En la última década, los mundos de la automoción y la tecnología se han vuelto prácticamente inseparables. Los coches están ahora equipados con multitud de tecnologías, pero son mucho más que simples ordenadores sobre ruedas.
Porsche
La pasión por el motor encuentra en las carreras y los campeonatos a sus compañeros de vida.
Cuando oímos Porsche pensamos en deportivos de lujo y en coches de carreras. O en excelente tecnología y épicas competiciones. Y es así porque la marca alemana suma más de 24.000 carreras ganadas a lo largo de sus más de 80 años de historia.
La primera versión GTS llegaba en el año 1963 cuando Porsche, pensando en conseguir la homologación para competir en los campeonatos GT de la FIA, presentó en el Salón de Frankfurt un deportivo con estas tres letras.
Aunque Rayo McQueen era el protagonista de la película de animación Cars, de Pixar, hay un personaje sin el que el ambicioso deportivo no hubiera podido perseguir su sueño de ganar la Copa Pistón. Sally Carrera, un Porsche 911 de color azul, se convertía en la compañera perfecta de McQueen.
Un sistema de infotainment que le dice al conductor dónde encontrar una plaza de aparcamiento libre en el aeropuerto. Un display de gamificación que muestra a los conductores el consumo de la gasolina en tiempo real.
Agilidad y enfoque en el cliente son características que se consideran piedras angulares esenciales para un modelo de negocio exitoso en el mundo digitalizado de hoy.
Reserva o cautela para guardar un secreto o para no contar lo que se sabe y no hay necesidad de que conozcan los demás. Así se define la discreción según los expertos, aunque si hablamos de un Porsche la acepción correcta para discreción sería Porsche GT3 pack Touring.
Si hay algo en lo que Porsche es experto es en arriesgar. En 2002 lo hizo con el Cayenne, el primer SUV de la marca.
El Taycan es el primer deportivo 100% eléctrico de Porsche.
Cada una de las curvas bajo tus manos, sobre el volante. La tensión de un trazado complicado. La deportividad de una carrera. La adrenalina. El deseo de ganar.
La mítica frase de Ferry Porsche, “no encontré el deportivo de mis sueños, así que decidí construirlo yo mismo”, no es únicamente un momento histórico, es una forma de vida que ha dado forma a la esencia misma de la marca y que ha estado siempre presente.