Era Julio de 1947, y en Gmünd un atareado Karl Rabe trabajaba en el diseño de un nuevo deportivo.
Porsche 356
La restauración de automóviles clásicos es en algunos momentos la oportunidad de descubrir piezas aún más únicas de lo imaginado en un primer vistazo. Es el caso del Porsche 356 Cabriolet que nos ilustra y que es una de las 394 unidades fabricadas por Porsche en el año 1953.
En el año 1979 nacía en Los Ángeles, California, Adam Noah Levine. Su historia comenzó con la banda de rock alternativo Kara's Flowers en 1994, con la que editó un único álbum, “The Fourth World”. Tras él, la banda se separó.
En 1948, en la localidad austriaca de Gmünd, se fabricaron de forma artesanal las primeras unidades del Porsche 356. Desde el principio se vió que existía 'algo especial' en este modelo que unía a sus compradores.
Lo esperábamos, sabíamos que sería uno de esos momentos mágicos. No hay nada como estar presente en el Jarama en su 50 aniversario, rodeado de leyendas del motor en la fiesta de Peter Auto y RACE.
En el año 1931 nació Porsche AG de la mano de Ferdinand Porsche. Lo hizo en Stuttgart, Alemania, un 23 de abril y con el nombre de Dr. Ing. h.c. F. Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratungen für Motoren und Fahrzeugbau.
Las huellas de los años adornan el metal y lo infunden de carácter. Preservarlos es el objetivo de una "restauración de pátina". Y a veces es posible agregar un mínimo de estilo a estas cicatrices adquiridas durante la vida de un automóvil con un toque de arte.
En un garaje discreto de Los Ángeles, situado entre casas bajas de California, Blue Nelson es el poseedor de una de las colecciones de coches más espectaculares de Estados Unidos.
Era octubre de 1950 cuando, en la capital francesa, se produjo el que sería el encuentro decisivo para la expansión de Porsche hacia el mercado americano. Ferdinand Porsche y el principal importador de automóviles de la costa este de Estados Unidos, Maximilian E.
Max Hoffman y Lloyd Wright: el vínculo común entre dos de los estetas más influyentes de América.
Al principio, Alexander Fritz sólo tenía un coche oxidado de origen desconocido delante de él.
Podríamos decir que Porsche es una marca de película por muchas razones.