En el año 1931 nació Porsche AG de la mano de Ferdinand Porsche. Lo hizo en Stuttgart, Alemania, un 23 de abril y con el nombre de Dr. Ing. h.c. F. Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratungen für Motoren und Fahrzeugbau.
Porsche Classic
Desde que Ferdinand Porsche estableciera su estudio de ingeniería en Stuttgart en el año 1931 muchos proyectos de desarrollo para otros clientes han visto la luz.
Cuando en 1963 Gerhard Mitter debutó en el campeonato mundial GP de los Países Bajos con un Porsche, no imaginaba que su relación con la marca llegaría a hacer historia.
Cuando salió de fábrica en 1973, este 911 T cruzó el charco hasta los Estados Unidos. Varias décadas más tarde, volvía a recorrer el camino a su hogar una vez más para ponerse en manos de los expertos de Porsche Classic.
El primer deportivo de competición fabricado en exclusiva por Porsche fue el legendario Porsche 550 Spyder. Este no fue lanzado hasta el año 1953 y marcó un antes y un después en la historia de la marca desde el punto de vista competitivo a nivel internacional.
En el año 1963, Ferndinand y Ferry Porsche presentaban el sustituto del 356. El Porsche 911 no sabía entonces que su larga existencia sería además tan prolífica.
Para algunos coleccionistas, el mejor de la historia. El Porche 959 supuso un incuestionable salto cualitativo que marcó un antes y un después en la historia de la marca y del automovilismo.
Son más de una veintena los motores bóxer que han formado parte de la historia viva de Porsche en su 911. Lo que hace de este deportivo lo que es, no es solo su pulcra y cuidada apariencia, la elegancia de sus líneas o su cuidada fisonomía, sino lo que esconde bajo el capó.
Aunque Porsche se fundó en 1931 en Stuttgart, no fue hasta la década de los 50 cuando surgió el escudo y lejos de la ciudad alemana. Cruzó el charco y llegó hasta Nueva York, cuando Ferry Porsche se reunió con Max Hoffman, uno de los mayores importadores de coches que operaban en esa época.
El Porsche 928 no solo es el famoso doble de sonido del Delorean de “Regreso al futuro”, o el coche de Al Pacino en “El precio del poder”, es también la semilla que dió lugar al Panamera más de treinta años después.
Pensar en la marca de relojes de lujo TAG Heuer es hacerlo también en automovilismo.
Al principio, Alexander Fritz sólo tenía un coche oxidado de origen desconocido delante de él.