Porsche Classic

Todo empezó con una reunión entre Ferry Porsche y Max Hoffman.

Un auténtico Porsche en el corazón

Al principio, Alexander Fritz sólo tenía un coche oxidado de origen desconocido delante de él.

Una de las claves del éxito es recordar siempre de dónde vienes además de a dónde vas. No solo para tener siempre los pies en el suelo, sino porque en el pasado se encuentra en muchas ocasiones la inspiración para el futuro.

En el año 1995 Porsche lanzaba su primer 911 GT2, un deportivo absolutamente salvaje solo apto para valientes. Se diseñaba bajo la premisa de que pudiera competir en GT2, para lo que era necesario que también pudiera circular por carretera.

Septiembre de 1973. Habían pasado 10 años desde que Ferdinand Porsche diseñó y presentó en el Salón de Frankfurt el primer 911. Una década más tarde llegaba una de las generaciones más longevas, la segunda. La gran serie G llegó para quedarse.

Porsche, victorioso en la meta desde 1950

A finales de los años 40, Europa se encontraba en fase de recuperación tras el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Francia fue uno de los países más afectados debido a su situación geográfica.

¿Es posible detener el tiempo? Porsche lo ha intentado con uno de sus grandes clásicos. El Bergspyder 910/8 ha encontrado en la conservación a su mejor aliado y esta vez se ha dejado de lado la reconstrucción en pos de la autenticidad.

Sin la experiencia de marca de Porsche, proyectos externos como el diseño del motor TAG Turbo para el equipo McLaren en la Fórmula 1 o el desarrollo del primer RS de Audi jamás hubieran salido a la luz.

Del latín inspiratĭo, la inspiración no es otra cosa que un estímulo creativo que nace de manera espontánea, como una pequeña planta silvestre en mitad del campo.

Si hubiera que elegir a la policía más cool del siglo pasado sin duda sería la extinta Rijkspolitie.

Siempre hay una primera chispa que lo enciende todo. Un fuego, un amor y hasta un coche. La chispa que encendió la gama Panamera Sport Turismo se forjaba en los ochenta y se llamaba 928-4.

Podríamos decir que Porsche es una marca de película por muchas razones.