Porsche

Gotcha! The Sport fue uno de los primeros títulos de Nintendo Entertainment System, lanzado en noviembre de 1987. Como casi todos los juegos de NES, estaba basado en una película, aunque esta era más oscura.

Cada una de las curvas bajo tus manos, sobre el volante. La tensión de un trazado complicado. La deportividad de una carrera. La adrenalina. El deseo de ganar.

Sin la experiencia de marca de Porsche, proyectos externos como el diseño del motor TAG Turbo para el equipo McLaren en la Fórmula 1 o el desarrollo del primer RS de Audi jamás hubieran salido a la luz.

A priori, es una evidencia que combinar deportividad y conducción autónoma no tiene mucho sentido.

Hilary quizás no sea la rubia más famosa de Hollywood, pero es una de las actrices más queridas y con mejor gusto de L.A. Como tantos iconos de la música americana con nociones de coches y estilo, esta milenial elige el Porsche 911 Carrera S cuando está al volante.

El Porsche de George Harrison es el Porsche que sobrevivió. Y es que aunque parezca increíble, este clásico absoluto casi desaparece de la historia de los coches míticos. ¿Cómo es posible?

El Porsche 956 nacía para sustituir al icónico Porsche 936 que ganó tres años en Le Mans con Jacky Ickx como piloto, pero no solo fue un potente coche de carreras. Se encargó de demostrar que el cambio PDK de doble embrague era un adelantado a su tiempo.

¿Eres un apasionado de los coches deportivos? Y además eres un apasionado de las motos. Pues el siglo XXI empezó con un sueño conjunto entre Porsche y Harley-Davidson, la mítica marca estadounidense de motocicletas.

La electricidad lleva siendo algo inherente a Porsche desde antes incluso de que se creara la marca.

Hay combinaciones como los colores verde y rojo o el cine y las palomitas, que son tan naturales que jamás resultan extrañas. Otras como el foie y la manzana parece en un primer vistazo que no combinan, pero en cambio funcionan a la perfección como complementarios.

“No estoy seguro de si soy un actor que pilota o un piloto que actúa”, afirmaba Steve McQueen. Se le conocía como “The King of Cool'', y al verle pilotando un Porsche no existen dudas de que lo era.

Si buscáramos una experiencia de conducción única podríamos imaginarnos conduciendo un descapotable en alguna carretera sinuosa de la costa mientras cae la tarde. El sol acariciando la piel, el viento en la cara. Una imagen bucólica en la que las sensaciones se incrementan en cada curva.