no es otra cosa que un estímulo creativo que nace de manera espontánea, como una pequeña planta silvestre en mitad del campo.
¿Es posible detener el tiempo? Porsche lo ha intentado con uno de sus grandes clásicos. El Bergspyder 910/8 ha encontrado en la conservación a su mejor aliado y esta vez se ha dejado de lado la reconstrucción en pos de la autenticidad.
Que la pasión por Porsche Classic es un movimiento que crece, no lo podemos poner en duda. El sábado 7 de octubre acababa en el circuito de Barcelona-Cataluña un año de carreras, alcanzando un éxito rotundo de participantes y con una afluencia de visitantes no vista hasta el momento.
Si buscáramos una experiencia de conducción única podríamos imaginarnos conduciendo un descapotable en alguna carretera sinuosa de la costa mientras cae la tarde. El sol acariciando la piel, el viento en la cara. Una imagen bucólica en la que las sensaciones se incrementan en cada curva.
Algunos de los deportivos más importantes de Porsche son los apellidados GT, pero cuando van acompañados de las siglas RS su inspiración viene dada directamente de la competición.
La restauración de automóviles clásicos es en algunos momentos la oportunidad de descubrir piezas aún más únicas de lo imaginado en un primer vistazo. Es el caso del Porsche 356 Cabriolet que nos ilustra y que es una de las 394 unidades fabricadas por Porsche en el año 1953.
Al principio, Alexander Fritz sólo tenía un coche oxidado de origen desconocido delante de él.
Una de las claves del éxito es recordar siempre de dónde vienes además de a dónde vas. No solo para tener siempre los pies en el suelo, sino porque en el pasado se encuentra en muchas ocasiones la inspiración para el futuro.
En 1965 llegó al mercado un modelo pensado para aquellos enamorados del Porsche 911 que no pudieran permitírselo. Una alternativa más económica y algo menos potente que se encontrara en una horquilla de precio entre el Porsche 356 clásico y el nuevo deportivo 911.
El lugar donde nacen los sueños. Así podría definirse de una forma bucólica el Centro de Desarrollo de Weissach en el que Porsche insufla vida a todos sus vehículos.
Helmut Bott nació el 18 de mayo de 1930 en Stuttgart, Alemania, y se unió a Porsche en 1956. Y aunque puede que le conozcas por su participación en el diseño, construcción y evolución de los Porsche 917, no fue su único hito en la marca.